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Valverde hará un Guardiola

El entrenador prioriza el rendimiento del equipo en el arranque de la temporada y aparca absolutamente las conversaciones para asegurar su continuidad

Ernesto Valverde prefiere seguir el 'método Guardiola': esperar para comunicar su futuro

Valverde no tiene prisa para empezar a hablar sobre su renovación | Maite Jiménez

"No he hablado con nadie del club. Los entrenadores vamos día a día y semana a semana. Me parece prematuro hablar de eso a estas alturas”. Las palabras de Ernesto Valverde, de hace menos de dos semanas, ilustran a la perfección la postura que adoptará el entrenador del Barça a la hora de negociar su futuro. A su llegada al Barça, Valverde firmó un contrato de dos temporadas (2017-19, aunque con una tercera campaña opcional), que vencerá el próximo mes de junio: si se tratase de un jugador, la maquinaria para renovarle ya se habría puesto en marcha.

Pero no es el caso de Valverde y su equipo de trabajo (Jon Aspiazu como segundo entrenador y José Antonio Pozanco como preparador físico), que prefieren seguir el ‘método Guardiola’, es decir, esperar al menos hasta el ecuador de la temporada para comunicar su futuro. En su etapa como entrenador, Pep siempre renovó año a año. Firmó por dos temporadas cuando asumió las riendas del primer equipo (en verano de 2008) pero después, se limitó a firmar temporada a temporada, sin comprometer su futuro más allá de un año.

las razones del míster

Valverde está dispuesto a seguir la misma estrategia. Tiene numerosas razones para ello: para empezar, porque quiere centrarse única y exclusivamente en la competición y mantener el buen tono competitivo que ha apuntado el Barça en la Supercopa de España y en las tres primeras jornadas de Liga. No quiere que la cuestión de su futuro le distraiga de su trabajo diario ni distraiga a sus jugadores. Mantener la incógnita sobre su futuro ayudaría a que sus futbolistas mantengan la tensión de la competición hasta el final de la temporada.

Sin embargo, Valverde debería comunicar su decisión alrededor del mes de febrero, cuando el Barça, si todo va bien en Europa, enfoque los octavos de final de la Champions. Fue el ‘timing’ que siguió su predecesor en el cargo, Luis Enrique: el asturiano anunció públicamente su decisión de abandonar el banquillo del Barça el 1 de marzo de 2017, precisamente entre la ida y la vuelta de los octavos de final de la Champions ante el Paris Saint-Germain.

En ese momento de la temporada es cuando el club empieza a planificar las líneas maestras del siguiente curso: los responsables deportivos de la entidad, con Pep Segura al frente, deberán saber entre febrero y marzo qué planes tiene el entrenador para la siguiente temporada.

el club respeta su postura

El club, por su parte, mantiene una posición de absoluto respeto por la postura discreta y prudente del entrenador. Valverde cuenta con la máxima confianza de la dirección deportiva y de la directiva, por lo que su continuidad parece asegurada, a menos que la temporada que acabe de comenzar tenga un final inesperado, o que el propio técnico informe de que ya no quiere seguir al frente del equipo.

El Barça confía en tener una idea concreta sobre los planes de Valverde en el primer trimestre del año: el hecho de que exista una cláusula de renovación del contrato por una temporada más tranquiliza a los gestores del club, pero dicha cláusula no depende de objetivos concretos, sino de la sensación que tengan ambas partes. Además de los títulos y del rendimiento del equipo a lo largo de la temporada (obviamente asuntos capitales), todo dependerá del ‘feeling’ entre ambas partes, que de momento es inmejorable. 

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