Entrevista SPORT
FC BARCELONA
Uri Rosell, exjugador del Barça: "Me tildaron de loco por irme del Barça a la MLS con 19 años"
Actualmente retirado e instalado en Los Angeles, el futbolista formado en La Masia fue un pionero en su momento; actualmente se divierte con sus ídolos de infancia en los Barça Legends

Uri Rosell, junto a Jeffren con el Barça Atlètic / SPORT
Hay vida más allá del Barça. Es la conclusión que sacan la mayoría de jugadores formados en La Masia que no pudieron triunfar en el primer equipo azulgrana. Lógicamente, son la mayoría. El nivel de excelencia para instalarse en lo más alto del eslabón de la entidad catalana hace que casi todos se queden en el camino y solo unos pocos elegidos logren dar el salto y asentarse.
Lo más habitual es fichar por algún club puntero europeo, buscando seguir en el foco y no desviarse demasiado del objetivo de llegar a lo más alto por la vía más rápida. Últimamente ya estamos viendo casos de otros que apuestan por suculentas propuestas de Oriente Próximo. Lo que no era nada habitual hace 13 o 14 años era marcharse con 19 años a la MLS de Estados Unidos.

Oriol Rosell, con la camiseta de Kansas / Gary Rohman
Por aquel entonces, el fútbol norteamericano tenía un poco el cartel de 'cementerio de elefantes'. Allí habían acabado perfiles como Henry, Klose, Raúl, Pirlo o Ibrahimovic. Pero Uri Rosell, que jugaba en el Barça Atlètic y tenía toda la carrera por delante, realizó un movimiento extraño por aquel entonces. Antes de cumplir los 20 decidió aceptar una oferta de Kansas City y cruzar el charco. Charlos con él para hablar de su carrera y de la transición tras retirarse hace dos años. Actualmente está instalado en Los Angeles.
Uri, cuéntanos antes que nada cómo has vivido este paso del día después de ser futbolista profesional.
La transición siempre es complicada, porque al final haces algo durante tantos años que se vuelve tu identidad. Cuando lo dejas, siempre dicen que es complicado, y lo es, porque tienes que empezar de cero, buscar lo que te gusta, intentar aprender y hacer cosas en relación a eso. En mi caso, yo sabía que quería estar involucrado en el tema del negocio en vez de seguir siendo entrenador u otra cosa. Entonces tuve la suerte de que, cuando estaba jugando, intenté formarme para cuando el momento llegase estar preparado. Haces algo durante tanto tiempo que tu rutina cambia completamente: pasas de estar en el TOP, a nivel de gente que te conoce por ser quien eres, siendo parte de ese 1% que puede llegar a ser futbolista, a después trabajar en un sitio donde, si entras en una empresa, estás al lado de gente que acaba de salir de la universidad. Ese cambio puede ser muy complicado.
En tú caso si venías concienciándote de que había un final cerca y tenías que estar listo.
Sí, yo creo que ahí está un poco el éxito: en ponerte las cosas más fáciles una vez te retiras. Porque si no piensas en esto y de golpe dices “paro de jugar”, el ajuste a la nueva vida es mucho más difícil. Tienes que crear relaciones otra vez con gente del ámbito en el que quieres trabajar. También entendí rápido que, mientras eres profesional, es muy diferente ir a hablar con alguien a quien quieres aprender de él. No le vas a pedir trabajo, vas a pedir consejo: “Oye, el día de mañana me gustaría hacer esto, explícame”. Y al ser jugador, eso es mucho más fácil.
¿Descartas ser entrenador o algo relacionado con el olor a césped?
Como entrenador, no. Creo que tienes que tener una pasión extrema: llegar a casa y ver vídeos todo el día, de equipos de Sudamérica, de Europa… Hay jugadores que tienen esa pasión y lo respeto mucho, porque creo que es necesario. Pero yo no la tenía. Yo acababa de entrenar, me iba a casa y casi no miraba fútbol. Eso ya me dice que no es lo mío. Creo que lo podría hacer bien, porque he jugado toda mi vida y ves el fútbol de otra forma, pero esa obsesión es importante. Y la parte más de oficina no la descarto, pero la vida tan volátil del entrenador, que con cuatro o cinco partidos malos tienes que mover a la familia y luego te vas a casa, no era un camino que quería seguir.
¿Quién me iba a decir que año y medio después de ir a la MLS tendría una oferta para jugar la Champions?
Estados Unidos cambió tu vida. Te fuiste muy joven, regresaste a Europa y luego tus últimos seis años de carrera volvista ya para quedarte e instalarte allí.
Fue curioso, porque cuando estaba en el Barça B y tuve la oportunidad de irme a Estados Unidos, en 2012, todo el mundo me decía: “Estás loco, salir del Barça para irte a Estados Unidos donde la gente se va a retirar”. En ese entonces iban jugadores como Beckham, Thierry Henry o Márquez, pero para mí era una oportunidad más allá del fútbol: aprender inglés, vivir una experiencia distinta. La MLS estaba creciendo mucho y veía potencial. Creo que fue la mejor decisión de mi vida. Fui, aprendí mucho, el proyecto deportivo era muy bueno, queríamos jugar como el Barça, y a los seis meses ganamos la liga. Fui el primer español en ganar la MLS. Después tuve la oportunidad de volver a Europa, al Sporting de Lisboa, y jugar la Champions. Quién me iba a decir que un año y medio después de estar en el Barça B estaría en un equipo top de Portugal jugando Champions. Luego volví a Estados Unidos porque vi que la liga crecía muchísimo: inversión en campos, instalaciones, el show business… y pensé que era cuestión de tiempo que eso explotara también en el fútbol. Y ahora se ve: ya no es una liga de retiro, sino una liga que forma y vende jugadores. Haber formado parte de ese cambio desde el inicio ha sido muy positivo.
¿Pensabas ya en quedarte a vivir allí en esa segunda etapa o contemplabas volver a casa?
Sabía que me quedaría unos años, porque veía muchas oportunidades de negocio. Las marcas empezaban a ver el fútbol como algo serio en Estados Unidos. Para nosotros es obvio que es el deporte más global, pero allí necesitó tiempo para consolidarse. Y poder formar parte de ese crecimiento era muy atractivo.

Leo Messi, capitán del Inter Miami / CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH / EFE
Has vivido también la irrupción de Messi en la MLS. ¿Cómo lo estás sintiendo?
Yo veo dos puntos de inflexión en la MLS: el primero fue cuando llegó Beckham. Él cambió la situación de la liga, hizo que dejara de pasar desapercibida y la situó muy bien mundialmente. No vino en su prime, pero tampoco a retirarse. El segundo punto de inflexión es Messi. Su llegada generó el contrato con Apple TV y le puso gasolina al fuego. Ha hecho que la liga esté en su mejor momento y que la gente la considere mucho más que antes.
El "efecto Messi" es real. Cuando el Inter de Miami juega fuera, ya no usan sus estadios habituales de 20.000 personas, sino que alquilan estadios de fútbol americano para meter a 60.000 o 70.000 personas y los van llenando. Eso te dice lo que significa Messi a nivel global.
Volviendo a 2012, cuando decidiste ir a Kansas. Estabas en el filial del Barça y decides alejarte del fútbol europeo. ¿Cómo recuerdas tomar esa decisión?
Yo estaba en el Barça B. Me estaban poniendo de lateral derecho y yo soy mediocentro; no sentía que tuviese un futuro allí más allá de estar en el filial. Cuando me vinieron con la idea de Estados Unidos, primero me chocó. Pero después vi un proyecto futbolístico muy bueno donde yo iba a ser la pieza angular. El entrenador, Peter Vermes, quería jugar como el Barça.
Me ofrecieron instalaciones increíbles, un estadio nuevo y la oportunidad de ser importante en una liga que crecía. Pensé: "¿Por qué no?". Iba a aprender inglés y a tener una experiencia de vida. Por otro lado, evalué el riesgo: si me quedaba, a lo mejor acababa en otro filial o en un Segunda B o Tercera, donde subir es muy complicado. Puse eso en la balanza y decidí que era una buena opción. Lo peor que podía pasar es que el fútbol no fuera tan bien, pero ya me habría enriquecido personalmente con el idioma y la cultura.

Uri Rosell, junto a Piqué y Guardiola en un entrenamiento / MARC CASANOVAS
Tenías solo 19 años, una edad muy joven para una decisión tan trascendental. ¿Cómo lo valoraste?
Es cuestión de poner en la balanza los intereses de cada uno. Otros prefieren quedarse en un filial y buscar carrera en Segunda, pero yo valoré el inglés y la experiencia de vida. Me convencieron con el proyecto de ser un jugador importante e intentar hacer historia en ese equipo jugando de una forma distinta a lo que se estilaba en la liga. Acabó siendo la mejor decisión que tomé. Me posicionó como un referente; hasta hoy muchos jugadores me preguntan porque fui de los primeros. Hay mucho interés en Estados Unidos por ciudades como Nueva York, Los Ángeles o Chicago. Creo que, aunque te alejas del foco, ser un pionero y luego volver a un equipo de Champions League fue una victoria.
En La Masia, ¿crees que el jugador tiene demasiado idealizado llegar al primer equipo y no está preparado para cuando le dicen que no puede seguir?
En mi caso, no me dijeron que no podía seguir; yo pedí salir por la oportunidad que surgió. Pero sí, muchos miran solo al primer equipo y no lo veo mal, porque esa confianza es necesaria. Sin embargo, yo siempre he sido muy realista. En ese entonces estaba Pep Guardiola y el equipo tenía a Xavi, Iniesta, Cesc y Busquets. Hay que ser realistas: no veía un futuro brillante para mí allí. Quizás hoy la perspectiva sería distinta porque se está tirando más de jóvenes y no están esas figuras que sabes que van a durar diez años. Pero en aquel momento, valoré todo y decidí arriesgar.

Uri Rosell, junto a otros canteranos de su generación / PACO LARGO
De tu generación se asentó con el primer equipo del Barça Sergi Roberto. ¿Quiénes más destacaron?
Sergi Roberto fue el máximo exponente. También Marc Muniesa, Iván Balliu, Sergi Gómez... todos hicieron grandes carreras. Nuestra generación fue muy buena, igual que la de un año más con Tello, Bartra o Thiago Alcántara. Me hace muy feliz ver que muchos nos hemos podido dedicar a lo que nos gusta, que es muy complicado. A veces nos reunimos para cenar y es muy bonito mantener ese vínculo desde los 15 años.
El compañero de SPORT Jaume Marcet me mencionaba a Cristian Ceballos como uno de los que más talento tenía y quizá menos triunfó. ¿Cómo viste su caso?
Cristian Ceballos era un auténtico crack, tenía una zurda increíble. Creo que se le puso mucha presión desde muy joven diciendo que sería el siguiente en el primer equipo. El club y el entorno han aprendido que poner esa mochila a un chico de 15 años puede afectar. Pintaba muy bien, pero esa etiqueta de "estrella" es peligrosa y no sé hasta qué punto le influyó. Es una pena.
Me sorprende positivamente la personalidad de los jóvenes que están subiendo
A pesar de la diferencia horaria, ¿sigues la actualidad del Barça? ¿Qué te parece el equipo de Flick?
Sí, intento ver los partidos grandes y leo la actualidad, aunque las 9 horas de diferencia matan. Me sorprende positivamente la personalidad de los jóvenes que están subiendo; no es fácil hacerlo tan bien y con tanta seguridad. Que el club y el entrenador apuesten por la cantera es un acierto que entusiasma a la gente. Como fan del Barça, me enorgullece ver a gente de la casa compitiendo al máximo nivel.
¿Cómo te ha influido llevar el "sello Barça" a lo largo de tu carrera?
Es un sello de calidad. La gente tiene expectativas altas sobre ti. Es algo de lo que estar orgulloso; el mundo respeta mucho la filosofía y la manera de jugar del club. Esa identidad futbolística es lo que nos diferencia y es algo que no se debe perder.
Ahora juegas con los Barça Legends. ¿Qué se siente al compartir vestuario con ídolos como Rivaldo o Ronaldinho?
Es el regalo más grande que me ha dado el fútbol. Cuando ya estás retirado, que te llamen para representar al Barça al lado de leyendas que admirabas de pequeño es espectacular. No solo por el campo, sino por convivir con ellos en el hotel o las cenas. He jugado con Ronaldinho, Rivaldo, Saviola... es increíble mirarles a los ojos y darles un pase. Hace poco en Indonesia jugamos contra Del Piero, Cannavaro o Ribéry. De hecho, Ribéry me dio un pisotón y vino a pedirme perdón; son cosas surrealistas. En mi primer partido contra el Real Madrid Legends, fui a presionar a Marcelo, se me olvidó que estaba retirado y le di fuerte. Se enfadó él, se enfadó Figo...es una situación tan surreal que solo puedo estar agradecido por seguir representando al Barça por el mundo.
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