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Un asado y once horas de tertulia en casa de Bielsa

Un tercer tiempo maratoniano. Once horas de tertulia futbolística entre Pep Guardiola y Marcelo Bielsa en casa del argentino. David Trueba, espectador de lujo, recordaba en un artículo de 'El País' un encuentro que marcó la carrera como técnico de Guardiola. Ocurrió cuando el técnico se preparaba para dirigir al Barça B. “La conversación con Marcelo Bielsa fue intensa. Se prolongó durante 11 horas tras un asado en su casa de campo a las afueras de Rosario. Allí hubo discusiones acaloradas, consultas al ordenador, repaso de técnicas, puesta en escena de posiciones y preguntas complicadas”.

D. Peyret

Pep encontró en el argentino un extraordinario conversador y siguió a pies juntillas algunos de sus consejos. Por ejemplo en la gestión con los medios. “Por qué le voy a dar una entrevista a un tipo poderoso se la voy a negar a un pequeño reportero de provincias? ¿Cuál es el criterio para hacer una cosa así? ¿Mi propio interés? Eso es ventajismo”, reflexionó el técnico argentino.

Bielsa no da entrevistas individualizadas, pero no repara en dedicar el tiempo necesario en ruedas de prensa conjuntas. Ocurre lo mismo con el Santpedor. Durante el encuentro, el ahora entrenador del Athletic mostró su desencanto con el entorno del fútbol. “Por qué usted, que conoce toda la basura que rodea al mundo del fútbol, el alto grado de deshonestidad de cierta gente, aún quiere volver ahí, y meterse además a entrenar? ¿Tanto le gusta la sangre?”, preguntó Bielsa. “Necesito esa sangre”, respondió Pep. La conversación se alargó más de lo previsto entre dos obsesivos del juego muy dados a la reflexión. “Pep, a los buenos jugadores los vemos vos, yo y la mayoría de la gente. Pasa lo mismo con los jugadores malos. El mérito está en advertir y saber que el jugador normal va a ser bueno”, explicó Bielsa. El argentino se explayó en hacer una radiografía de las características que debe tener un buen entrenador, la importancia del liderazgo, y, claro, el discurso. “Para mí lo más importante es la comunicación. Tiene que ver mucho con la jerarquía. El técnico tiene que tener un aspecto único y no hacer sentir al futbolista como un igual”.

Pep todavía recuerda con afecto el encuentro. “Fue un honor que me recibiera en Argentina, que me abriera las puertas y pudiese compartir todo un día con él hablando de fútbol...fue formidable, me enseñó mucho”. Cuatro años más tarde, el 'Loco' se siente abrumado con los éxitos de Guardiola. “No me animo a llamarlo. Me siento inhibido por lo que es”. En San Mamés se romperá el silencio. Seguro que habrá tertulia.

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