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El último equipo que Cruyff soñó para el Barça

Molina, Winter, Zidane, Rui Costa, Giggs y Batistuta sonaron para el Barça de Cruyff
Molina, Winter, Zidane, Rui Costa, Giggs y Batistuta sonaron para el Barça de Cruyff | sport

El 18 de mayo de 1996 la 'era Cruyff' tocaba a su fin en Can Barça. El técnico holandés fue sentenciado poco después de protagonizar una rueda de prensa incendiaria que desencadenó un duro enfrentamiento con Núñez Gaspart. Era el fin de una época gloriosa que había propiciado la consecución, entre otros títulos, de la primera Copa de Europa del club (1992) y cuatro Ligas consecutivas. Su marcha dejaría un gran vacío y, además, impediría disfrutar de la llegada de futbolistas de gran nivel por los que Cruyff suspiraba desde hacía meses después de dos cursos con luces y sombras en materia de fichajes y una fuerte apuesta por la cantera. Algunos nombres, de hecho, estaban incluso apalabrados.

MODERNIDAD EN LA PORTERÍA

Tras la abrupta salida de Andoni Zubizarreta después de la hecatombe de la final de Atenas en 1994, la portería del FC Barcelona se encontraba huérfana de un gran referente. Carles Busquets no consiguió encontrar la estabilidad necesaria mientras que Lopetegui Angoy apenas gozaron de minutos. Cruyff, que ya había apostado por un modelo revolucionario bajo palos dando la alternativa a 'Busi' -recordado como 'el porter sense mans' (el portero sin manos) por su arriesgado juego de pies-, pensaba ya en apostar por Molina. El entonces meta del Atlético ejercía de líbero improvisado con el laureado equipo de Antic, una virtud que el 'Flaco' apreciaba mucho. El adiós del técnico holandés provocó que el Barça pusiera sus miras sobre el alemán Andreas Köpke -que se había proclamado campeón de la Eurocopa ese verano- y el portugués Vítor Baía, a la postre el elegido.

CONTROL Y EXPLOSIVIDAD EN DEFENSA

Había pasado casi un año de la marcha de Ronald Koeman y el eje defensivo del equipo necesitaba encontrar con urgencia a un nuevo referente. Abelardo y Nadal resultaban insuficientes a ojos de un Cruyff que ya tenía un elegido para apuntalar la zona más frágil del equipo: Laurent Blanc. El mariscal francés aterrizaría igualmente en el Camp Nou para ponerse a las órdenes de Sir Bobby Robson. Los planes del holandés también abarcarían a los carrileros. Con Sergi Barjuán en pleno estado de gracia, Cruyff quería plantear competencia a Ferrer en el flanco derecho. Para ello no dudó en apuntar hacia el eterno rival, dos años después del doloroso y controvertido desembarco de Laudrup en el Bernabéu: Luis Enrique firmaría por el Barça con el objetivo inicial de asentarse como carrilero de largo recorrido. Su aportación ofensiva, sin embargo, cambiaría el guión inicial tanto con Robson como con Van Gaal y los técnicos venideros.

PURA MAGIA EN LA MEDULAR

La auténtica revolución estaba prevista para un mediocampo donde solo Pep Guardiola y Gica Popescu parecían intocables. El rumano, en parte, debido a su polivalencia que le permitía también desempeñarse como central. Futbolistas como Bakero o Amor empezaban a ser serios candidatos al banquillo y Cruyff quería dar un golpe de timón y aportar más talento a una plantilla en la que De la Peña era uno de los pocos elementos ilusionantes para la afición. El ramillete de candidatos era sencillamente espectacular. Johan había prácticamente apalabrado la llegada de un Zinedine Zidane que estaba a punto de explotar tras deslumbrar en Burdeos. Al final, sería la Juventus la que se llevaría el gato al agua. 'Zizou' no sería, sin embargo, el único futbolista galo pretendido por Johan. Tras su brillante etapa en el PSG y después de una rápida adaptación a la Premier en las filas del Newcastle, David Ginola también estuvo cerca del Camp Nou. Dos grandes talentos que sonaron con fuerza junto a Rui Costa, compatriota de un Figo que ya encandilaba al Camp Nou. Tres finos estilistas que, probablemente, habrían cuajado con el holandés Aron Winter, otra de las debilidades de Cruyff tras su buen hacer en la Lazio en el siempre físico y exigente Calcio.

PEGADA Y VELOCIDAD EN ATAQUE

El gran desembolso, sin embargo, no iba a darse exclusivamente en la medular. La discreta aportación de Kodro y la excesiva juventud de futbolistas como Òscar Garcia o Jordi Cruyff habían llevado a Johan a apostar por incrementar la pegada del equipo con nuevas incorporaciones que permitieran al equipo reverdecer viejos laureles en facetas ofensivas. El fichaje de Pizzi se ató rápidamente tras sus brillantes números en Tenerife con el que se alzó como 'Pichichi' (31 goles) ese mismo curso. El hispano-argentino llegaba con la carta de libertad y el club podía permitirse el lujo de realizar otras incorporaciones. Batistuta (Fiorentina) y Giggs (Manchester United) sonaron con fuerza pero la salida de Cruyff enterró sus opciones. Semanas después el Barça cerraría los fichajes de los brasileños Ronaldo y Giovanni y repescaría a Stoichkov.

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