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FC BARCELONA

Un tropiezo accidental que no preocupa a Flick para la Champions

El cuadro de Flick jugó un partido bastante completo en el Reale Arena, puso más que su rival para ganar pero se topó con aquello de que ‘hay que meterla’

Flick, pensativo durante el Real Sociedad-Barça

Flick, pensativo durante el Real Sociedad-Barça / EFE

Sergi Capdevila

Sergi Capdevila

La frustración de Hansi Flick y Frenkie de Jong al término del partido era el mejor ejemplo del pesar de todo el barcelonismo. Difícil hacer tanto para ganar un partido y recibir tan poco a cambio. Cinco palos y varias decisiones controvertidas del VAR (otra vez Del Cerro Grande, como el año pasado en el mismo escenario con aquel tanto anulado a Lewandowski que nadie más supo ver). Un zafarrancho ofensivo que se tradujo en apenas un gol. Y un par de desajustes atrás que costaron carísimos. Ese sería el resumen de lo que pasó en el Reale Arena de Donosti.

Dicho esto, es innegable que esta Real recuerda poco a la que deambulaba por los campos hace unas cuantas semanas. Ha recuperado alma, amor propio y colmillo con la llegada de Rino Matarazzo, este gigantón de casi dos metros del que apenas teníamos constancia y que está trabajando en buena dirección. El Barça de Flick se plantaba en la capital guipuzcoana con una imponente racha: 11 victorias seguidas y sin perder en Liga desde el clásico del pasado 26 de octubre. Ahí es nada.

CABREO

Como decíamos, el cuadro barcelonista hizo muchas cosas bien y alguna mal. Y pesó más esto segundo. Aquí hay que poner en el saco a un Koundé que recordó más al de los dos primeros meses de competición, con algunos errores de concentración. Como el del 1-0 de Oyarzabal. Fue un milagro que el cuadro de Flick no marcara en la primera mitad. Un tanto anulado a Lamine por un fuera de juego más que dudoso (en la repetición no queda claro si la toca Koundé) y unos minutos antes otro a Fermín López por una levísima falta de Dani Olmo sobre Take Kubo en el origen de la jugada. En cualquier caso, como dijo Frenkie en caliente tras el encuentro, “solo nos faltó meterla”.

"Hemos hecho un gran partido, hemos creado muchas ocasiones, pero al final el resultado no refleja nuestro partido. Pero es la manera en que queremos jugar a fútbol. Es la manera del Barça. Hay días que gastas mucha energía, pero eres desafortunado. Aprecio lo que vi en el terreno de juego", reflexionó el germano.

Joan Garcia detiene el disparo de Pere Milla en el partido ante el Espanyol

Joan Garcia detiene el disparo de Pere Milla en el partido ante el Espanyol / Jordi COTRINA/EPC

La pegada que tiene en abundancia el Barça en buena parte de los partidos (desde el día del Chelsea en todos los duelos había marcado por lo menos dos goles) brilló ayer por su ausencia. A priori, nada preocupante porque lo lógico es que de 20 partidos como el del Reale Arena ganes 19. Pero no deja de ser un tropiezo delicado que pone el liderato al rojo vivo.

LA CHAMPIONS EN EL HORIZONTE

El Madrid de Arbeloa, que es un polvorín y fue pitado por su propio público, está a solo un punto de los de Flick. Con Vinicius en pie de guerra, con la grada contra Florentino Pérez. Pero lamiendo el cogote de su eterno rival. Lo que son las cosas. Todo vuelve a estar en un puño y el margen de error vuelve a ser inexistente en el campeonato doméstico.

Tocará reponerse rápido porque en apenas tres días llega un partido vital de Champions en Praga. Hay que ganar sí o sí los dos compromisos que quedan para seguir soñando con ahorrarse la ronda previa.