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FÚTBOL INTERNACIONAL

El 'trauma' azulgrana de Djorkaeff, campeón del mundo y de Europa: "Contra el Barça viví el mayor baño de mi vida"

Djorkaeff, exjugador de Mónaco, PSG e Inter recuerda el 0-2 en el Camp Nou de 1993 como su noche más dura en Europa y señala a Stoichkov, Romario y Savicevic como los futbolistas más impactantes a los que se enfrentó

Youri Djorkaeff y su espectácular golazo con el Inter contra la Roma en 1997

Youri Djorkaeff y su espectácular golazo con el Inter contra la Roma en 1997 / X

Javier Giraldo

Javier Giraldo

Fue campeón del mundo en 1998 y de Europa en 2000, con la selección francesa que dominó los últimos años del siglo. Fue también uno de los grandes jugadores de los noventa, eterno candidato a fichar por el Barça -Cruyff lo quiso en más de una ocasión- y ahora es un ex jugador que disfruta del fútbol y que recuerda sus tiempos con tanto cariño como nostalgia.

Youri Djorkaeff es de los que habla sin rodeos cuando le preguntan por el momento que más le marcó en la máxima competición europea. Al fin y al cabo, han pasado más de 30 años. Lo hace en una entrevista en 'LÉquipe'.

Un partido marcado a fuego

"Nos dieron un baño en Barcelona… Es el mayor baño que he recibido”, admite el exinternacional francés, que se quedó con esa sensación “grabada” por el nivel del rival y por el escenario.

Ese partido, el 8 de diciembre de 1993, terminó 2-0 para el Barcelona. Djorkaeff recuerda un equipo azulgrana repleto de nombres propios: “Estaban Guardiola, Koeman… estaba todo el mundo”. Y subraya que, incluso con Romario lesionado ese día, el impacto fue enorme: "Cuando te pasa en Champions, duele".

Lo curioso es que ese golpe no frenó la trayectoria del Mónaco en aquella edición. “Llegamos a semifinales”, explica, aunque la aventura terminó ante el Milan en un cruce a partido único.

Djorkaeff, con la selección francesa

Djorkaeff, con la selección francesa / OLIVER BERG / EPA

La derrota fue contundente (3-0), pero Djorkaeff establece una diferencia con la que vivió en Barcelona: “No fue un baño como el del Camp Nou. Era un gran Milan”, rememora, citando a Dejan Savicevic y Marcel Desailly como símbolos de aquel equipo.

El relato del ex del Mónaco también viaja a los partidos que construyen una campaña europea: Galatasaray, AEK Atenas, Steaua… y goles propios. El de Estambul, por ejemplo, lo conserva con detalle por el contexto y por la presión ambiental.

Orígenes armenios

Era caliente”, cuenta, recordando que otros grandes habían sufrido allí y que, en su caso, se sumaba un componente personal por sus raíces: “Para mí era especial por mis orígenes armenios”.

En la jugada del gol, lo describe como si estuviera ocurriendo otra vez: desborde, centro al primer palo y remate para enviarla “al fondo”.

Si hay un apartado donde Djorkaeff se enciende es el del ambiente de los partidos. “En Turquía y en Grecia era una locura”, asegura. Habla de aeropuertos tomados por aficionados, noches sin dormir y autobuses “zarandeados” camino del estadio.

Y, lejos de verlo como un trauma, lo interpreta como el combustible de ciertos futbolistas: “Me gustan esos partidos peligrosos, donde todo el mundo te espera y hay que sacar carácter”.

En el capítulo de rivales, elige un nombre por encima de los mitos más mediáticos. “Sí, estaban Stoichkov y Romario, pero el que era increíble era Savicevic. No tocaba muchos balones, pero los pocos que tocaba eran oro”, sentencia.

Y como compañero, no duda: Ronaldo ‘Fenómeno’. Lo recuerda en una noche extrema, sobre sintético y a temperaturas bajo cero en Moscú: “Hizo algo… increíble”.

Luis Fernández, su mejor entrenador

El repaso también deja espacio para el banquillo. El técnico que más le marcó, dice, fue Luis Fernández, al que atribuye el impulso ganador del PSG en la Recopa de 1996.

Y cuando le preguntan por el equipo más fuerte en el que jugó, señala al Inter de finales de los 90, convencido de que aquella eliminatoria ante el Manchester United se escapó “más en Old Trafford” que por lo visto en el global.

Su gran espina, sin embargo, es clara y resume la obsesión de toda una generación: “No haber ganado la Champions League. Es el único trofeo que me falta”. Y

Paradójicamente, su recuerdo más nítido vuelve al mismo punto de partida: el día que el Barça le hizo sentir, como nunca, lo que significa enfrentarte a “los más grandes”.