Tiembla la junta del Barça: anatomía de un 'coronavirus' institucional

Bartomeu hizo estallar su propia junta pidiendo la dimisión en una llamada personal a su delfín Rousaud y a tres directivos más

Rousaud prepara ya la oposición interna y otro grupo de directivos medita en estos momentos su dimisión

 Bartomeu y el resto de directivos del Barcelona llegaban así a la comida con el Real Madrid | Albert Rogé

El coronavirus no solo es una pandemia, es también un acelerador de crisis institucionales. En el Barça ya ha provocado un ERTE, otro socavón entre la junta y los jugadores, y desde el martes por la noche una fractura abierta dentro de la misma directiva.

Esta vez, se trata de una detonación brutal pero al mismo tiempo controlada, porque fue el propio Josep Maria Bartomeu quien el martes al mediodía tomó la iniciativa de llamar a Emili Rousaud y Enrique Tombas, dos vicepresidentes de peso y en su día de máxima confianza, para pedirles su dimisión inmediata, a la que había que sumar también las de Silvio Elías y Josep Pont, directivos vocales, a los que el presidente no llamó hasta este miércoles.

Bartomeu comunicó a Rousaud Tombas que cancelaba la junta directiva que debía celebrarse aquella misma tarde, y les dijo que les daba “dos horas” para que se pensasen qué querían hacer. A día de hoy la petición de Bartomeu no tiene todavía una respuesta definitiva, aunque según ha podido saber SPORT alguno de los cuatro afectados podría ya haber decidido presentar la dimisión, que haría efectiva en los próximos días.

En cualquier caso, se vayan o no (hay que recordar que el presidente no tiene poder para cesar a sus directivos), Rousaud Tombas serán destituidos como vicepresidentes y apartados de todas su funciones que no sean estrictamente la de  meros vocales. Fuentes cercanas a los afectados cuentan que la conversación entre Bartomeu Rousaud fue “muy tensa y muy subida de tono”, porque cuando el todavía vicepresidente le preguntó al presidente por qué había tomado la iniciativa de degradarlos, este respondió que se había sentido traicionado por sus movimientos subterráneos.

INICIATIVA ARRIESGADA

Bartomeu acusó a los dos vicepresidentes de haber sido desleales en la crisis del ‘Barçagate’ pidiendo un adelanto de las elecciones, de estar diseñando un golpe de estado y de haber aprovechado la crisis del coronavirus y el ERTE con la plantilla para debilitarle. Bartomeu argumenta que necesita un equipo cohesionado y leal para pasar el año que le queda de presidencia, algo que según él no era posible con la actitud beligerante de estos cuatro directivos. Bartomeu tomó esta iniciativa altamente arriesgada con el convencimiento de que la mejor defensa es un buen ataque, y que tenía que dar un golpe antes de que lo acorralaran.

Rousaud tardó escasas horas en contestar, y este miércoles por la mañana aseguraba en la cadena SER que “de momento no se planteaba dimitir”. Añadió que la llamada del presidente le pareció “poco valiente”, y sobre sus compañeros llegó a decir que “esta junta podría no tener la credibilidad adecuada”, una invectiva que ha sentado muy mal entre algunos directivos. Definió la situación económica del club como “compleja” (un término muy duro dicho por alguien que todavía dice estar dentro del proyecto) y admitió que le “hacía ilusión ser un día presidente”.

La figura de Rousaud parece uno de estos productos caleidoscópicos que solo puede producir un club tan enrevesado y contradictorio como el Barça: en escasas semanas ha pasado de ser el delfín oficial y protegido por el club, a ser defenestrado por el propio presidente.

En estos momentos, Rousaud parece dispuesto a ser el líder de algo tan vago como es la oposición interna y a ejercer una fuerza presión muy incómoda para Bartomeu.

TOMBAS, INDIGNADO

De momento, Enrique Tombas, el todavía vicepresidente económico, también se piensa sus próximos movimientos, pero sus allegados explican que Tombas, una persona muy prudente y reacio a hablar con los medios, está indignado con Bartomeu porque cree que las acusaciones del presidente son injustas y fuera de tono.

Pont y Elías, los otros dos directivos disidentes, podrían plantearse también irse por su propia voluntad. Según ha podido saber SPORT, hay en estos momentos otro grupo de 2 o 3 directivos que estudia también su dimisión al ver con estupefacción una crisis “autoinfligida”  que consideran también “descontrolada”.

Por si acaso, Bartomeu empieza a preparar sus próximos movimientos: mantendrá a Jordi Cardoner como vicepresidente primero y hombre fuerte, elevará a Jordi Moix a la vicepresidencia económica en sustitución de Tombas, y pondrá de tesorero a David Bellver, hombre muy próximo al expresidente Sandro Rosell.

En cualquier caso, la crisis seguirá abierta algunos días más hasta que Bartomeu haga todos los nuevos nombramientos. Al ‘coronavirus blaugrana’ le quedan todavía muchos capítulos

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