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El Tapòn del Barça B

Solo el 44 por ciento de los jugadores del filial han surgido de la cantera barcelonista

El club presume de los 13 títulos que los equipos de la cantera han conseguido pero importa la calidad

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El ascenso a Segunda División A fue una obsesión para Pep Segura. Como responsable del área, la temporada pasada hizo lo que pudo para conseguir el ansiado ascenso. Fichó futbolistas con experiencia para subir. Y subió. Pero lo que parecía una operación puntual se extendió a la actual. En tres temporadas han llegado 34 jugadores de los cuales solo 15 han finalizado la temporada; otros seis -Gonçalves, Bueno, Bassey, Trápaga, Konyk y Moha-, ni siquiera han llegado a debutar en el Barça B; y tan solo en la última campaña, siete hanjugado aquí, cedidos por el Celta (Costas y Araujo), Betis (Nahuel), Nàstic (Fali), Real Sociedad (Concha), Eibar (Rivera) y Granada (Hongla), experimentando el camino contrario al habitual, es decir, aquel que llevaba a los jóvenes del Barça a ganarse fuera de su hábitat el regreso al Camp Nou.
Para jugar en 2ª A, Segura diseñó un plan con el entrenador gallego Toni Otero -hoy secretario técnico de Las Palmas-. Ambos, prescindiendo del método y la tradición de cantera azulgrana, montaron un segundo equipo más que un filial. Es decir, ficharon para conseguir una buena clasificación más que para formar jugadores para el primer equipo, recordemos, el auténtico sentido del fútbol base del Barcelona. 
A final de temporada, el Barça B ha sido el club que más dinero ha gastado en toda la categoría y, sin embargo, ha descendido a Segunda B. Fracaso doble. Por el resultado (verdadero objetivo de sus responsables) y por el sacrificio de la gente de casa. Además, el técnico Gerard López, fue destituido en abril a falta de seis jornadas, según José Mari Bakero, el ejecutivo responsable del Barça B, “debido a la ley del fútbol”. O sea, a los resultados. Maniobra extraña en términos de formación.
Segura era partidario de mantenerlo en su cargo pero Bakero decidió el cambio por García Pimienta, entrenador del Juvenil A. La jugada también salió mal ya que el equipo acabó perdiendo, igualmente, la categoría.
En rueda de prensa, Bakero aceptó la responsabilidad pero trató de sacar aspectos positivos. Por ejemplo, que la plantilla estaba formada en un 64% por jugadores formados en casa siendo fieles al objetivo de alinear 6-7 futbolistas de la Masía y 4-5 de fuera. El exfutbolista del Dream Team no hizo bien los números. Se descontó. Los del fútbol base solamente llegaron al 44’4% (16 jugadores sobre 36 utilizados), incluyendo en estas cifras -con gran generosidad- jugadores juveniles como Marqués (apenas jugó 169 minutos), Collado (71’), Mujica (69’), Puig (61’) y Sergio Gómez (24’). Eso sí, Aleñá y Cucurella -ambos canteranos- fueron los más utilizados por los dos entrenadores a lo largo del ejercicio.
La cifra equivocada de Bakero aun es más dolorosa cuando se usa el valor adecuado, es decir, el de los minutos jugados. En este caso, los futbolistas surgidos de la Masía solo llegaron al 40% de participación. O sea, la idea inicial no se cumplió por ninguna parte. Más bien todo lo contrario. Ni resultados ni opciones para los más jóvenes. Y este detalle, que no es menor, no ha pasado por alto en las categorías inferiores.

Sobrados de títulos

El Barça tiene 15 equipos masculinos de base 13 de los cuales han ganado sus campeonatos domésticos. Solamente el cuarto benjamín y el prebenjamín, que juegan contra niños mayores que ellos, han quedado en segunda posición. El resto, campeones. Nada extraño. Su rival habitual, el RCD Espanyol, tiene un presupuesto diez veces menor que el Barça (desde el filial al prebenjamín, 47’5 millones de euros contra 4’5). Con el resto de los clubes catalanes, por supuesto, la diferencia todavía es mayor.
Esta temporada, el Barça ha ganado, además, los Campeonatos de Catalunya en categorías benjamín (9-10 años), infantil (13-14 años) y cadete (15-16 años) mientras que en categoría alevín (11-12 años) quedó segundo tras la Damm pero jugando la final con el equipo B. El A estaba en Nueva York compitiendo en un torneo de prestigio (LaLigaPromises Internacional) que, curiosamente, ganó el RCD Espanyol. Unas semanas antes, con gran alborozo de los directivos, el Barça sí había ganado la versión española del mismo torneo.
Todos estos títulos han servido a Josep Maria Bartomeu para destacar la calidad del fútbol base azulgrana. Sin duda, la tiene. Sin embargo, los expertos saben que los resultados a estas edades no deberían servir para sacar pecho. De lo que se trata es de formar con calidad para dotar a estos niños aspirantes a futbolistas de las armas necesarias para llegar al primer equipo del Barça. Ganar sin formar, abusar de los medios del club y del físico de algunos jugadores acostumbra a provocar una herida irrecuperable en el futuro. Pocos niños que entran en el club con 10 años llegan a vestir la camiseta del Barcelona seis después, tras el cambio físico que experimentan sus cuerpos. Eso sí, todos acumulan trofeos de campeones en las estanterías de sus habitaciones. 
A los 16 años hay que tomar la gran decisión. Es el momento de la verdad, de que ese inmenso talento sea aprovechado. Pero, hoy por hoy, los mejores jugadores han decidido irse. ¿Por qué? SPORT se lo cuenta mañana en el tercer capítulo de la serie.

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