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SOS de Neymar al Barça

El crack brasileño está inquieto porque no quiere volver a París y pide al Barcelona que acelere en sus negociaciones con el PSG

 El club azulgrana no quiere que el jugador se declare en rebeldía con el PSG porque podría afectar a las negociaciones | Laia Cervelló

Neymar Jr., mentalmente, ya ha pasado página de su etapa en París. Por mucho que aún le queden tres años de contrato en vigor con el PSG, el astro brasileño considera que su paso por la Ligue 1 forma parte del pasado, de una etapa finiquitada de su carrera profesional. Está convencido que, en esta ventana de contrataciones, conseguirá romper el muro hasta ahora infranqueable del club que gestiona Qatar Sports Investments (QSI) y se convertirá en el primer crack que impone sus deseos ante la fuerza de los petrodólares públicos del Emirato.

CIERTO DESASOSIEGO

Según ha podido saber SPORT, el crack ha vivido estos últimos días con un cierto punto de desasosiego al ver que todavía se está lejos de llegar a un acuerdo entre clubes que haga posible su vuelta al Camp Nou. Neymar tiene prisa y así se lo ha trasladado al Barcelona.

Cumplida la primera semana de julio, Ney tiene la sensación de que el Barça podría acelerar los contactos, que todo va demasiado lento y que el Barcelona ha de imponer un nuevo ‘tempo’ en las negociaciones ya que el PSG va a optar por dilatar cualquier tipo de contacto.

Neymar no quiere volver a pisar el centro de entrenamiento del PSG, como así se lo dejó muy claro a su técnico, el alemán Thomas Tuchel, y a Antero Henrique, entonces director deportivo del campeón francés, a finales de mayo cuando se incorporó a la concentración de la ‘Seleçao’ para preparar su participación en la Copa América. 

Un mes y medio después, Neymar ha transmitido esta misma posición irreductible a su compatriota Leonardo, que ahora es el máximo ejecutivo deportivo del club qatarí-francés: lo mejor para todas las partes es que lo traspasen al Barcelona.

El astro brasileño cree que ha cumplido con todas las peticiones y condiciones que el Barça le solicitó para empezar a afrontar una transferencia muy compleja, y con un final imprevisible: llegó a un acuerdo salarial rápido con el Barcelona aceptando cobrar los mismos emolumentos de su última temporada en el Camp Nou; retirará la demanda en los juzgados para cobrar el bonus de 26 millones de euros que está en una notaría de Barcelona; le dijo explícitamente ‘no’ a Florentino y a todos los clubes que le habían sondeado, como el United… y ha hablado muy claro al PSG.

PODÍAN HACER MÁS

La percepción de Ney es que el Barça podría haber hecho algo más estos últimos días, que han coincidido con la crisis de la dirección deportiva, materializada con la dimisión irrevocable del vicepresidente Jordi Mestre, sustituido en sus funciones por el mismo Josep Maria Bartomeu, y el cuestionamiento de Pep Segura, como mánager deportivo. El club catalán, en fase de reconstrucción interna, ha mirado más hacia dentro que hacia fuera. Neymar cree que se está perdiendo un tiempo precioso.  

El mensaje que el delantero brasileño ha hecho llegar en estas últimas horas al Barça ha sido diáfano: es la hora que dar un nuevo paso adelante en los contactos entre los clubes, porque él no bajará la guardia y seguirá presionando internamente al PSG. 

UNA TAREA DIFÍCIL

Recontratar a Neymar Jr. no está siendo, ni será, una tarea fácil, por el embrollo que supone tener que lidiar con el PSG, que no se rige por los mismos parámetros deportivo-financieros de los grandes del continente. Las palabras de Josep Maria Bartomeu en la rueda de prensa del viernes explicitan la dificultad de solucionar una ecuación donde Neymar Jr. quiere volver a Barcelona, el Barça estaría encantado de contar con él (como queda explícito con el acuerdo salarial cerrado con el jugador y por las negociaciones entre clubes que haya), pero donde el PSG, como ha hecho siempre con el Barcelona, se cierra en banda, dedicándose a marear la perdiz en una guerra de desgaste sin fin. 

Ney ha encajado con desilusión lo que dijo Bartomeu, principalmente por la tibiez del mensaje en público, que no reflejó las negociaciones que están ahora mismo en abierto con el PSG.

Que los contactos entre clubes se hayan iniciado a través de un intermediario, el israelí Pini Zahavi, muestran la naturaleza de una operación llena de obstáculos, en la que el Barcelona, teniendo muy presente lo que le ocurrió con Thiago Silva, Verratti o Rabiot, intenta no despertar la ira de la cúpula catarí del PSG. Y, en este contexto, hay que enmarcar las declaraciones de Bartomeu en su rueda de prensa, en que, a diferencia de lo que hizo con Griezmann o De Ligt, midió muy bien sus palabras cuando se refirió al ‘no-caso’ de Neymar. 

El ‘impasse’ que ha habido estos últimos días en los contactos entre Barça y PSG es lo que crea nerviosismo a un el jugador que le ha echado un pulso a la dirección de su actual club. De ahí el deseo del crack de que el Barcelona haga una nueva vuelta a la tuerca. Y Nasser Al-Khelaïfi, a pesar de su descomunal ‘rajada’ en ‘France Football’, sigue mostrándose irreductible a la hora de desprenderse de su futbolista-franquicia. En ningún caso, el dirigente catarí va a transmitir una imagen de debilidad ante su futbolista rebelde y pretende alargar las negociaciones lo máximo posible para humillarlo. Incluso no descarta su continuidad, un escenario impensable por el mal ambiente que podría generar, pero del cual el Barcelona es plenamente consciente que es factible.

LA DICOTOMÍA

Y el Barça está ahora en una dicotomía avivar sus contactos con el PSG para hacerse con un futbolista de calidad única que le acercaría al objetivo de asaltar la Champions, que es lo le pide Neymar con mucha vehemencia; o no romper el incipiente clima de paz que hay entre los dos clubes, un hilo al cual se agarra para poder llegar a materializar el traspaso.  

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