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Sergio Santamaría: "A Lamine le veo más de Ronaldinho que de Messi"

Coincidió con Leo en La Masia, compartió terreno de juego un puñado de veces con el brasileño en su 'prime' y ahora se dedica al 'trading'

Santamaría, en una imagen junto a Puyol, Gerard o Rafa Márquez

Santamaría, en una imagen junto a Puyol, Gerard o Rafa Márquez / EFE

Sergi Capdevila

Sergi Capdevila

Pese a jugar tan solo siete partidos oficiales con el primer equipo del Barça, Sergio Santamaría puede presumir de muchas cosas. De haber coincidido con Leo Messi en La Masia. De haber compartido vestuario y equipo con Ronaldinho cuando este aterrizó en Barcelona. De haber estado a las órdenes de Louis Van Gaal, clave en su debut con la casaca barcelonista. En resumidas cuentas, alguien con quien un buen futbolero y un culé de pro desearía pasar una sobremesa escuchando 'batallitas'.

Sergio vivió una eclosión brutal a raíz de la Bota de Oro que ganó en el Mundial sub'17. Por delante de futbolistas de la talla del propio Ronaldinho, de Xavi y de otras estrellas que por aquel entonces emergían y que luego marcaron una época.

UN VAIVÉN EN EL BARÇA

Luego no le acompañó la fortuna con las lesiones y terminó diluyéndose en el fútbol modesto. Pero disfrutó del camino y no se arrepiente de nada. Al contrario de otros casos habituales, la transición una vez cerrado su etapa como futbolista no le llevó a dedicarse a nada relacionado con su anterior profesión. Ni entrenador, ni director deportivo, ni agente, ni 'scout'. Inversión en bolsa. Trading. Nos explica todo en una larga charla donde repasa todas sus elecciones de vida.

Empecemos por el final, Sergio. Por el ahora. Te retiras como futbolista y es el momento de tomar decisiones.

Sabía que seguir ligado al fútbol no era lo mío. Yo me di cuenta que era muy ambicioso. Y la ambición no tiene nada que ver con el dinero solamente, es con la calidad de vida. El fútbol es muy bonito, pero hay muchos condicionantes que no dependen de ti. En el fútbol he sufrido mucho por decisiones de otras personas, de un entrenador que no te pone, de un equipo en el que no encajas, que no tiene tu estilo, etcétera. Muchas cosas. Y claro, yo ya llego a un punto que dije estoy harto de no depender de mí. Por el fútbol me he mudado casi cada año. Yo quiero algo que dependa de mí. Esstamos en el fútbol y parece que la vida entera es fútbol, pero hay muchas cosas preciosas.

Y decides ir hacia otro lado.

Me metí en negocios. Me quería meter en algo que no tuviera una rigidez. Y empecé a desarrollar negocios. Empiezas a experimentar y cometes mil millones de errores. Uno de los que intenté fue el trading. Tienes que aprender mucho a perder, eso sí. Y yo he aprendido a perder y en el fútbol no te enseñan eso. Hasta que encontré a alguien que sí que hacía las cosas bien y me cambió la mentalidad. Y al cambiar la mentalidad, pues empecé a desarrollarme bien, empecé a ir muy bien, y ya al final dejé todos los negocios que tenía y me dediqué al mundo del trading. Ahora tengo una academia y también enseño.

Ahora rebobinemos. ¿Cómo llegas al Barça?

Tenía 15 años. Y jugué con Málaga el Campeonato de Andalucía por federaciones. Tras el segundo partido vino un ojeador del Barça, Mani, y me dijo que estaban interesados en que visitara las instalaciones. Al final del torneo me llamaron también el Atlético, el Madrid y el Valencia, los cuatro. Pero yo ya me había comprometido a visitar Barcelona. Nos recibió Oriol Tort y fue magnífico. Nos dijeron que tenía que responder ya. Era marzo y decidimos que hiciera las maletas.

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Santamaría, en su etapa con el Barça / FCB

Y llegas a la Ciudad Condal.

Sí, aunque el inicio fue algo accidentado. Tengo dos percances físicos, uno es en el vestuario un día, le pego una patada a una botella sin querer de cristal, me rajo el pie. Y nada más me recupero, pongo la mano en un cristal de La Masia, me estalla y casi me corto un dedo. Entonces me pasé un montón de tiempo sin poder jugar.

Luego sí que tienes más continuidad. Y llega el Mundial sub'17 que cambia tu carrera.

Sí. Iba diferente que ahora. Era el 97, llegamos a Barcelona y nos dicen en pretemporada que hay un Mundial en septiembre. Y que a lo mejor alguno de aquí va y tal. Cuando dan la lista de nuestro equipo solo fue Xavi. Un día volviendo del instituto me dicen "tienes que cambiarte rápido, porque se ha lesionado un jugador de la selección". Ellos están concentrados en Cáceres, todavía no se han ido a Egipto, que es donde es el. Yo nunca había ido a la selección, nunca, y encima el que se lesiona es un lateral derecho, que yo era delantero.

Y hay un partido clave antes de iros.

Sí, hay un partido antes de irme a Egipto. Me sale increíble, así que me presento a Egipto titular. Además, llamaba la atención porque era delantero con el 2. Fue todo genial. Nos eliminaron en semifinales, pero me eligieron MVP. Tenía un móvil que la batería duraba nada, media hora. Echaba humo. Luego volví a Barcelona y tuve muchos altibajos.

Explícanos esos primeros años en el Barça.

A los 18 debuto con el filial. Recuerdo que el titular, Babangida, no podía jugar por un tema de papeles. Pero acabó la temporada y me pasó algo que yo creo que hasta entonces no le había pasado a nadie, que es que pasé del B al C, volví otra vez para atrás. Pero yo seguí, seguí y seguí. Y a final de temporada hay un partido de Copa Catalunya. Y me llama Van Gaal para jugarlo. Babangida estaba lesionado. Fue muy bien y Van Gaal me suelta que voy a ser titular con el primer equipo ante el Celta. Jugándonos la Liga. Al año siguiente fue cuando Figo se fue al Madrid, quedaba una vacante ahí y al final yo me quedé. Pero Van Gaal se marchó.

Luego hay un vaivén, sales cedido, vuelves...

Sí, jugué cedido en el Elche, en el Oviedo. Volví, me quedé jugando en el filial. Luego volvió Van Gaal, de nuevo subí con el primer equipo, pero sin tener continuidad. Al final fue al Alavés cedido y terminé contrato y me fui.

Debes guardarle cariño a Van Gaal, ¿no?

Sí, sí, mucho cariño. A ver, yo sé cómo es él. Él de cara hacia fuera es un cabeza cuadrada, es un tío duro, es un tío más amargado. Pero es un trabajador incansable. Después es un tío que sabe de fútbol. Lo que pasa es que tenía sus ideas y él las quería llevar a cabo sí o sí. Apostó por mí sin conocerme de nada y viniendo de la nada. Le tengo un cariño enorme.

En La Masia coincides con muchísimas caras conocidas.

Yo coincido con Xavi, con Jofre, con Puyol, con Mario Rosas. Traté con Víctor Valdés, con Iniesta y con Messi, aunque era bastante más joven. Recuerdo que hubo un año que jugaba con todos los equipos que podía. Con el juvenil, el C, el B. El mismo fin de semana. Lo que le dejaba la legislación. Recuerdo que le pegaban muchas hostias. Cuando venía con el B cada balón que tocaba lo mandaban al suelo. A Leo no le oías la voz. Llegaba al vestuario, se cambiaba y no abría la boca.

¿Alguna anécdota en La Masia?

Pues mira, allí cuando llegabas nuevo había una novatada. Había un cesto de la ropa sucia y normalmente te lo echaban encima durmiendo, con agua. Pero claro yo compartía litera con Puyol y me libré de eso.

Coincides con Ronaldinho. Y participas en aquel mítico partido del gazpacho.

Ronaldinho ya lo conocía del Mundial sub'17. Pero él ahí no destacaba, estaba muy delgado. A mí me sorprende con la musculatura que llega al Barça. Pensaba que no podía tener habilidad con esos músculos. Pero vaya si se movía. Siempre fue alegre. Ha tenido esa chispa. Ha sido lo más grande. Quizás podría haberlo sido muchos años más. Pero él tiene algo que Messi no tiene. A él le gusta disfrutar de otras cosas de la vida, salir de fiesta. Tenía mi edad, imagínate. Para él la vida no solo era fútbol. Messi era mucho más reservado. Me sorprendía. Tendría 17 años. Él no tenía esa inquietud fuera. Para él era fútbol. No ha tenido esa distracción.

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Messi y Ronaldinho / EFE

Tú que has convivido con ambos, ¿a Lamine lo vas más Messi o Ronaldinho?

A ver, más Ronaldinho (risas). Está claro. La vida del futbolista es corta en cierto sentido, pero él ha empezado muy joven y puede dar muchas vueltas. Le pasa lo que te decía a Ronaldinho. El fútbol es su pasión, pero va a querer disfrutar de otras cosas de la vida. Cuando uno ya tiene algo ya no lo valora igual. Si tú ya eres el mejor, ahora qué te queda? No es lo mismo luchar por mantenerte que llegar arriba. Una vez estás arriba empiezas a mirar a los lados, que hay otras cosas de la vida. El fútbol es un rato, luego está la vida. Familia, un coche, una fiesta, la novia. A él le gusta. A Messi eso no le llamaba. Va a tener que llegar a un equilibrio. El otro día vi el documental de Carlos Alcaraz. Tiene un grado de madurez. No quiere sacrificar toda su vida. Entiendo que habrá personas que lleguen a los 40 y digan "sí, muchos títulos. Pero mira lo que me he perdido".

El tema es no descarrilar en el camino.

Yo, por ejemplo, no salía de fiesta cuando jugaba. Pero no controlaba mucho el tema de la comida. Ahora Lamine está con lo del pubis, por ejemplo. No será fácil encontrar el equilibrio. Las estrellas, los jugadores que están a ese nivel, tienen otro tema de problemas. Pero también son problemas.

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