El séquito de Messi y el Barça de la Supercopa

Koeman ha encontrado un molde en el que crecer a partir de Messi y sus sociedades

Futbolistas como Pedri, De Jong y Griezmann, junto al 4-3-3, están impulsando su juego

Puede que el culé descubriera un solista deslumbrante en el Gamper de 2005. Puede que a ese Messi le bastara solo su talento para desquiciar a Cannavaro, Nedved y compañía. Puede que ese Messi fuera el más maradoniano. Pero el tiempo, y la evolución de ese regateador salvaje, ha demostrado que el mejor Leo necesita socios

Su mejor versión, o al menos la más completa, llegó cuando estuvo bien rodeado. A partir de sociedades que él mismo siempre ha buscado.

Ronaldinho y Deco fueron los primeros en impulsar su juego en el primer equipo. 

Solo necesitaron algunos entrenamientos para ver que la comidilla era cierta. Que ese chico era especial. Y apostaron por él porque además de un futbolista talentoso vieron una persona humilde que escuchaba. 

Ese Messi ya quería el balón y a pesar de su edad sus compañeros lo buscaban porque era un socio fiable. Alguien que, además de superar rivales con una facilidad insultante, era capaz de pasar con precisión milimétrica. 

Pese a irrumpir como un regateador salvaje, el mejor Messi siempre ha necesitado socios

En esa evolución de Messi es clave la figura de Guardiola. Él es el que cambia algunas jerarquías. Iniesta y Xavi pasan a ser referentes indiscutible. Y el sistema está pensando para que explotar el juego de Messi. 

El argentino acabará convirtiéndose en falso nueve y el flujo de juego pasará por sus botas. Es en la banda derecha donde encontrará en Alves y Xavi sus mejores compañías. 

Futbolistas capaces de entender su fútbol y hacerle llegar el balón donde lo quiere. Jugadores que dejan a Messi con el fútbol de cara y la portería en la cabeza. 

A estos le siguieron Jordi Alba, Cesc Fàbregas y Suárez, tres futbolistas muy importantes en la carrera del argentino. Y por el camino también mostró algunas complicidades menos evidentes con futbolistas como Paulinho o Arturo Vidal

El factor Pedri

La marcha este verano de Vidal y Suárez fueron dos golpes para el 10. Y no solo futbolístico: ambos eran dos pilares en el vestuario para él. El uruguayo, como un hermano. Y ha tardado Messi en abrirse a nuevos compañeros que esperaban disfrutarlo.

Uno de ellos parece su gran estímulo esta temporada. Se llama Pedri y ha logrado que Messi se vuelva a divertir. Su conexión ha sido espontánea. Así funciona la química. 

Uno de los grandes logros del canario está siendo que Messi no baje demasiados metros. Y no lo está haciendo porque sabe que le va a llegar el balón. Y en eso Pedri está siendo clave.

No es el único. También esta versión de De Jong, menos posicional y con más libertad para atacar el área, le está dando más líneas de pase al argentino. 

"Necesitaba esto; la confianza de mis compañeros y el entrenador" (Griezmann)

En los últimos partidos está creciendo la sinergia entre los dos. Y aún más llamativa es la complicidad con Griezmann. Con el francés está siendo un proceso que aún dura. 

Quizás porque se sienten cómodos haciendo un rol parecido, puede que porque les guste pisar las mismas zonas, su encaje ha sido uno de los grandes temas del Barça.

En muchos encuentros han sido dos futbolistas que no se encontraban. Pero algo ha cambiado y en un contexto inesperado: con Messi de falso nueve y Griezmann partiendo desde la izquierda. 

Y desde fuera la sensación es que algo ha cambiado en su relación. Se ve en los gestos, en las celebraciones. Y desde esa confianza está creciendo el francés. 

"No me entraban y ahora parece que va bien. Esto va por rachas. Al delantero, a veces le entra todo y otras veces no le entra ni una. Necesitaba esto: la confianza del míster y la confianza de mis compañeros".

Ante el Granada marcó dos goles. Los mismos que Messi, que ya es pichichi con 11 goles. También fue titular Dembélé, que encadena tres partidos seguidos y está jugando con una confianza y un liderazgo inédito en sus primeros años.

En este arranque de 2021 Messi suma cuatro goles y una asistencia. Pero sobre todo Koeman parece haber encontrado un molde en el que trabajar a partir de Messi y sus sociedades.

Y todo con un 4-3-3, el sistema que parecía denostado y que está de vuelta en un Barça que afronta la Supercopa con optimismo. 

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