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Los secretos del fichaje de Hamza Abdelkarim: así convenció el Barça a una de las mayores promesas de África
SPORT ha reconstruido la intrahistoria de una operación que estuvo cerca de romperse en varias ocasiones y que acabó llevando a una de las mayores promesas de Egipto hasta La Masia

SPORT.es
Hace apenas unos días, Hamza Abdelkarim celebró su graduación de una forma poco habitual. Mientras muchos de sus compañeros recibían sus diplomas rodeados de familiares y amigos, el delantero egipcio tuvo que conformarse con enviar un vídeo luciendo el tradicional birrete desde la concentración de su selección. A sus 18 años, el futbolista representaba a Egipto en el Mundial y vivía el sueño que había perseguido desde niño: convertirse en jugador del Barça.
La escena resume bastante bien quién es Hamza, a quien en su país ya no dudan en llamarle 'el Haaland egipcio'. Un joven con los pies en el suelo, procedente de una familia muy estructurada, educado en una escuela internacional en Egipto, con un excelente nivel de inglés y una madurez poco habitual para su edad. Quienes le conocen destacan que está lejos del perfil de futbolista impulsivo o problemático. Es tranquilo, reservado y más cómodo en ambientes familiares que en las grandes aglomeraciones. Ahora vive en La Masia, en Sant Joan Despí, donde continúa aprendiendo español con profesores del club mientras se adapta a una nueva vida a miles de kilómetros de casa.
Así fichó el Barça a Abdelkarim
Sin embargo, para entender cómo ha llegado hasta aquí hay que remontarse a octubre de 2025. Fue durante el Mundial Sub-20 cuando el Barça decidió acelerar definitivamente por uno de los talentos más prometedores del fútbol egipcio. El club ya seguía de cerca su evolución, pero aquel torneo terminó de convencer a todos los responsables deportivos. Entre ellos destacó especialmente João Amaral, jefe de scouting del Barça, que quedó impresionado por las condiciones del futbolista y se convirtió en una figura clave para que la operación llegara a buen puerto.
Tras el campeonato comenzaron los contactos con el representante del jugador, que mantiene una muy buena relación con el Barça. El interés era firme, pero la operación estaba lejos de ser sencilla. Hamza no era una promesa cualquiera. Con apenas 17 años ya formaba parte del primer equipo de Al Ahly, el club más importante de Egipto y una de las instituciones más poderosas del continente africano. La Confederación Africana de Fútbol lo reconoció en el año 2000 como el mejor club africano del siglo XX y su dimensión trasciende el fútbol. Con alrededor de 60 millones de seguidores, Al Ahly consideraba al delantero una de las grandes joyas de su proyecto y no tenía ninguna intención de desprenderse de él.

Hamza Abdelkarim, a su llegada a Ohio con la selección egipcia / @EFA
Además, el Barça no era el único equipo que había puesto los ojos en el futbolista. Sporting de Portugal y Bolonia, entre muchos otros, también seguían muy de cerca su progresión. Sin embargo, el proyecto azulgrana terminó marcando diferencias. João Amaral fue uno de los grandes impulsores de la operación así como un Deco que también habló con el futbolista.
La gestión de Amaral y Andrés Manzano, clave
Aquellas charlas fueron decisivas. Hamza ya jugaba en el primer equipo de Al Ahly y disfrutaba de una posición privilegiada para un futbolista de su edad. Por eso el Barça no podía limitarse a presentarle una oferta. Tenían que convencerle, aunque tampoco fue muy necesario dado que el chico se moría de ganas por cumplir su sueño. Amaral y Manzano e explicaron con detalle cuál era el plan deportivo y fueron transparentes desde el primer momento, comentándole que no iba a llegar directamente al primer equipo, sino que tendría que recorrer un camino dentro de la estructura formativa del club. Pero también le transmitieron una idea muy clara: en el Barça, si un jugador demuestra nivel y personalidad, el salto al primer equipo es algo muy factible. Y sino que se lo pregunten a Fermín, Gavi, Casadó o Lamine, entre muchos otros.

Hamza y Ariel pugnan por un balón durante la final de la Copa de Campeones juvenil / FC Barcelona
Aquella sinceridad acabó resultando determinante. Aunque pueda sonar a tópico, quienes conocen al futbolista aseguran que siempre habló del Barça cuando era niño. No era una frase aprendida para una entrevista. Era un sueño que llevaba años persiguiendo y que de repente aparecía ante él como una posibilidad real.
Unas negociaciones que no fueron sencillas
La negociación con Al Ahly se convirtió en una auténtica montaña rusa. Durante semanas, el club egipcio estudió con detalle todas las posibilidades y se mostró firme en su intención de proteger a uno de los talentos con mayor proyección de su cantera. La operación atravesó momentos de máxima complejidad y hubo fases en las que el acuerdo pareció alejarse definitivamente.
Tras dos meses de conversaciones, la buena relación entre ambos clubes, la intervención del agente de Abdelkarim y la gestión del Barça permitieron acercar posturas y desbloquear una situación que parecía enquistada. Sin embargo, todavía quedaba un último paso por resolver.
Al Ahly consideró imprescindible asegurar el futuro del jugador antes de autorizar su salida y puso sobre la mesa una renovación contractual como condición previa a la cesión. En aquel momento, Hamza todavía tenía por delante 18 meses de contrato y, sin ampliar su vínculo, habría llegado a junio de 2027 con una posición mucho más favorable para decidir su futuro. Aun así, convencido de la oportunidad que tenía delante, asumió el compromiso y renovó con el club egipcio para completar la operación.

Hamza y Shane celebran el primer gol contra la UD Las Palmas / RFEF
Así se enteró de que ya era jugador azulgrana
La tensión acumulada durante aquellos dos meses explica la reacción que tuvo cuando recibió la llamada definitiva. Personas cercanas al delantero recuerdan que vivió el proceso con una enorme carga emocional. Hubo momentos de incertidumbre, nervios y preocupación por el desenlace de las conversaciones. Por eso, cuando Christian Emile le comunicó que el acuerdo estaba cerrado y que sería jugador del Barça, la emoción fue inevitable.
Meses después, el tiempo parece haber dado la razón a quienes apostaron por él. Pese a sufrir una lesión durante la temporada, Hamza ha dejado una gran impresión dentro del club y el Barça la intención es que vaya a la pretemporada con el primer equipo.
Eso sí, sus inicios no fueron fáciles ya que una vez firmó de manera oficial por el club azulgrana, tuvo que regresar a a Egipto durante dos semanas para conseguir un permiso de trabajo que se demoró, aunque no impidió que cumpliera su sueño de triunfar en Barcelona.
El '9' de la Selección Egipcia
Aunque la Selección Egipcia hizo oficial su convocatoria para el Mundial el pasado 20 de mayo, el futbolista ya había recibido la noticia días antes, cuando estaba con el Juvenil A antes de la semifinal de Copa. Su reacción fue inmediata: emocionado, llamó a su familia y a sus personas más cercanas para compartir una noticia que recompensaba todos los sacrificios realizados durante el último año.
Su crecimiento tampoco ha pasado desapercibido en Egipto. La visibilidad que le ha proporcionado el Barça, unida a su enorme talento, le ha abierto las puertas de la selección absoluta, donde fue recibido con los brazos abiertos por Mohamed Salah desde el primer día. La confianza depositada en él quedó reflejada en la entrega del dorsal 9, un número reservado para una de las grandes promesas del fútbol egipcio.
Durante este proceso también pudo conocer a uno de sus referentes, Raphinha. Ambos intercambiaron camisetas y el extremo brasileño aprovechó la ocasión para felicitarle personalmente por su fichaje por el Barça. Hamza, todavía incrédulo ante la situación que estaba viviendo, recibió el gesto con enorme agradecimiento. Su ascenso no se detuvo ahí. Poco antes de viajar al Mundial, firmó un acuerdo de patrocinio con Nike, que además lo nombró embajador de la marca, una muestra más de la creciente proyección internacional que está alcanzando a una edad muy temprana.
No es casualidad. Egipto lleva años buscando una nueva referencia capaz de seguir los pasos de Salah, y Hamza Abdelkarim representa hoy una de las mayores esperanzas del país. Su padre, Mohammed Abdelkarim, exjugador de voleibol de Al Ahly, sigue muy de cerca una aventura prácticamente inédita: la de uno de los primeros futbolistas en dar el salto directo desde Egipto hasta el FC Barcelona.
Ahora, después de superar todas las dificultades que rodearon su fichaje, Hamza afronta el mayor reto de su carrera con la misma tranquilidad, madurez y convicción que le han acompañado desde el principio.
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