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El secreto de Deco para fichar: rapidez, silencio y un plan que pocos conocen

Deco ha apostado por un método de trabajo basado en la discreción y un círculo muy reducido de personas para proteger cada negociación que se ha confirmado con el fichaje de Gordon y la posible llegada de Adeyemi

Así fue el momento en que Anthony Gordon firmó con el Barça

EFE

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Carlos Monfort

Carlos Monfort

Hay varias frases que se repite verano tras verano entre los aficionados al fútbol como “en Barcelona siempre se filtra todo”, o “todos los fichajes siempre salen a la luz y se ha perdido el factor sorpresa”. En una ciudad como Barcelona, donde el Barça se vive prácticamente las veinticuatro horas del día, da la sensación de que cualquier movimiento termina saliendo a la luz. Un café, una comida, una reunión en un hotel o una llamada en el momento menos esperado pueden convertirse en el inicio de una exclusiva. Barcelona es una ciudad con ojos y oídos. Aquí nadie está completamente a salvo del rumor.

Ni siquiera los directivos. Por muy discreto que sea el restaurante elegido o por muy reservado que resulte un hotel, siempre existe la posibilidad de que alguien, por casualidades de la vida, reconozca una cara, ate cabos y esa información empiece a recorrer un camino imposible de controlar. Un conocido se lo comenta a otro, ese otro lo comparte con un tercero y, cuando uno quiere darse cuenta, la noticia ya circula por redes sociales o ha llegado a una redacción. Es una de las grandezas —y también una de las servidumbres— de una ciudad completamente enamorada del fútbol. Así es Barcelona, una ciudad incontrolable.

La labor del periodista

En ese contexto, suele aparecer un debate recurrente. Hay quien considera que informar sobre una negociación puede poner en peligro una operación. Sin embargo, el trabajo del periodista consiste precisamente en contar aquello que sucede cuando la información está contrastada. El derecho de los aficionados a conocer la actualidad de su club forma parte de la esencia del periodismo. Otra cuestión muy distinta es cómo deciden trabajar los clubes para proteger sus intereses en un mercado cada vez más competitivo.

Y ahí es donde aparece uno de los grandes cambios del Barça de Deco. Si algo está llamando la atención en este mercado de fichajes es la rapidez, la eficacia y, sobre todo, la discreción con la que se están desarrollando varias operaciones. El caso de Anthony Gordon sorprendió incluso a muchos de los que siguen el día a día azulgrana. SPORT ya explicó los diferentes viajes de Deco a Londres en los que algo tramaba, aunque lo que pocos sabían era que el director deportivo mantenía varias carpetas abiertas de forma simultánea.

Mientras muchos medios de comunicación situábamos a João Pedro como una de las prioridades, Deco trabajaba también en silencio en la alternativa de Gordon. El acuerdo con el futbolista se cerró con rapidez y, una vez hubo entendimiento en el plano personal, las conversaciones con el Newcastle avanzaron a gran velocidad. Por casualidades de la vida, todo se terminó cerrando en el reservado de un hotel de Barcelona mientras el director deportivo comía con Fernando Hidalgo, agente de Julián Álvarez. Todo ocurrió prácticamente sin ruido. Sin filtraciones. Sin el habitual goteo de informaciones que suele acompañar a las grandes operaciones.

Una de las claves estuvo en el escenario elegido. Meses antes de toda la rumorología, SPORT también desveló en exclusiva la reunión que Deco mantuvo en Barcelona con los representantes de Anthony Gordon. Fue, prácticamente, la única excepción. A partir de ese momento, el resto de contactos se trasladaron al Reino Unido o se desarrollaron mediante llamadas telefónicas y videoconferencias. Incluso Hansi Flick mantuvo una conversación directa con el futbolista para explicarle el proyecto deportivo. Cuantas menos personas conocieran los detalles, mayores opciones existían de llegar al objetivo sin interferencias.

Mismo 'modus operandi', mismo resultado

Ese mismo patrón es el que el Barça ha seguido en la operación de Karim Adeyemi. Desde el primer momento, Deco trasladó un mensaje muy claro a todos los implicados: máxima confidencialidad. Para conseguirlo contó con un aliado de absoluta confianza como Jorge Mendes, cuya excelente relación tanto con el director deportivo como con Joan Laporta ha facilitado numerosas gestiones durante los últimos años. El agente portugués, además, representa cada vez a más futbolistas de la plantilla azulgrana y se ha convertido en una pieza importante dentro de determinadas negociaciones.

La operación Adeyemi lleva semanas trabajándose lejos de los focos. La idea pasaba por contactar primero con el entorno del jugador, avanzar un entendimiento en las condiciones personales y únicamente después abrir una negociación con el Borussia Dortmund. Una estrategia que pretendía evitar un riesgo cada vez más habitual en el fútbol europeo: despertar el interés de otros clubes con mayor capacidad económica una vez el mercado detecta que existe una oportunidad.

No es una preocupación infundada. Fuentes consultadas por SPORT vinculadas a diferentes direcciones deportivas reconocen que, en más de una ocasión, se han enterado a través de la prensa de las sorprendentes —y muy favorables— condiciones de salida de futbolistas a los que ni siquiera tenían monitorizados. Al descubrir que la operación podía resultar especialmente atractiva, decidieron entrar en la puja y acabaron llevándose al jugador. Una realidad que explica por qué muchos clubes intentan blindar determinadas negociaciones hasta que están prácticamente cerradas.

Este, precisamente, es un escenario que el Barça conoce perfectamente. Situaciones similares acabaron complicándose en el pasado con futbolistas como Bernardo Silva, mientras que otros nombres, como Marc Cucurella, simplemente llegaron a explorarse sin que existiera nunca un acuerdo cerrado. En un mercado donde la información circula a una velocidad vertiginosa, cada detalle puede alterar una negociación.

Un círculo extremadamente reducido

Precisamente por eso, Deco ha reducido al máximo el círculo de personas que conocen cada operación. Junto a él, Bojan, João Amaral y Alejandro Echevarría forman parte del reducido grupo que ha pilotado algunos de los movimientos más importantes de este verano. Pocas reuniones, pocos interlocutores y máxima discreción hasta que los acuerdos están realmente maduros.

Es un cambio de metodología que no ha pasado desapercibido. El Barça sigue moviéndose con intensidad en el mercado, pero ahora procura hacerlo lejos del foco mediático, intentando que las operaciones hablen cuando ya están prácticamente resueltas y no cuando apenas empiezan a construirse.

La gran incógnita es si este modelo resistirá durante todo el verano. Porque en Barcelona siempre hay alguien mirando, alguien escuchando o alguien dispuesto a contar lo que acaba de ver. ¿Será capaz Deco de mantener el silencio hasta el final o el mercado volverá, tarde o temprano, a convertirse en ese gigantesco altavoz del que nadie parece poder escapar? Solo el tiempo dirá.