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FC BARCELONA

Menos ruido, más líder: el 'nuevo' Lamine Yamal

El genio de Rocafonda ha rebajado su perfil mediático y ha restringido sus obligaciones comerciales en las últimas semanas

Lamine Yamal celebra su gol contra el Albacete en los cuartos de la Copa del Rey

Lamine Yamal celebra su gol contra el Albacete en los cuartos de la Copa del Rey / Dani Barbeito

Jordi Gil

Jordi Gil

En la élite futbolística, cualquier mínimo detalle marca la diferencia. La extrema profesionalización obliga a todos los jugadores que quieren llegar al máximo nivel a cuidarlo absolutamente todo: el entrenamiento técnico, la preparación física, el análisis táctico, el entorno, los compromisos comerciales... y también, especialmente en los últimos tiempos, el ‘marketing’ y todas sus derivadas.

En sus primeros años en el primer equipo del Barça, antes de ser mayor de edad, Lamine Yamal afrontó todas estas cuestiones de la misma forma que encaraba a sus rivales sobre el césped: con naturalidad, desparpajo y un punto de osadía. Cuando atendía a los medios de comunicación, huía de tópicos y frases sin contenido; no tenía ningún problema en utilizar las redes sociales para responder a provocaciones de contrincantes o ‘calentar’ partidos en la previa; y si quería celebrar su aniversario o un éxito deportivo de una forma determinada, lo hacía sin ponderar el ruido que generaría.

En ningún caso todo ello le despistó en su trayectoria deportiva. La segunda posición en el podio del Balón de Oro de 2025 es una de las incontables pruebas de ello. El genio de Rocafonda se convirtió (y sigue siendo) en uno de los mejores futbolistas del mundo, para muchos el mejor. Y no solo eso, sino que ha demostrado en cuantiosas ocasiones que es uno de esos ‘escogidos’ que se crece a la hora de la verdad. Cuando el balón quema y los títulos están en juego.

Menos foco

En las últimas semanas, sin embargo, Lamine ha cambiado el chip e introducido varias modificaciones en este sentido. El extremo blaugrana ha rebajado su perfil mediático: ha reducido sus apariciones en los medios de comunicación y las redes sociales (ha eliminado su foto de perfil y la mayoría de publicaciones en Instagram, por ejemplo) y ha restringido sus obligaciones comerciales. Está haciendo lo justo e imprescindible, con la profesionalidad que siempre le ha caracterizado, pero manteniendo un perfil más bajo.

El cambio también se puede ver en algunas cuestiones relacionadas más estrictamente con el fútbol como sus celebraciones (menos ‘exóticas’) y su relación con los rivales y árbitros. Está centrado en liderar al Barça de Hansi Flick y a la selección española y no quiere ser protagonista por cuestiones extradeportivas. De hecho, de cara a la 'Finalissima' del próximo 27 de marzo a las 19 horas entre España y Argentina, no quiere alimentar el 'morbo' del duelo con Leo Messi ni que se le compare con el mejor jugador de la historia.

En esta cuestión, todo hay que decirlo, no ha cambiado nada: Lamine siempre ha insistido que quiere hacer su camino y distanciarse de cualquier símil con Messi o cualquier otro futbolista.