FC Barcelona
Ronald 'Alexanko' salvó al Barça de la crisis
El equipo naufragaba en un campo de 'guiris' sin alma hasta que Flick hizo de Cruyff y Araujo dijo basta

Así narró la radio el gol de Araujo que dio la victoria al Barça ante el Girona / Carrusel Deportivo
Justo un día antes de la Asamblea de Compromisarios, el Barça no podía permitirse un tercer tropiezo consecutivo. A punto estuvo. Fue un partido extraño, que empezó dominando, en el que pidió la hora al descanso y en el que necesitó que Flick se reencarnara en Cruyff y Araujo, en Alexanko, para lograr tres puntos que pueden ser un antes y un después. Sí, en ocasiones, incluso el más grande usaba un central para intentar resolver partidos, que, valga la redundancia, en ocasiones el pragmatismo es la solución. ¡Y no pasa nada!

Kounde ante el Girona / Alberto Estevez
Ojo con lo que propuso Flick desde el inicio porque, al contrario de lo que parecía natural, Rashford jugó por la izquierda y fue Toni Fernández quien ejerció de nueve, de falso nueve o de como se llame en el fútbol moderno. Jugaba por el centro, eso seguro. Y Frenkie de enlace, mediapunta, volante o como se llame. Ah, y Èric por la izquierda y Cubarsí por la derecha. Cambiarlo todo para que todo siga igual.
Así fue. Lamine para Pedri y Pedri, un caracol en mitad de una jungla de lechugas, se sintió tan feliz que paró el tiempo y la puso lejos de Gazzaniga, al palo contrario al que esperaba. El Barça-Girona del primer cuarto de hora debería usarse como sinónimo de monólogo. Todo ello en mitad del silencio atronador en el que han convertido Montjuïc gracias a las hordas de 'guiris' que da la sensación de no saber dónde están. El 'spoti' será peor.
Nada más marcar Witsel un golazo de chilena en una de las pocas llegadas con algo de sentido del Girona al área de Szczesny, el Lluís Companys pareció reaccionar tímidamente con gritos de "¡Barça! ¡Barça!. Si no era entonces, ¿para cuándo? La respuesta fue, sin embargo, del Girona, que llegó solo primero en un mano a mano de Vanat que detuvo el polaco y otra idéntica, calcada, casi parecía una broma, de Portu, que envió al palo.
Parecía que el Girona estaba muerto, pero en realidad estaba de parranda. Así que tocaba ponerse las pilas, regresar a lo ofrecido en el inicio y volver a dominar. Así fue. La primera la tuvo De Jong, que se plantó en el área para forzar a Gazzaniga a salirse con un paradón y enviar a córner. Como esas, desde que llegó en 2019, ha tenido pocas. Koeman fue quien obtuvo mejor rendimiento ofensivo de su compatriota.

El gol de chilena de Axel Witsel en el Barça-Girona. / Alejandro Garcia / EFE
Obra de arte habría sido la definición de la falta ejecutada, con parábola, tirabuzón, precisión y potencia por Rashford, que la envió al cartabón de la meta gironina. El balón pisó luego el césped, pero fuera de la línea de gol. Por centímetros. Habría sido un golazo. Como pudo serlo un remate acrobático de Lamine que acabó en górner. El Barça había recuperado la respiración.
Que Pedri se queje es raro, pero mucho menos que lo haga cuando pisa el césped Gil Manzano, el pistolero vestido de verde colegiado que tiene el honor de haber perjudicado al Barça en infinidad de ocasiones. Lo intentó de nuevo no señalando una falta clarísima sobre el tinerfeño que acabó en una contra de Bryan Gil, que envió alto. Pudo ser el segundo visitante. El problema, en el fondo, no era arbitral, sino de orden. Demasiadas llegadas, de nuevo, ante Szczesny. El Barça, con tímidos silbidos desde la grada, navegaba frente a un 'iceberg'... Empezó a llover. La grada era un solar. Los 'guiris' vienen a Barcelona a disfrutar del sol.
Una de las decisiones de Flick al descanso fue dar entrada a Fermín, que lo probó en la primera que tuvo. Dejó el césped Toni Fernández. Volvió a salir el sol. Y Fermín volvió a probarlo, esta vez al palo. Y luego fue Lamine, forzando a Gazzaniga. Algo sobrevolaba el nido del cuco. Y llegó el gol, obra de Cubarsí, que agarró un rechace a la salida de un córner, pero Gil Manzano lo anuló por supuesta falta de Èric Garcia. A seguir remando. Se marchó Lamine y Pedri y entraron Bardghji y Christensen.
Iba en serio el Barça, pero Gazzaniga lo paraba todo y ni Gil Manzano ni el VAR quisieron saber nada de un manotazo en el área del Girona a Rahsford. Penalti clarísimo. "Jueguen, jueguen", que esto solo se revisa en el Bernabéu... si favorece a los de siempre. La respuesta fue Araujo de delantero. La respuesta fue ver cómo Flick protestaba, porque tocaba y punto, los cuatro minutos de broma añadidos por el extremeño. ¡Un insulto esos cuatro minutos! Protestó tanto que fue expulsado, lo que no evitó que el alemán celebrara, butifarrón incluido, la victoria tras el gol de Ronald 'Alexanko'.
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