Rodrigo Caio, solución a la plaga de centrales en el Barcelona

El Barcelona ha seguido la evolución de Rodrigo Caio
El Barcelona ha seguido la evolución de Rodrigo Caio | AFP

JOAQUIM PIERA

Fichar a Rodrigo Caio, el central que está ofuscando incluso a Marquinhos en los Juegos Olímpicos, cuesta 12 millones de euros. El jugador del Sao Paulo, que acaba de cumplir los 23 años, está rindiendo a un altísimo nivel en este 2016: ya fue el mejor en su posición en la última edición de la Copa Libertadores de América, donde su equipo cayó en las semifinales con atraco arbitral incluido, y ahora, en Río 2016, está repitiendo el mismo nivel competitivo.

Caio, que hace ‘dupla’ atrás con Marquinhos, es quien está liderando la defensa de la ‘baby canarinha’, que ha llegado a la final del torneo olímpico contra Alemania (sábado, a las 22.30 en Maracaná) sin haber encajado ni un solo gol tras haber disputado ya cinco encuentros. Rodrigo Caio es un central que tiene perfil Barça por su salida exquisita de balón –empezó su carrera actuando en el medio centro defensivo–, su capacidad para jugar con una defensa adelantada en situaciones de inferioridad numérica y su temple. Llama la atención su poderoso juego aéreo, a pesar de tener una altura relativamente baja para un zaguero (1,82).

No es casualidad que el central lleve ya tiempo siendo observado por la secretaría técnica del Barcelona. El Sao Paulo ya se ha hecho la idea de que va a perderlo y estas últimas semanas ya le han llegado tres ofertas formales de clubes europeos: la del Sevilla, la Lazio y el último a entrar en la puja ha sido el Milan. Quien más está apretando es el Sevilla. Tanto Monchi como Jorge Sampaoli apuestan muy fuerte para lograr su incorporación y el técnico argentino ya ha llamado varias veces al central para convencerle. En el momento en que se llegue a los 12 millones de euros, el Tricolor paulista va a dar el OK a su salida.

Caio, que destaca con por su estilo elegante, iría con los ojos cerrados al Barça, aún sabiendo que jugaría el rol de quinto central. Si Robert Fernández no decide mover ficha, el futbolista, que el próximo lunes adquirirá el pasaporte italiano, muy probablemente acabará recalando en el Sánchez Pizjuán y se convertirá en uno de los típicos fichajes que Monchi se saca de la chistera.

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