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Wembley, donde todo empieza

La magia de un escenario simbólico para el barcelonismo permitió ver la mejor versión del conjunto azulgrana esta temporada

Valverde sorprendió apostando por Arthur y el brasileño, que dio un recital, pide a gritos un sitio en el once de gala

El Barça logró la victoria ante el Tottenham en un partido sufrido, pero que decantó una vez más la magia de un inspirado Leo Messi | Mediapro

En Wembley tenía que ser. Un Barça enrrabietado protagonizó una exhibición ante el Tottenham y silenció las críticas volviendo a los orígenes. Valverde fue más fiel que nunca al fútbol de posesión azulgrana y apostó por un Arthur que, con su magistral actuación, pide a gritos un sitio en el once de gala. Jordi Alba, con tres asistencias, y Leo Messi, con un doblete, también fueron grandes protagonistas en un duelo que debe marcar el camino a seguir a partir de ahora.

Tottenham

2-4

FC Barcelona

Tottenham

Lloris, Trippier, Alderweireld, Sánchez, Davies, Wanyama (Dyer, 57'), Winks, Lamela (Llorente 79'), Lucas, Son (Sissoko 66') y Kane

FC Barcelona

Ter Stegen, Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Arthur (Arturo Vidal 87'), Busquets (Vermaelen 91'), Rakitic, Coutinho (Rafinha 83'), Messi y Luis Suárez

Goles

0-1 Coutinho, m.2; 0-2 Rakitic, m.28; 1-2 Kane, m.52; 1-3 Messi, m.56; 2-3, Lamela, m.66 y 2-4 Messi, m.90

Árbitro

Felix Zwayer. Amonestó a Alderweireld, Wanyama, Lamela, Dier y Kane en los locales y a Arthur y Busquets en los visitantes

Incidencias

Partido disputado en Wembley correspondiente a la segunda jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones.

Se daba por hecho que Valverde rescataría el 4-4-2 para frenar la hemorragia de goles en contra. Nada más lejos de la realidad. El ‘Txingurri’ dobló su apuesta por el fútbol de toque y fue coherente con lo que había comentado en la previa del choque. “Quiero que mi equipo domine el partido”, dijo. Con ese objetivo, el técnico dio una sorprendente titularidad a Arthur y dejó en el banquillo a Dembélé.

El experimento no pudo empezar mejor. Todavía no se había cumplido el minuto dos cuando Lloris regaló el 0-1 a Coutinho. El francés, que reaparecía hoy, salió a por uvas en un balón en profundidad para Jordi Alba y quedó vendido cuando el lateral asistió al brasileño. Desde la frontal del área pero sin portero, ‘Cou’ no perdonó.

El tanto dio la razón a Rakitic. Al Barça se le veía picado en el orgullo ante las críticas recibidas, y esa rabia se transformó en una intensidad inédita hasta la fecha. La magia del escenario, emblemático para los culés, también empujaba a eso. En ataque, todo a dos-tres toques; en defensa, ni una grieta. Solo un par de pérdidas de Rakitic y Semedo empañaron un primer tramo idílico de los azulgranas.

Más enchufado que nunca, Messi aprovechaba cualquier parón en el juego para dar indicaciones a Piqué, como si no  se fiara en absoluto de un Tottenham moribundo. En el minuto 25, un disparo lejano de Kané que atajó con seguridad Ter Stegen fue el primer aviso de los locales.

Justo después, Rakitic asestaba otro puñetazo directo a la mandíbula de los británicos con un obús desde el balcón del área que tocó en el palo antes de entrar. El croata, que enganchó el cuero en pleno bote, dejaba la reivindicación del Barça encarrilada.

No faltó, como de costumbre, la mano salvadora de Ter Stegen. Semedo desvió un centro pero la mano del teutón apareció ‘in extremis’ para evitar un gol que ya se cantaba. Esa ocasión era el comienzo de un nuevo partido, loco y sin pausa, en el que Luis Suárez rozó el 0-3 con un disparo cruzado.

Sí mantuvo la calma, y de qué manera, el bueno de Arthur. Ni una pérdida en 45 minutos permitía pensar que en Wembley, ahí donde acabó la hegemonía del ‘Pep Team’, estaba naciendo un nuevo once gala. Con Umtiti por Lenglet, claro.

Por cuestión de centímetros no empezó la segunda parte como la primera. Messi hizo de Messi y tras una galopada en solitario desde el centro del campo envió el balón a la madera. Lo que vino después no era la repetición, era la realidad. El argentino protagonizó una jugada calcada con final idéntico: balón al poste.

Del silencio miedoso de la afición local se pasó, en pocos segundos, al éxtasis. Kane dejó sentado a Semedo y la puso al palo largo, donde Ter  Stegen nada pudo hacer. Enmudecido hacía 30 segundos, Wembley despertaba.

Pero a Messi, un hombre tranquilo, no le gusta el exceso de revoluciones. Lo demostró cuatro minutos después, cuando acompañó a la red un centro de Alba que Suárez había dejado pasar. La profundidad de este equipo tiene propietario y no es Dembélé, sino Jordi.

Desmoronado por el ‘gatillazo’, el Tottenham bajó los brazos y el Barça empezó a hacerse con el dominio total del partido. Pochettino, de piernas cruzadas, veía como Valverde volvía a mandar sobre él. Y esta vez de tú a tú, no como en 2006.

La diosa fortuna se permitió el derecho de volver a actuar en favor de los londinenses. Un disparo de Lamela desde la frontal tocó en Lenglet y metió de nuevo a los ‘spurs’ en el partido. De final plácido, nada de nada.

El Barça sufrió en el último cuarto de hora y Lucas Moura pudo empatar en un disparo a bocajarro que tocó en Lenglet en última instancia. Ahí sí, la suerte estuvo de parte de los azulgranas. Ya en el 90’, Messi sentenció con otra asistencia de Alba y tras un nuevo movimiento inteligente de Suárez, que de nuevo dejó pasar el cuero sabiendo que Leo no fallaría en el mano a mano ante Lloris.

Más que tres puntos, el Barça se lleva de Wembley la certeza de que ir al ataque y querer el balón es lo único que le funciona.

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