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Confidencial SPORT

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FC Barcelona

Toda la verdad de la no renovación de Leo Messi

La historia de los días previos a la renuncia de Joan Laporta a sellar la continuidad del argentino

Messi: "He hecho todo lo posible para quedarme y no se pudo"

Leo Messi dejó claro que hizo todo lo posible por seguir como azulgrana / VALENTÍ ENRICH

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Leo Messi, en la entrevista exclusiva concedida a SPORT, no pudo ser más claro: "Me imaginaba toda mi vida jugando en el Barça". Estuvo a punto de cumplir su sueño, pero, pese a que los contratos estaban redactados y solo faltaba la firma para celebrar su continuidad, todo se torció de forma, aparantemente, repentina. Laporta se ha referido en muchas ocasiones a lo ocurrido explicando que para renovar a Leo había que, condición 'sine qua non', firmar también con el fondo de inversión propuesto por LaLiga, CVC. El presidente rechazó a última hora tal posibilidad para no poner en riesgo al club, pero ¿qué pasó durante los días previos a tomar esta decisión? ¿Por qué finalmente se optó por no unirse a la propuesta de la patronal con CVC cuando también estaba acordado con Tebas? Se lo contamos.

Joan Laporta ganó las elecciones de 2021 gracias, sobre todo, a dos premisas: “Ganas de volver a veros” y “con Messi lo arreglo en un asado”. El socio dio su confianza a quien había perdido las elecciones en 2015 ante el triplete de Bartomeu y acabó ganando las de 2021 ante Víctor Font y Toni Freixa. Cuando el nuevo presidente llegó al club se encontró con un panorama desolador, no solo por la gestión de la anterior junta, sino también por las graves consecuencias económicas provocadas por la pandemia. De hecho, el fútbol español estaba prácticamente en bancarrota; no era solo un problema del Barça. 

LaLiga necesitaba una inyección económica urgente y Javier Tebas se puso manos a la obra. El presidente de la patronal encontró la solución en el fondo de inversión CVC, que invertiría, se informó en un primer momento, 1.994 millones (después de varios meses la cifra, según diversas fuentes, alcanzaba los 2.700 millones) a cambio de los derechos televisivos de la competición durante 25 años, aunque algunas informaciones apuntan a que el contrato es más largo. Tebas, enemistado con Florentino Pérez, necesitaba al Barça como aliado y se reunió en Lleida con Joan Laporta y al empresario Jaume Roures, cuya relación con ambos viene de muy lejos. Los tres quedaron para comer en el restaurant ‘Mini’ y durante ese ágape, que se produjo el 3 de julio, se sentaron las bases de la entrada del Barça en el acuerdo con CVC, un movimiento que, de forma paralela, permitía al presidente blaugrana cumplir su promesa y diseñar la operación que debía renovar a Leo Messi. Había dado su palabra a Jorge Messi, padre del futbolista, de que así sería.

Joan Laporta, presidente del Barça, y Javier Tebas, presidente de LaLiga

Joan Laporta, presidente del Barça, y Javier Tebas, presidente de LaLiga / EFE

Un mes más tarde, el lunes 2 de agosto, Javier Tebas ofreció todos los detalles de forma interna a los clubs (los años de duración, el montante económico, que el crédito iba a deuda y contra futuros ingresos). No a todos, Barça y Real Madrid parecían quedar al margen y, de hecho, los blancos estaban absolutamente al margen, no así el club blaugrana, como ya hemos comentado anteriormente. El proyecto se había pactado comiendo en Lleida. Pero este lunes es cuando empieza a torcerse todo de tal forma que acabaría siendo irreversible para el futuro blaugrana del ‘10’. Laporta, ese mismo día, ya empieza a entender que su plan no era del todo infalible.

Laporta tenía un plan

Cuando Tebas da a conocer el contrato con CVC sin que, aparentemente, Barça y Real Madrid supieran nada de él, Florentino Pérez, nada más llegarle la información, entra en cólera. No sabía nada del acuerdo y, por supuesto, no estaba dispuesto a ceder ante Javier Tebas. Ante esa situación, el presidente blanco llamó al financiero Javier de Jaime, máximo responsable de CVC en España e Italia para citarle esa misma tarde en su despacho. Personalmente. Una vez allí le pide que le explique con todo lujo de detalles en qué consiste lo que LaLiga está a punto de aprobar con su fondo de inversión. El poder del dirigente es conocido de sobras y con un par de telefonazos podía comprometer algunas de las inversiones de CVC, algo que obviamente no entraba en los planes de De Jaime.

Joan Laporta y Florentino Pérez, en la Supercopa de España

Joan Laporta y Florentino Pérez, en la Supercopa de España / VALENTÍ ENRICH

Florentino no da crédito a lo que escucha por parte de su interlocutor porque, en aquel momento, algo que más adelante cambiaría, el dinero invertido por CVC, como explicábamos, debía ser contabilizado como deuda, pero es que, además, el acuerdo era muy beneficioso para el fondo, pero muy poco para los clubs. Por lo menos así lo entendía el máximo dirigente del conjunto madridista, que ni necesitaba entonces aquel dinero ni, sobre todo, lo necesitaba al precio que debía pagar por él. Para el máximo dirigente blanco, los derechos televisivos de una competición como LaLiga debían valorarse de forma mucho más generosa de la que lo hacía el fondo. Todo eso se cocía en Madrid mientras en Barcelona Laporta seguía con los preparativos que debían llevar a la firma de renovación de Leo Messi.

Leo Messi, en Ibiza junto a sus amigos en agosto de 2021

Leo Messi, en Ibiza junto a sus amigos en agosto de 2021 / SPORT

De hecho, el argentino pasaba unos días de vacaciones en Ibiza junto a amigos y compañeros como Luis Suárez, Di María, Verratti, Paredes o Cesc Fàbregas. Su padre, tras atender a la llamada de Joan Laporta, aterrizó en vuelo privado en Barcelona procedente de Miami el miércoles de esa misma semana. Messi estaba citado el jueves 5 de agosto a las 16:00 en sus propias oficinas de la Ciudad Condal, el despacho ‘Leo Messi Management’, para sellar bajo notario el contrato. Después vendrían, esa misma tarde, las imágenes sobre el césped del Spotify Camp Nou firmando unos documentos que ya habrían sido firmados formalmente. Incluso la nota de prensa estaba ya redactada y lista para ser enviada a los medios de comunicación anunciando al mundo la continuidad del argentino. Aquel texto quedó para siempre guardado en el fondo del cajón.

Pero volvamos a la capital española y, en concreto, a la zona noble de la Casa Blanca. Una vez informado de forma diligente por Javier de Jaime, el siguiente movimiento de Florentino Pérez fue pedir a José Ángel Sánchez, director general del Real Madrid y su mano derecha en el club, que llamara a Ferran Reverter, su homónimo en el Barça, para preguntarle si estaba al corriente del acuerdo al que había llegado Joan Laporta con Javier Tebas para aceptar las condiciones de CVC. Todo pasaba durante ese triste lunes, que cambiaría para siempre la historia del barcelonismo.

Florentino Pérez y Joan Laporta, en el palco del Santiago Bernabéu

Florentino Pérez y Joan Laporta, en el palco del Santiago Bernabéu / VALENTÍ ENRICH

También de forma diligente, Sánchez charla con Reverter y le traslada el grueso del acuerdo al mismo tiempo que le pregunta si estaba al corriente. La respuesta es negativa porque Joan Laporta llevó de forma personal y silenciosa toda la operación, así que nadie sabe nada. De hecho, ese era el objetivo del presidente, dar a conocer todo el entramado una vez estuviera firmada la renovación de Leo Messi

La tremenda disyuntiva de Ferran Reverter

Reverter, con esa información, tiene dos opciones, única y exclusivamente dos: hablar con Laporta o, por el contrario, hacerlo con quien entonces es el principal avalador de la junta directiva que preside Joan Laporta, José Elías, que puso de su bolsillo casi cuarenta millones de euros para que el candidato electo acabara siendo máximo dirigente del Barça. Como el presidente de Audax Renovables no se ha hecho multimillonario con una actitud naíf, avisó en su momento al director general del Barça que debía estar informado de cualquier tema relevante que pudiera afectar a su aval. Lo de CVC lo era y Reverter apostó por marcar su teléfono antes que el de Laporta.

José Elías, avalador de la junta de Laporta, recibió una llamada clave de Ferran Reverter

Aquello supuso, para el presidente blaugrana, una traición y, de hecho, era cuestión de tiempo que Ferran dejara de formar parte del organigrama del club, algo que acabó sucediendo a principios de febrero de 2022, cuando presentó la dimisión. Se trataba de una renuncia en diferido porque fue aquel lunes cuando, realmente, cavó su tumba como ejecutivo culé. Elías, al escuchar las condiciones y el contrato que estaba a punto de firmar Laporta con el fondo de inversión auspiciado por Javier Tebas, se enfadó

Ferran Reverter, ex director general del Barça, y Joan Laporta

Ferran Reverter, ex director general del Barça, y Joan Laporta / EFE

Se enfadó tanto que hizo llegar su enorme malestar al presidente del Barça. Tal era su cabreo que le hizo saber que, en el caso de que siguiera adelante con CVC, comprometiendo, a su manera de entender, el dinero de su aval, lo retiraría de forma inmediata. Laporta no pudo más que acatar las órdenes de su avalador si no quería ver comprometida, a su vez, su presidencia. Y ello suponía decir adiós a la continuidad de Leo Messi porque el dirigente se quedaba sin la financiación con la que pretendía cumplir su promesa electoral. Laporta lo tenía todo planeado, pero no contó con el movimiento de Florentino Pérez, que acabó afectándole de forma directa porque Ferran Reverter entendió que antes se debía a quien tan generosamente había avalado que a quien presidía la entidad y lo había mantenido todo en secreto

Messi lo intentó hasta el último momento

Joan Laporta, por un lado, tenía a Jorge Messi viajando hacia Barcelona y a Leo Messi esperando en Ibiza, pero necesitaba tiempo para intentar explicar que donde dije digo digo Diego y que la renovación no sería posible. Echó, como es sabido de forma pública, la culpa a CVC, con quien quería pactar, porque firmar suponía hipotecar el club durante 25 años, algo que, de todas formas, acabó haciéndose por otras vías, aunque sin la renovación de Leo Messi. 

Desde el entorno del jugador, por supuesto, no entendieron nada porque todo estaba más que cerrado. De hecho, Jorge Messi llegó a decirle a Laporta que quería seguir en el Barça a cualquier precio, que no sería nunca un problema económico, pero para aquel entonces la decisión ya estaba tomada y, tras haber descartado a CVC, Laporta ya no iba a dar marcha atrás. De ahí que desde el punto de vista del futbolista argentino su no continuidad no solo fuera un tema económico, sino algo más. En el fondo, ese final se hizo inevitable porque el presidente no tenía otra salida. Sus errores de cálculo echaron al traste toda su estrategia. Más de cuatro años más tarde, la herida se ha reabierto tras la visita nocturna del '10' al Spotify Camp Nou.