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Rafinha, harto de su situación

El Valencia tiene el sí del jugador, pero no da el paso definitivo y no quiere pagar traspaso

Las experiencias vividas con Inter, Betis y ahora los che han colmado la paciencia del canterano

Rafinha marcó uno de sus goles de la presente temporada ante el Inter | Mediapro

Rafinha tiene muchas novias. Al canterano blaugrana no le faltan pretendientes nunca y es uno de esos futbolistas que gustan a la gran mayoría de entrenadores. Luis Enrique le hizo un hombre en Vigo, donde ejerció de líder del equipo sobre el césped, y Spalletti descubrió a un enorme jugador en la media temporada que le tuvo a sus órdenes como cedido en el Inter. El Valencia también ha rondado seriamente al futbolista este verano, al igual que lo hizo el Betis el pasado año. Su cartel está intacto, limpio y reluciente.

Y, sin embargo, nadie da el paso definitivo, nadie mete la mano en el bolsillo y saca la cartera para mostrar un fajo de billetes que acaben con la incertidumbre que rodea la carrera del centrocampista. Nada tiene que demostrar a sus 26 años. Ha lucido talento y calidad de sobras para asentarse en la elite, pero en un mundo en el que los millones vuelan de mano en mano, hay quien aún pide comprar duros a cuatro pesetas, que es en lo que se han convertido las cesiones hoy en día.

 

EL VALENCIA NO DA EL PASO

Marcelino quiere al futbolista y el futbolista ha dado el sí, consciente de que tiene la confianza del técnico. El Barça no pone ningún impedimento a que elija el club que considere mejor opción para seguir su carrera, pero pone una condición, que la operación se realice en forma de traspaso. La entidad blaugrana no acepta una nueva cesión porque al hispano-brasileño solo le queda un año de contrato y su vinculación con el Barça finaliza el 30 de junio de 2020. Ofrece la posibilidad al jugador de ampliar su contrato y, entonces sí, pactar una cesión. De hecho, esa es la única fórmula que plantea el propietario del Valencia, Peter Lim. No quieren pagar traspaso y la consecuencia es que su llegada a Mestalla está, en este momento, bloqueada. Rafinha se encuentra en el centro de un estira y afloja protagonizado por ambos clubs.

EL BETIS NO DA EL PASO

Nada nuevo bajo el sol. El pasado verano ocurrió algo parecido. El Betis se interesó seriamente por él y hubo reuniones entre todas las partes para cerrar la operación. De nuevo, el Barça quería un traspaso valorado en unos 30 millones de euros (una cifra similar a la que este verano se ha pagado por Junior Firpo), pero los verdiblancos solo se inclinaban por una cesión. A Rafinha le costó entender la tozudez mostrada por ambas entidades, siguió en el Barça y se lesionó gravemente en noviembre.

 

EL INTER FUE UN TRILERO

El conjunto italiano logró su cesión en enero de 2018 y pactó una cláusula de compra obligatoria por 35 millones de euros, pero, tras media temporada espectacular, no cumplió lo firmado en busca de una rebaja que el Barça declinó. Rafinha se sintió un muñeco en manos de ambos clubs.

 

SOLO IMPORTA EL DOMINGO

Todos estos episodios han acabado con la paciencia del jugador, al que no se le pasa por la cabeza negociar una ampliación de su contrato en el Barça para salir cedido. Quien quiera apostar por él, que lo haga sin titubeos y negocie un traspaso con el Barça. Lo único que tiene en mente hoy es jugar ante el Betis y romperla.

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