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Opinión | FC BARCELONA

Todos quieren venir al Barça

La avalancha de centrales, principalmente zurdos, que se ofrecen a Deco evidencia que el club proyecta credibilidad y vuelve a ser atractivo

Flick celebra un gol con rabia esta temporada

Flick celebra un gol con rabia esta temporada / EFE

El año se cierra con el recuerdo muy vivo de un Barça tricampeón doméstico que machó al Real Madrid en los duelos directos y el orgullo de ver asentados los fundamentos de un proyecto futbolístico sólido y reconocible que conecta con la mejor tradición del club.

Hansi Flick, un gran acierto de Joan Laporta, se ha ganado el corazón de la culerada. Un entrenador valiente y audaz, que, como otros que vinieron desde fuera, ha comprendido, como pocos, la cultura futbolística local. Por eso, se ha ganado su lugar en la galería de los grandes técnicos de la historia de la entidad.

La Masia no es un recurso. Es el hilo conductor de este equipo en crecimiento, de donde ha surgido Lamine Yamal, un futbolista llamado a ser hegemónico a nivel planetario y a tomar el testigo de Leo Messi, también formado en las categorías inferiores culers.

Incluso situaciones complicadas y desgradables, como tener que acudir al mercado invernal para cubrir la grave lesión de Andreas Christensen, sirven para demostrar que el Barça, aun sin haber recuperado completamente su músculo financiero, sí ha recobrado su tradicional poder de atracción en el mercado internacional.

Estos últimos días, Deco está recibiendo ofertas por centrales, principalmente zurdos, para completar una plantilla si así se deseara. No es una exageración. Agentes e intermediarios están atosigando al director de fútbol blaugrana con su mejor catálogo, y no medianías como ocurría hace algunas fechas.

Los perfiles van desde apuestas que han pasado el filtro de la secretaría técnica, algunas aún en Sudamérica, hasta internacionales en su plenitud o centrales curtidos de rendimiento inmediato, capaces de tutelar una defensa con jugadores jóvenes, como hizo Íñigo Martínez.

Estos agentes son conscientes de que colocar a un representado suyo, aunque sea temporalmente y en una posición que los analfabetos futbolísticos calificarían de ‘suicida’, aumenta significativamente su valor. El Barça proyecta credibilidad, actuando como amplificador y potenciador de virtudes.

En un ecosistema de vasos comunicantes, un Barça fuerte, feliz y exitoso contrasta con el desquiciamiento institucional que Florentino Pérez ha subyugado al Real Madrid en su etapa final en la presidencia.

La continuidad de Xabi Alonso depende de lo que ocurra en la Supercopa. Mbappé ha dinamitado el vestuario. Abuchean a Vinicius y el clan brasileño se desintegra. El club camina hacia una SAD. Los escándalos se suceden en el nuevo Bernabéu. Y se desvía la atención con la fábula de la supuesta persecución arbitral, que solo pretende restaurar el status quo de antaño, de un pasado muy oscuro.

Desde la prespectiva blaugrana, hay motivos, pues, para ver el 2026 con muchísimo optimismo. Sin tregua, el año empezará con un derbi catalán muy caliente y, después, ya llega la Supercopa de España.