Ferran Torres, gran extremo y mejor falso nueve

Ferran Torres sobresalió como extremo en el Valencia, pero se ha convertido en un buen goleador en el City y la selección española

"Es un jugador de banda con mucho gol", dice sobre él Luis Enrique

Ferran Torres abrió el marcador ante el Marsella | MEDIAPRO

"Vino a jugar como extremo, pero quizás debería plantearse jugar como delantero centro. Tiene intuición para saber exactamente adónde caerá la pelota”. Son palabras de hace unos meses de Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, sobre Ferran Torres (Foios, Valencia, 29 de febrero del 2000), el jugador que está a punto de cerrar el Barça para reforzar su delantera.

Ferran Torres le vendría muy bien al Barça por su versatilidad en ataque. Porque es un extremo que hace tiempo que destaca como falso nueve. Xavi necesita extremos para abrir el campo y Ferran Torres puede hacerlo y el Barça también necesita gol y el valenciano lo tiene. Futbolista rápido, con buen cambio de ritmo, vertical y habilidoso, sobresalió en el Valencia, club en el que se empezó a formar con seis años y con el que debutó en primera división con diecisiete de la mano de Marcelino, en la posición de extremo. Pero en los últimos tiempos, su posición se ha ido centrando y ha venido destacando como falso delantero centro tanto en el Manchester City como en la selección española de Luis Enrique, que le define como “un jugador de banda con gol” y que le ha convertido en uno de los fijos en sus convocatorias cuando no está lesionado. Con grandes movimientos cuando juega por el centro, explican los que le conocen que no deja de estudiar a su admirado Cristiano Ronaldo con la intención de mejorar su definición y que se hizo instalar en su casa de Manchester unas porterías para practicar con el balón cuando está en el interior del área y se encuentra con la portería rival.

LOS NÚMEROS EXPLICAN SU EVOLUCIÓN

Dicen que los números explican siempre cosas y en el caso de Ferran Torres muestran claramente la evolución que le ha llevado desde la banda hasta el centro. En las dos temporadas y media que jugó en el Valencia hizo nueve goles en 97 partidos oficiales, destacando más por crear juego por la banda y dar asistencias a sus compañeros, mientras que el curso pasado, el de su estreno en el Manchester City y la Premier League, ya marcó trece goles en 36 partidos a las órdenes de Pep Guardiola, ganando la liga y la Carling Cup. Esta temporada la había empezado también con buenos números, tres goles en siete encuentros, hasta que cayó lesionado por culpa de una pequeña fractura en un pie con un tiempo de baja de entre dos y tres meses. Además, suma un buen registro con la selección española, con doce goles en 22 partidos internacionales, dos de ellos en la reciente semifinal de la Nations League contra Italia, partido en el que precisamente sufrió esa lesión que todavía le mantiene en el dique seco. De hecho, es uno de los futbolistas que tiene un mejor promedio de goles con la selección española, en la que se estrenó como goleador en su segundo partido como internacional, en septiembre del año pasado contra Ucrania y con la que fue capaz de marcar un hat-trick a la potente Alemania en noviembre del 2020 en partido de la Nations League. Grandes números que le han llevado a ser el máximo goleador de la selección española en esta segunda etapa de Luis Enrique en el banquillo.

Aunque no es un hombre de área, un clásico delantero centro, tiene gol Ferran Torres. Por su intuición y porque el desmarque es una de sus mejores armas. “En punta se mueve como los mejores delanteros del mundo. A la espalda de los defensas lo hace de forma excelente. Sus movimientos son similares a los de Vardy y define muy bien”, ha dicho en Inglaterra sobre él Guardiola, que no quiere dejarle marchar en este mercado de invierno porque sabe que puede ser un hombre importante esta temporada en un Manchester City que buscaba un delantero centro goleador el pasado verano y que no pudo contratarlo.

DESDE PEQUEÑO CON EL BALÓN EN LOS PIES

Miembro de una camada con otros futbolistas como Abel Ruiz, Hugo Guillamón y Víctor Chust también jugando en el fútbol profesional, explican desde Paterna, el hogar de la cantera del Valencia, que Ferran Torres siempre fue avanzado a su categoría desde que llegó allí con seis años. “Era muy hábil con el balón y rápido y potente. Por eso jugaba pegado a la banda, pero es cierto que también marcaba ya goles en las categorías inferiores. Ferran era superior a los otros porque tenía mucha ambición. Quería participar en todo. En los goles, en los regates, en los pases. No tenía miedo a nada”, dicen, a la vez que muestran su orgullo por todo lo que ha conseguido el de Faios, ahora con un físico privilegiado. Nada que ver con el niño que empezó a darle patadas a un balón en la planta baja de su casa del pueblo, donde tenía una portería y los perros de la familia hacían de improvisados defensores a los que tenía que sortear. Después ya jugó a fútbol sala en la Escuela Profesional Luis Amigó. Su equipo, gracias a él, marcó ese año el mayor número de goles de la historia del colegio. Y de allí, al Valencia. “Cuando era cadete, sufrió una mononucleosis y estuvo mucho tiempo parado. No volvió igual, pero tuvieron paciencia en el club porque sabían desde su potencial”, explican. Hasta los veinte años, cuando Guardiola se lo llevó al Manchester City, equipo del que le gustaría marcharse para jugar en el Barça.

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