¡Que se haga la luz!

El Barça se aferra a la respuesta de Messi y al formato a partido único para estar en semifinales

El encuentro llega precedido por el talante arrogante de una parte del entorno del Bayern

Los aficionados del Barça en Lisboa muestran su optimismo | VALENTÍ ENRICH / JAVI GIRALDO.

Hay una luz que nunca se apagará para el barcelonismo mientras Messi siga siendo Messi. O al menos mientras sea ese jugador capaz de hacer imposibles como ante el  Nápoles. En ese gol y en esa celebración, en esa mezcla de fe y ambición, se aferra la afición azulgrana para dejar hoy en el camino al Bayern (21.00 horas).  

El Barça, que siempre ha reivindicado estilo y convicciones, confía esta vez en lo imprevisible (la magia del ‘10’ y un formato más dado a las sorpresas) para pasar a semifinales. Enfrente tiene a un equipo en forma y más físico, que tratará de llevar el encuentro a un ritmo alto. Territorio imposible para un Barça que, empezando por Setién, parece haber aceptado las limitaciones de un equipo treintañero. 

Se vio en muchas fases del partido ante el Nápoles: el Barça ralentiza los encuentros, lo baja de revoluciones para seguir con aire. Ya no es ese equipo que presionaba arriba con vértigo. Y Setién se plantea la posibilidad de sacrificar a Griezmann a favor de un centrocampista más.

Llegados a la hora de la verdad, el técnico abraza el pragmatismo. A un once con jugadores acostumbrados a jugar este tipo de partidos. Y a mediocampistas capaces de equilibrar la poca continuidad defensiva de algunos de sus delanteros. 

El valor de la Champions

El escenario resulta contradictorio: en una temporada desmoralizadora el Barça está a tres partidos de ganar la Champions. Un título capaz de cambiar por sí solo el estado de ánimo de un club entero. O de justificar (casi) cualquier tipo de temporada.

El partido llega, además, precedido por el contraste entre el ambiente en Lisboa, ajeno al fútbol, y la tensión latente entre los dos equipos. De eso se ha encargado el entorno del Bayern. Rummenigge, Matthäus y Élber han sacado pecho los últimos días. 

Han reivindicado la figura de Lewandowski por encima de Messi esta temporada. Y Neuer se ha acordado de Ter Stegen. El meta del Bayern tiene una imagen más amable que la de Kahn en sus días de gloria, pero exhibe la misma autoconfianza.

Lo dejo claro hace unos días cuando dio su versión sobre debate de la portería en la selección alemana. Cualquier entrenador pondría al mejor y por eso juega él y no Ter Stegen.

No es nada nuevo. El club bávaro siempre anima las horas previas de los grandes duelos de la Champions exhibiendo seguridad en sus posibilidades. Está en su cultura y su ADN. No parece la mejor idea cuando uno se mide a Leo Messi
 

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