¿Qué fue de López Rekarte? De Donosti al Himalaya

Fue agente de su hermano Aitor y ahora vive desvinculado del fútbol y enamorado de la montaña

Empezó siendo atleta antes que jugador: su hija Usoa acaba de proclamarse subcampeona de España sub-18 en longitud

López Rekarte firmó el 2-0 en la final de la Recopa de 1989: su único gol con el Barça
López Rekarte firmó el 2-0 en la final de la Recopa de 1989: su único gol con el Barça | sport

Todos los kilómetros que devoró en su día por la banda los acumula ahora en la montaña: Luis Mari López Rekarte, jugador del Barça entre 1988 y 1991, tiene alma de alpinista.

Aunque vive al nivel de mar, en San Sebastián, sus sueños vuelan alto, del Atlas a los Alpes, de los Pirineos a los Dolomitas y con la mente puesta en el Himalaya. “Lo tengo en la cabeza”, confiesa, con ese aire de naturalidad y sencillez que distingue a los enamorados de la montaña.

“¿El Everest? Pues si surge la oportunidad no diría que no, pero me da la sensación de que está un poco prostituido, de que ahí manda sobre todo el dinero, más que la naturaleza”, comenta López Rekarte, que cada año aumenta su currículum de picos. Viene del Toubkal, en Marruecos (4.167 metros) y ya planea un viaje para perderse por los Dolomitas

Si por él fuera, viviría pegado a los crampones, pero otras obligaciones le mantienen a nivel del mar, como las enormes progresiones deportivas de su hija Usoa, que a sus 15 años acaba de proclamarse subcampeona de España de salto de longitud en la categoría sub-18

del atletismo al fútbol

De hecho, el propio López Rekarte empezó con el atletismo antes de dedicarse al fútbol: destacó en velocidad (“con estas piernas, ¡como para ser fondista!”, bromea) y en saltos de longitud y de altura.

Llegó a marcar 10.05 en 100 metros, pero luego el fútbol llamó a su puerta. Nacido en Arrasate-Mondragón, “en la Guipúzcoa profunda”, su carrera comenzó en el Alavés porque Vitoria le pillaba más cerca. Su padre ya había sido delantero del equipo de la capital de Euskadi. En 1985 recibe la llamada de la Real Sociedad y tres años después, la del Barça: el club blaugrana fichó de golpe a ‘Txiki’ Begiristain, José Mari Bakero y López Rekarte en 1988, el mismo año en el que Barça y Real Sociedad jugaron la final de Copa.

especulaciones en la final de copa

A los tres de la Real se les miró con lupa porque teóricamente ya estaban fichados por el Barça. “Se llegó a decir de todo, que si nos habíamos dejado perder y cosas así; no merece la pena ni comentarlo... En mi caso, lo más fácil hubiera sido tirarme del barco, porque estaba lesionado, pero incluso jugué infiltrado. ¡Menos mal que no había redes sociales en aquella época, porque si no, nos aplican la ley antiterrorista!”. 

En el Barça, vivió otro fútbol. “El concepto y la visión de Johan eran totalmente distintos a los que conocíamos, fue una innovación para todos”, recuerda. Sus tres temporadas dieron para tres títulos (Recopa, Copa del Rey y Liga), con un momento especialmente recordado, el de su único gol como blaugrana, en la final de la Recopa de 1989 ante la Sampdoria en Berna.

No jugué de titular, pero cuando salí al campo, estaba enchufado y con la adrenalina a tope”. La jugada nació en los guantes de Zubizarreta (con quien había empezado su carrera en el Alavés), pasó por Soler y acabó en los pies de Rekarte, que cabalgó solo hasta la portería rival. “Me tocó ejercer de delantero: tenía pase a Gary [Lineker] pero me la jugué porque estaba seguro de que iba dentro”. El gol aseguró la Recopa para el Barça. 

del barça al superdepor

En 1991, en cambio, decidió cambiar de aires para meterse de lleno en la aventura del Superdepor. “Me gustan los retos y pensé que allí se estaba formando un proyecto interesante”, explica. Jugó en el Depor entre 1991 y 1996, antes de pasar un año por el Mallorca y retirarse a los 36 años debido a unos problemas en la rodilla. 

Colgadas las botas, se desvinculó del fútbol, aunque regresó puntualmente para ejercer de representante de su hermano Aitor, trece años menor y jugador de la Real Sociedad durante una década (1997-2007). “Tenía ganas de desconectar del fútbol, aunque no es tan fácil como parece, después de un montón de años jugando. Al final, lo logré, he hecho mis pinitos y me he dedicado a mi familia y a mis amigos”, desvela Luis Mari. 

Le llamaban el 'Bonba'

En su época blaugrana le llamaban el ‘Bonba’, un apelativo familiar que viene de lejos y que nada tiene que ver con el fútbol. “Debió de ser algún pariente lejano que era comunista y quizá iba poniendo bombas por ahí, no lo sé muy bien”, explica. Su conexión familial con el fútbol no acaba ahí: su sobrina Maitane juega en el Levante. 

cerrar
Sport

SPORT.es

Descarga gratis la app en tu móvil