CONTRACRÓNICA: De profesión llegador (y precoz)

El chileno abrió la lata en el Visit Mallorca Estadi y corroboró la decisión de Setién de apostar por él por delante de Arthur y de Ivan Rakitic

Vidal anotó su séptimo gol oficial del curso y fue relevado al descanso tras ver la cuarta amarilla

Pocas cosas deben ser más placenteras para un entrenador que una apuesta arriesgada salga bien ya desde un buen comienzo. Sin duda es lo que aconteció ayer por la noche en el Visit Mallorca Estadi. Setién decidió dar entrada en el once inicial a Arturo Vidal para completar la línea del centro del campo con los ‘intocables’ Frenkie de Jong y Sergio Busquets y apenas tardó 65 segundos el chileno en dar la razón al técnico cántabro.

Si por algo se distingue el suramericano es por su llegada por sorpresa desde segunda línea y lo cierto es que ayer lo bordó en una acción que culminaba de feroz testarazo tras un preciso centro de Jordi Alba desde el costado izquierdo. El ‘Rey’ le ganaba la posición entrando con todo a su marcador y conectaba un remate de cabeza picado que sorprendía a Manolo Reina. Séptimo tanto oficial este curso del de San Joaquín y, ojo al dato, 23er gol consecutivo que anota al primer toque. Ahí es nada. 

AMARILLA Y DESCANSO

Cuajó una primera mitad bastante completa Vidal, aportando su habitual dosis de garra y de incansable trabajo, asociándose e intentando contener a un Mallorca que por momentos lograba desplegarse y dar sensación de peligro a pesar de que el Barça tenía el duelo bastante controlado. El chileno vio una cartulina amarilla en el minuto 42 por una entrada a destiempo sobre Budimir que en primera instancia del Cerro Grande no señaló al dar la ley de la ventaja, pero que no olvidó y castigó cuando se paró el juego. Esa tarjeta le ‘costó’ a Arturo quedarse en los vestuarios al descanso en una decisión quizás un poco sorprendente de Setién, pero lógica ante la situación del encuentro (0-2 y el choque bastante encarrilado).

Por Arturo entró Ivan Rakitic, que pasó por delante de un Arthur Melo cuya situación quedó ayer más en evidencia que nunca. Ya dio señales el técnico barcelonista en la rueda de prensa previa al partido de que no da por sentado que contará con él el próximo curso y que no se descarta una salida. Ayer recibió otro ‘aviso’ en forma de suplencia y de ser el tercer cambio (apenas disputó 70 minutos y con el ‘pescado vendido’).

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