¿Podrá fichar el Barça en verano con el límite salarial excedido?
El varapalo de LaLiga por la operación de palcos VIP puede generar un problema bestial a la planificación deportiva del club blaugrana

Valentí Enrich
El Barça ha recibido un auténtico torpedo en su línea de flotación para intentar revertir su complicada situación de 'fair-play' financiero. LaLiga no computará los 100 millones de la venta de palcos VIP del nuevo Camp Nou de una tacada, por lo que el club blaugrana se queda sin margen de inscripción de jugadores. En concreto, la patronal futbolística especifica que el "Barça no tiene saldo ni capadidad de inscripción" en estos momentos por lo que fichar jugadores en el mercado estival se convierte en una quimera. La planificación de la dirección deportiva blaugrana ha quedado absolutamente paralizada a la espera de que se encuentren soluciones económicas antes del 30 de junio.
LaLiga anunció a principios de enero que el Barça volvía a la regla del 1-1 del límite salarial, algo que permitía operar al club blaugrana con normalidad tras pasar un calvario de dos años. La noticia fue interpretada como un éxito de gestión por el presidente, Joan Laporta, a pesar de que se tardó en inscribir a Dani Olmo y Pau Víctor por un tema de plazos que el CSD acabó cerrando con una cautelar para que los dos futbolistas pudiesen jugar.
A partir de ese momento, el Barça se puso manos a la obra para operar y avanzar operaciones con esa ventana que LaLiga había abierto en la regla del 1-1. El club, incluso, se planteó reforzar al equipo con el fichaje de Marcus Rashford, pero finalmente se descartó para priorizar otras operaciones. Y fue entonces cuando el club aceleró para cerrar e inscribir renovaciones de futbolistas clave en la plantilla: se renovó a Fermín, Araujo, Gavi y Pedri de una tacada y se aprovechó para ampliar un año el contrato de Íñigo Martínez. El Barça se curó en salud por lo que podía venir y todas estas operaciones están ya aprobadas e inscritas blindando a buena parte de la plantilla. Y eso ya va a ser irrevocable.
Pero a partir de aquí van a llegar los problemas. El hecho de que LaLiga asegure que el Barça, por temas financieros, no puede inscribir quiere decir que ya ha dejado de estar en la norma del 1-1 y pasará, de nuevo a la regla del 1-4. En otras palabras, el club blaugrana solo podrá utilizar un 25 por ciento del dinero que ahorre en gasto salarial de la primera plantilla, algo que hace muy complicado poder acudir al mercado. Y no solo eso. El club necesitará margen salarial suficiente para abordar la renovación estratégica más importante de todas, la de Lamine Yamal. Ya hay acuerdo con la estrella del equipo, pero no se podía rubricar y oficializar hasta el próximo 13 de julio, fecha en la que cumplirá 18 años. Ahora, este tema prioritario, no corre peligro pero sí necesitará de actuaciones económicas paralelas para que sea viable.
Lo que sí corre peligro es por un lado la inscripción de Dani Olmo a partir del 1 de julio -la de Pau Víctor es menor por el salario del jugador- y la posible renovación de Frenkie de Jong -a largo plazo- o de Szczesny, ya que deberá ser reinscrito al formalizar un contrato nuevo. No así el caso de Lewandowski ya que firmó un contrato de 4 años en el que el Barça podía cortarle en su último año, por lo que el delantero ya está firmado y no se trata de ninguna renovación.
En cuanto a fichajes, el Barça necesita muchas cosas: la primera, intentar solventar el caso de Barça Vision, que deja un agujero importante en las cuentas y puede hacer que el ejercicio acabe en pérdidas. Es la gran clave de todo el asunto. También se deben generar más ingresos para paliar los 100 millones de la venta de palcos VIP que no computarán en solo un ejercicio. Y aquí sí será clave la reapertura del Camp Nou y, sobre todo, la venta de activos. El Barça puede estar más que obligado a traspasar a alguno de sus jugadores importantes si quiere reforzarse en el mercado.
La noticia ha sido un jarro de agua fría para la dirección deportiva ya que ahora está atada de pies y manos y no puede llegar a acuerdos ante la inseguridad de poder inscribir jugadores. Deco lo temía y ha sido rápido renovando y ampliando contratos de jugadores. Tiene un bloque que funciona y que necesita muy pocos retoques. Dónde sí deberá ponerse a trabajar es en tomar decisiones y lograr ventas de jugadores que no sean imprescindibles. Si todo sigue igual, se fichará poco o casi nada ya que el objetivo número uno es inscribir a Olmo y a los renovados que queden y, luego, si hay espacio porque se han dado salidas, acudir al mercado.
El Barça sí tiene capacidad financiera para asumir grandes traspasos. La tesorería anda bien con los ingresos de los palcos VIP y el contrato firmado con Nike, del que se ha cobrado una suculenta prima a la firma, pero el problema está en los salarios. Están excedidos y no se les dejará inscribir a no ser que haya salidas y que los futbolistas que vengan acepten cobrar menos en sus primeros años de contrato, algo que ya se hizo con Lewandowski o Ferrán Torres. Un reto total para el Barça.
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