El pequeño universo de Ansu Fati

HISTORIA SPORT

Ansu Fati tiene depositada toda su confianza en un grupo muy pequeño de personas que le acompañan y ayudan en su día a día

Con ellos, toma todas sus decisiones, consciente de que aún es muy joven y necesita la ayuda de los suyos

Ansu Fati cumple 18 superando a Messi, Mbappé y Haaland | PERFORM

Si hay un aspecto que es innegociable para Ansu Fati ese es su familia. Es su gran preocupación. Por la que se desvive día a día y trabaja para que puedan disfrutar de una vida mejor. Y lo hace con una madurez que asusta a su corta edad. Lo tiene claro. La felicidad de su familia es lo más importante. Gracias a esa unión ha llegado a ser la persona que es, un niño de 18 años que tiene los pies en el suelo a pesar de ser una estrella mundial.

Ansu se lo debe todo a sus padres. Y él lo sabe. Por todos es conocida su historia pero no por ello tenemos que dejar de contarla. Ansu aterrizó en Barcelona cuando tenía 10 años y lo hizo acompañado de su hermano Braima. Era un gran paso. Dejaban atrás Herrera, una población situada en el sur de la provincia de Sevilla, para seguir su sueño de convertirse en futbolistas profesionales. En esa época, el que más destacaba era Braima. Por él fue el primer interés del FC Barcelona cuando viajaron a Sevilla. El pequeño Ansu también llamaba la atención. Eran unos hermanos muy preciados y el Barça, con la gran gestión de Albert Puig, logró convencer a su familia. Una familia que veía como dos de sus hijos se iban de casa para vivir en la Masia. Un año tardaron en volverse a unir ya que su madre Lourdes Vieira, junto a sus hijos se instalaron en un piso de Barcelona para estar cerca de ellos. El que se quedó en Herrera fue Bori Fati. El padre de la familia siguió en Herrera trabajando para poder sostener la economía de la familia. Era el sacrificio que tenía que hacer para que sus hijos pudieran luchar por su sueño. Trabajó de todo. Desde chófer del que fuera alcalde en su momento Juan Manuel Sánchez Gordillo hasta en el vertedero municipal. La cuestión era trabajar. Al principio, cerca de los suyos, ya que Ansu jugaba a fútbol en la Escuela Peloteros de Herrera. Después lo hizo en el Sevilla. Y más tarde en el Barcelona, donde Bori tenía que ver sus partidos por Barça TV o se escapaba algún fin de semana para poderlo ver en directo. 

FAMILIA UNIDA

Ahora ya están todos en Barcelona. Bori se vino cuando Ansu jugaba en el Juvenil A. Vivían al lado de la Ciudad Deportiva Joan Gamper, así Ansu podía ir a entrenar andando. Sin embargo, desde hace unos meses se han mudado a Sant Cugat, en una casa más grande, donde la familia sigue igual de unida. Y no son pocos. Bori Fati y Lourdes Vieira tuvieron a cinco hijos. La más grande es Djucu. Una mujer incansable. Ella fue la que ayudó a su madre cuando su padre no podía estar con ellos por temas laborales. Su pasión es la moda y la costura. Tras ella, nació Braima. La otra mitad de Ansu. Su gran referente. Su consejero. Ambos saben lo que es vivir por y para el fútbol. Braima, tras muchos años en la Masia, juega en Portugal, en las filas del Vitória Guimaraes. La siguiente en nacer fue Djeny. La más futbolera. Una amante del Barça. Le encanta el fútbol y se está formando para ayudar a la carrera deportiva de su hermano, que nació después de ella, siendo el cuarto hijo de la pareja. El último en llegar fue el pequeño Miguel. ‘Miguelito’ para sus amigos. Un niño con mucho desparpajo que es un asiduo de la CE Joan Gamper mientras se está formando en la cantera del Sant Cugat. 

Por último, y no menos importantes, están dos personas que no son de la familia pero como si lo fueran. Son los dos que lo acompañan en el día a día para que pueda dar el cien por cien. Por un lado, Raúl Fernández se encarga de toda su preparación física. Tiene plena confianza en él. Por el otro, Marc Lacueva, que empezó trabajando con él y se ha convertido en su persona de confianza. Todos ellos forman el ‘Universo Fati’.

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