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Pep Clotet: "La influencia del Barça en Inglaterra es enorme"

La mano derecha de Garry Monk en el Birmingham analiza para SPORT el auge del fútbol inglés

El técnico, a sus 42 años, tiene una dilatada carrera a sus espaldas que empezó con solo 26 años

Josep Clotet, durante su visita al diario SPORT en Barcelona
Josep Clotet, durante su visita al diario SPORT en Barcelona | JAVI FERRÁNDIZ

Josep Clotet (Igualada, 1977), ejerce como mano derecha (assistant coach) de Garry Monk en el Birmingham, de la Championship. Está considerado uno de los grandes estrategas del fútbol inglés, en el que lleva trabajando desde que, estando en el Málaga, Laudrup le llamó para ser su ayudante en el Swansea en 2015. Su experiencia le ha llevado también a Suecia y Noruega. Enfermo del fútbol, su libreto tiene pinceladas de Cruyff, Bielsa o Hitfield, pero está en continua evolución.

Empezó a entrenar con 26 años, tiene 42 y ha pasado gran parte de su carrera en Inglaterra. ¿Por qué?

Siempre me gustó el hecho de que allí los entrenadores estuvieran tanto tiempo en un equipo y pudiesen construir no solo un equipo, sino también el club. Es algo que siempre había querido conocer. La mentalidad es diferente y el tipo de país también. Y, cuando me salió la oportunidad, no me lo pensé.

Estaba en el Málaga y le llamó Laudrup.

Sí. Y me fui al Swansea. Y desde que llegué me quedé en shock con el sistema que tienen de academias, regulado por la FA. Las instalaciones, los entrenadores, el apoyo estructural de fuera... Mucho más avanzados que aquí. Piensa que el jugador, ni que sea de fútbol base, desayuna, come, estudia… Es un trabajo muy integral.

Eso ya se hace desde hace años en La Masia.

Sí, pero allí es obligatorio en todos los clubs profesionales, que son 92 de las cuatro ligas. Y me interesó el porqué lo hacían. Se dieron cuenta de que necesitaban crear talento dentro del país para nutrir a la selección y crearon este tipo de academias. La estructura de la Premier se basa en no ir a vender un equipo o dos equipos, sino en vender una liga. Esa es la mentalidad. Quieren vender al exterior los derechos de imagen de la liga más competitiva. ¿Cómo lo consiguen? Repartiendo equitativamente los derechos de imagen en función de dónde quedas en la competición, no en función de cuánta gente tienes en el campo o cuánto dinero generas.

Eso permite crecer a todos los clubs hasta plantarse cuatro en las finales de Champions y Europa League.

Correcto, no es ninguna casualidad. Siempre he tenido la percepción allí de que el fútbol europeo no tiene el mismo interés que la Premier. Recuerdo que estando en Swansea, estábamos en la Europa League y nos tocó una eliminatoria contra el Nápoles de Rafa Benítez. Los partidos eran el jueves y, después del 0-0 en casa, allí nos eliminaron tras perder 3-1. Pero recuerdo que el presidente nos decía “llevad el filial a Nápoles”.

¿Cómo?

Sí, sí, que lleváramos al filial porque “aquí tenemos Premier el domingo y… ¿nosotros de qué vivimos?”.

De los ingresos.

Claro, no tiene nada que ver. Ganar la Premier, en ese sentido, es casi como si ganases la Champions.

Así que la razón por la que la gente quiere la Premier antes que la Champions es, sobre todo, económica, no sentimental.

No, no, claro. Sobre todo para los propietarios.

¿Y las aficiones?

Valoran mucho más la competición inglesa, pero bueno también les hace ilusión. Pero eso de que no competimos bien en Europa es más de la prensa que del aficionado, al que no le preocupa tanto. También pienso que aquí, antes de un partido de Champions, pueden permitirse el lujo de hacer rotaciones si juegas contra el Huesca o contra quien sea, puedes sentar a seis futbolistas para estar frescos en la Champions. En Inglaterra eso no pasa. Si dejas a seis tíos fuera del partido, lo cascas. La Premier es mucho más igualada y competitiva.

El Barça lo supo ante el Liverpool.

No solo en la vuelta, yo creo que el Liverpool mereció más en el Camp Nou y, en la vuelta, el Liverpool es muy peligroso si te marca pronto. Es que el Barça llegó con una situación complicada porque ganas 3-0 y tienes la mentalidad de que esto lo puedes pasar. Y el Liverpool no tiene nada que perder y juega en casa con una afición que va a morir. Y que tiene un equipo que pone intensidad, dinamismo, no deja pensar al rival… Sin pausa. La pausa que pone el Barça es muy complicado imponerla ante un equipo inglés.

¿Se entiende desde allí todo lo que ha pasado después en el Barça?

No, no. Aquí valoran mucho la Champions y habría sido brutal jugar la final. Allí es un más a más. Ya quieren competir, pero creo que cualquiera del Liverpool habría preferido ganarle al City la Premier y que ellos jueguen la final que no al revés.

Hablando del City, ¿qué ha aportado Guardiola al fútbol inglés?

Muchísimas cosas. Guardiola ha conseguido, viniendo de un gran trabajo que hizo ya Pellegrini, que le dio un poco de pausa y sentido táctico, darle una vuelta más. Poco a poco. Ha hecho una cosa que en Inglaterra no se hacía demasiado, que era construir desde atrás para atacar y para crear. Antes, quien esperaba atrás era para esperar el momento de ir hacia adelante. Y Guardiola piensa distinto, quiere construir el ataque desde atrás, cosas que aquí en el Barcelona se han visto siempre. Y eso lo ha conseguido imponer. Y tuvo un bache, aquellas dudas, pero de la manera en la que salió me ha parecido brutal.

Además de Guardiola, el fútbol inglés se nutre desde hace años de técnicos extranjeros. ¿Qué han aportado entre todos?

Yo creo que alguien que hizo un gran trabajado para abrir ese país al entrenador extranjero fue Rafa Benítez. Cuando fue al Liverpool casi no se entendía. Y ganó la Champions.

Y con él trabajaron Pep Segura. Y Rodo Borrell…

Correcto. Rodo, por ejemplo, abrió un poco la puerta de las academias al entrenador español, que estamos muy bien formados. La diferencia es que los clubs son propiedades que buscan generar riqueza y tener beneficios. Los clubs en Inglaterra tienen que acabar todos con beneficio. Allí se aplica el ‘fair play’ económico siempre. Y buscan entrenadores que les ayuden a que el equipo no solo no tenga pérdidas, sino que tengan beneficios, tanto en ventas o mercado de fichajes como en ganar títulos… Y de golpe y porrazo tienen el mundo para escoger talento. Y a la que vienen más propietarios extranjeros a la Premier y a la Championship, más se abre el mercado.

¿Pero por qué se decide apostar con tantos técnicos de perfil ofensivo?

Estoy convencido que es por todo lo positivo que el Barcelona ha aportado al fútbol a nivel mundial, por todo el trabajo de todos los técnicos, pero sobre todo por lo que Cruyff potenció y Van Gaal continuó, y lo que hizo Guardiola luego. La influencia del Barça en Inglaterra es muy grande. Estos técnicos, que eran capaces de ganar de una manera y tuvieron éxito, hicieron que se hablara de ellos a nivel europeo. Porque LaLiga no es muy seguida allí, pero a la que estos equipos ganan y ganan siempre… Y esto poco a poco va cambiando, porque yo, de hecho, cuando llegué a Swansea hablando de conceptos tácticos que ellos los veían como nuevos, aquí ya estaban muy arraigados. Ellos empezaban con eso en 2013….

¿Y el aficionado?

El aficionado también ha cambiado. El Swansea es un equipo muy característico, precisamente, por Robert Martínez. Estaba de capitán, lo ponen de mánager y él dice que no quiere verlas pasar, que es a lo que le habían hecho jugar. “Ahora quiero que juguemos” y empieza con las posesiones, con rondos, son conceptos distintos a los que había y construye ese Swansea al que acaban llamando ‘Swanselona’. Y por eso Roberto es un gran ejemplo, una figura catalana que, pese a no haber estado aquí nunca con nosotros, allí es un gran referente en lo que al fútbol se refiere.

¿Le ve algún día entrenando al Barça?

Robert siempre ha vivido de este tipo de fútbol, le gusta y lo ha potenciado. Es muy amigo de Jordi Cruyff porque vivían juntos en Manchester. Y lo vemos también con Bélgica. Tiene un poco ese ADN influenciado por el Barcelona. Pero es complicado porque no conozco la realidad, pero en el Swansea ha hecho una cosa muy difícil, que es transformar no solo el estilo de un equipo, sino convencer a sus aficionados, que querían jugar a otra cosa, de que había que jugar de la manera que él creía. Le dio una vuelta de 180 grados y le dio la vuelta completamente a la cultura del club. Logró convencer a los jugadores a base de convencer al equipo de que vamos a ir por aquí y vamos a ir por allí… 

No está mal.

Sí. Y ahora, si llega un entrenador al Swansea y no juega así, le dicen que está rompiendo todo lo que el Swansea es. Ha creado toda una cultura. Luego fue al Everton, un equipo que tiene  tradición de contragolpe y se siente cómodo con eso, e hizo lo mismo. Consiguió darle la vuelta y ahora ese es el estilo que tiene el Everton.

Todo eso suena a cuando Cruyff llegó al Barça.

Sí, correcto, podemos decir que Robert Martínez es al Swansea lo que Cruyff al Barça. Robert es muy cruyffista.

¿Y usted?

Siempre, lo he vivido, a mí me influenció mucho el Barça de Cruyff. Mi padre me llevaba a ver muchos partidos... Y estando en el Espanyol he sufrido como rival el estilo del Barça.

¿Se ve de vuelta, entrenando aquí?

Estoy muy feliz allí. Donde estamos, en Birmingham, estamos muy bien. Es una ciudad que mama el fútbol, con cuatro clubs profesionales, el nuestro, Aston Villa, West Bromwich y el Wolverhampton… Es una ciudad muy futbolera, tengo dos años y me gustaría cumplirlos porque estoy muy feliz.

Pero aquí está su casa.

Sí, claro que me gustaría volver a casa, tienes a todo el mundo aquí, pero allí se trabaja muy bien también.

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