La peor tarde del Barça en El Sadar

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Cayó 3-1, ofreció su peor imagen con tres expulsados y precipitó el cese de Serra Ferrer

Pamplona nunca ha sido una plaza fácil para el equipo azulgrana: llegó a encadenar siete derrotas y acumula varios episodios negros. Uno de ellos, el 22 de abril de 2001

Marc Overmars, el autor del gol del FC Barcelona en la tarde más negra del equipo azulgrana en El Sadar (3-1), en abril de 2001
Marc Overmars, el autor del gol del FC Barcelona en la tarde más negra del equipo azulgrana en El Sadar (3-1), en abril de 2001 | Joan Monfort

Ha habido varios Osasuna-Barça de Liga difíciles de digerir a lo largo de la historia. El 3-1 de 1961, con el exbarcelonista Miquel Gual en el banquillo navarro, timonel del filial azulgrana, La SD España Industrial, que logró el ascenso a Primera División la temporada 1955-56; el 3-1 de 1962, con Lasdislao Kubala al mando del equipo catalán, en el debut oficial de Eladio en la zaga barcelonista; el 3-2 de 1982, aquel partido en el que el Barça, con camiseta amarilla y pantalón blanco, remontó un 2-0 para perder en el último minuto…

Sin embargo, uno de los más dolorosos fue el del 22 de abril de 2001. Por la derrota, por la imagen y por las consecuencias. Osasuna se impuso por 3-1 a un Barça que llegó herido tras quedar eliminado en las semifinales de la Copa de la UEFA ante el Liverpool (1-0). En la Liga había cosechado dos sorprendentes 4-4 (en Villarreal y en el Camp Nou, contra el Zaragoza) después de igualar, en ambos casos, rebasado el minuto 90.

Así afrontó el Barça el partido en El Sadar, con el objetivo de remontar el vuelo para entrar en las plazas de Champions de la siguiente temporada. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Contra Osasuna el equipo siguió en caída libre y perdió 3-1, ofreciendo su peor cara y sumando tres expulsiones: Simao, De la Peña y Sergi. Un KO que se llevó por delante al entrenador, Llorenç Serra Ferrer.

Superados

Ni la presencia del presidente Joan Gaspart en la zona noble del campo de Osasuna, para arropar al equipo en un momento tan comprometido, ayudó a superar el mal momento. El Barça, que lució de gris, empezó recibiendo el 1-0 de Iván Rosado a los 18 minutos tras un saque de esquina. Igualó Overmars dos minutos después, en el 20, tras un saque largo de Reina que alargó ‘peinando’ Rivaldo. Poco después, en el 28, y tras otro saque de esquina, llegó el 2-1, materializado por Álex Fernández.

En el segundo tiempo el juego se endureció y aparecieron los nervios. Simao, que había salido en la reanudación por Gabri, fue expulsado en el minuto 65 por entrar con los dos pies por delante a Llorens, que llevaba solo cuatro minutos sobre el campo. En el minuto 84 llegó el 3-1, obra nuevamente de Iván Rosado en una jugada iniciada en un saque de banda. El gol desquició al Barça, que sufrió otras dos expulsiones: de De la Peña, en el 88 —había entrado en el segundo tiempo, por Guardiola— por una patada a Gancedo cuando protegía el balón en el córner, y de Sergi, en el 90+1, por doble amarilla.

Llovió a intervalos esa tarde en Pamplona y El Sadar guardó un minuto de silencio en memoria de Arantza e Iban, hinchas de Osasuna que fallecieron el pasado fin desemana, cuando se desplazaban a La Coruña para presenciar el partido de su equipo en Riazor. También se recordó a Antonio Asensio, presidente del Grupo Z, fallecido el 20 de abril. El fin de semana fue nefasto para el Barça en Pamplona: el sábado el equipo de balonmano había perdido la final (ida) de la Copa de Europa por seis goles de diferencia (30-24) contra el San Antonio y, el domingo, cayó 3-1 ante Osasuna y un día después se quedó sin entrenador.

 

Reacciones

Gaspart acabó cesando a Serra Ferrer el lunes 23 de abril para dar el equipo a Carles Rexach. Estaba cantado. El entrenador balear ya se lo olía en la previa del partido contra Osasuna si no se lograba la victoria. Rexach había asegurado que “estoy para lo que digan, soy hombre de club”. Serra Ferrer se temía lo peor: “Un hombre de club trabaja desde la responsabilidad y no desde el oportunismo. Hay que ser prudente”.

En cualquier caso, Rexach tomó el mando del Barça y debutó el jueves 26 de abril de 2001 clasificando al equipo para la final de la Copa Catalunya al ganar 0-3 a la Gramenet, con Gaspart en el palco del Nou Municipal. Charly, sin embargo, en su debut liguero, no pasó del 1-1 ante el Celta en el Camp Nou. Perdió la final de la Copa Catalunya contra el Balaguer (2-2) en la tanda d penaltis (3-4) y quedó apeado de la Copa por el Celta en semifinales, pero dejó al Barça como cuarto clasificado después de aquella agónica victoria contra el Valencia (3-2) en el coliseo azulgrana, con un hat-trick de Rivaldo. El último gol, de chilena en el minuto 88, provocó una de las noches más recordadas por la “liberación” que se experimentó en el banquillo, en el palco y sobre el terreno de juego, que terminó invadido por la afición. Nunca una victoria se había celebrado como si fuera un título…

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