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Overbooking en la delantera del Barça: ¿Quién sobra?

La presumible llegada de Antoine Griezmann es paralela a la reordenación de la nómina de atacantes blaugrana

Leo Messi es el referente del proyecto y el único realmente insustituible pero, ¿qué sucede con los demás?

El gol de Dembélé que supuso la manita al Lyon | MEDIAPRO

El FC Barcelona sigue diseñando la plantilla de la temporada 2019/20 condicionado por las necesidades del equipo, las exigencias del mercado y las dificultades para dar salida a los jugadores que, en principio, no entran en los planes de Ernesto Valverde.

La foto fija a día de hoy revela que el Barça apenas ha hecho más movimiento público en el 'mercato', el fichaje de Frenkie de Jong, aunque el consejero delegado del Atlético de Madrid, Miguel Ángel Gil Marín, levantó una de las cartas del tablero al asegurar que Antoine Griezmann se vestirá de blaugrana.

Por tanto, a partir del 1 de julio, cuando la cláusula de rescisión de Griezmann (28 años) baje de 200 millones a los 120 millones, el Barça podrá escenificar la contratación del internacional francés. 'Grizzi' parece ser la apuesta del Txingurri, la dirección deportiva y la directiva blaugrana para potenciar el ataque.

Pero, de manera paralela, el Barça necesita aliviar una nómina de delanteros que, tanto desde el punto de vista deportivo como económico, quedará sobredimensionada. ¿Quién sobra...?

LEO ¿Y CINCO MÁS?

Con la llegada de Griezmann, la delantera barcelonista quedaría integrada por Leo Messi y cinco más. El genio de Rosario, a punto de cumplir 32 años (contrato hasta 2021 y 700 millones de cláusula) no solo se mantiene como el mejor futbolista del mundo, sino que es, además, el referente sobre el que se construye todo el proyecto.

Es evidente que Griezmann, objetivo principal desde hace tanto tiempo, también entra en los planes de la dirección deportiva, pero ¿qué sucede con el resto?

Luis Suárez (32 años, contrato hasta 2021 y 200 millones de cláusula), quedó segundo en el último Pichichi y ha sido el complemento ideal de Messi desde su llegada. Es un hecho que el equipo necesita un relevo para dosificarlo y cubrir su bajas con garantías cuando se lesiona y mantener la competencia. También pensando en un futuro deportivo sin el uruguayo que, irremediablemente, llegará.

COUTINHO Y DEMBÉLÉ, A MEDIAS

En el siguiente escalafón se encuentran dos futbolistas que llegaron para ser la solución de futuro pero que se han quedado a medias y obligan a tomar decisiones porque al final, juntos, Dembélé Coutinho apenas han sumado uno. 

Ousmane Dembélé (22 años, contrato hasta 2022, 400 millones de cláusula) representa la botella medio llena. Las lesiones y su inmadurez lo han convertido en un jugador inestable con una aportación irregular. Pero cuando está en perfecto estado de revista es brillante y desequilibrante; y su juventud alienta la esperanza de que con los años madure y mejore hasta confirmar que es un crack.

Philippe Coutinho (27 años, contrato hasta 2023, 400 millones de cláusula) simboliza la botella medio vacía. Tras el primer tercio de temporada entró en un estado depresivo que convirtió su fútbol en monótono, plano, sin incidencia en el juego.

Phil no ha sido determinante y con su actitud ha acabado transmitiendo su hastío a la grada, cansada de que no demuestre su categoría; al contrario que el 'Mosquito' que pone en pie al Camp Nou cuando es capaz de jugar sin romperse. 

Y QUEDA MALCOM...

Con estos argumentos, los deseos de dejar el club que transmite el entorno de Coutinho sintonizan con los planes de la directiva, que sabe que tampoco sería fácil desprenderse de Dembélé pero al que ven más recorrido. La esperanza es que Philippe, en ausencia de Neymar, lidere a Brasil en la Copa América 2019 y se abra un buen mercado. Su salida aligeraría, además, la nómina de sueldos. 

Y queda Malcom (22 años, contrato hasta 2023, 180 millones). Muchos no lo comprenden, pero el brasileño está en el mercado casi desde el día que firmó por el Barça. En los pocos minutos de juego que tuvo, aportó goles y desequilibrio, aunque también demostró que le falta algo. ¿Tal vez confianza y más partidos?

Puede ser. Quizás si un técnico apostara por él en firme daría el salto definitivo, pero en el Barça son más los que consideran que lo mejor sería un traspaso que compensara la inversión de unos 40 millones y quizás liberara una plaza para otro jugador.

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