Ousmane Dembélé, la chispa de la vida

Los 28 minutos del francés convirtieron al fútbol blaugrana en más vertical, determinado y peligroso

Ousmane es un paso más en la revolución táctica que Xavi está llevando a cabo en el Barça

FC Barcelona - Benfica: Dembélé volvió a jugar | TELEFÓNICA

"Cuando está en el campo pasan cosas”. Fue una de las frases que Xavi dedicó a Dembélé tras el partido ante el Benfica. Y así es. Cuando Ousmane estuvo sobre el césped, el equipo, que ya estaba completando un gran partido, se hizo más vertical, determinado y peligroso. Todo ello en solo 28 minutos de pura electricidad.

A los cuatro minutos de entrar, Jorge Jesus ordenó la entrada de Lázaro, consciente del peligro que corría Grimaldo, que había visto la amarilla, defendiendo a Dembélé. Ambos fueron los encargados de intentar frenar al delantero hasta el 81’, cuando el técnico portugués retiró al defensa ex blaugrana. Su sola presencia obligó al entrenador rival a hacer cambios estructurales en su equipo, reforzándose en defensa. Eso ya es una victoria de Dembélé, que justificó los movimientos de Jesus maltratando al Benfica.

Tras buscar el uno contra dos en su primera acción, lanzó el balón largo, se fue en velocidad y la puso para que De Jong rematara de cabeza. Xavi, con su entrada, había encontrado la pieza que faltaba al fútbol valiente del equipo hasta el momento.

Su presencia, en números

Pasaron tantas cosas con su presencia que solo él fue capaz de centrar ocho balones al área, intentar cinco regates, de los que salió airoso en tres de ellos, además de combinar hasta en doce ocasiones bien con sus compañeros. De los seis que no llegaron a destino, dos de ellos fueron pases entre líneas y en profundidad buscando a Memphis y a De Jong. Una barbaridad.

El futuro es suyo

Cuando Koeman se quejaba de las ausencias importantes que tenía el equipo, llevaba razón. Lo demostró Ansu antes de volver a caer lesionado y lo confirmó Dembélé ante el Benfica, respondiendo a la confianza pública y privada que Xavi le ha dado, convencido de que el galo debe ser uno de las estrellas del equipo, esa figura que “marque diferencias, una pieza fundamental para el equipo”, como expresó el técnico en rueda de prensa. Hay muchos motivos para el optimismo, pero uno de ellos es ver cómo Ousmane fue la chispa que encendió al Barça en el tramo final del partido ante el Benfica. El futuro le sonríe.

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