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El origen de la condena al Barça por la regla 1:1

Todo arrancó, en un muy alto porcentaje, con el cierre económico de la temporada 20-21

Javier Tebas habló son SPORT sobre la regla del 1:1 y el FC Barcelona

Javier Tebas habló sobre el FC Barcelona en una entrevista para Diario SPORT / SPORT.es

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Joan Laporta aseguró el 3 de septiembre de 2024, hace casi cuatro meses que "no hemos llegado a la regla 1:1 porque no hemos querido". Y lo que en aquel momento parecía una bravuconada referente al acuerdo con Nike ante el que preferían seguir esperando con el objetivo de colocarse en una posición de mayor fuerza, en el fondo, aunque entonces seguramente nadie lo entendiera así, expresaba la pura realidad. Eso sí, proyectada en el tiempo porque cuando el actual presidente del Barça decidió de forma inconsciente que esa norma le importaba poco o nada fue durante el cierre económico de la temporada 20-21, meses después de ganar las elecciones e iniciar su segundo mandato.

SPORT ha consultado a varias personas que, durante aquellas semanas, vivieron de forma directa todo lo que ocurría en el despacho presidencial, donce se cocieron muchas de las decisiones que a quienes las tomaron les parecían acertadas y que, con el tiempo, han acabado afectando sensiblemente a todas las áreas de la entidad. Laporta ganó los comicios y, a partir de ahí, decidió seguir una estrategia que consistió en imputar al anterior ejercicio una serie de pérdidas a nivel contable que muchos no entendieron.

Entre ellos, como meros observadores, estaban varios de los clubs que sí imputaron, con permiso de LaLiga, todas las pérdidas que pudieron a la pandemia. El Barça, en cambio, prefirió hacer lo contrario considerando que lo relativo al Covid-19 suponía 217 millones de euros, mientras que la junta saliente hablaba de 330 y, por su parte, los cálculos de LaLiga hablaban de 349 millones. De hecho, la patronal emitió un comunicado en octubre de 2021 exponiendo la situación económica del Barça y, en uno de sus puntos, aseguraba que "el efecto conjunto del impacto del COVID-19 en las operaciones de explotación, la pérdida de beneficio de traspaso de jugadores y el registro contable del deterioro y provisiones en las temporadas 2019/2020 y 2020/2021, está en torno a los 500 millones de euros".

Laporta, durante la asamblea

Laporta, durante la asamblea / @FCBarcelona_es

Tebas, con ese texto, estaba avisando al Barça y, por supuesto, a Joan Laporta, de que cualquier consecuencia derivada de esos cálculos sería del club y de sus responsables, que, además de prescindir de la posibilidad de dividir las pérdidas originadas por la pandemia durante los siguientes años, optó por imputar gran parte de ellas a la anterior junta. No solo eso. También depreció el valor de varios jugadores (Matheus, Coutinho, Pjanic, Neto y Umtiti) en casi 150 millones. Además, provisionó 90 millones de euros referentes a conflictos judiciales sin resolución definitiva. Todo ello derivó en unas pérdidas de 481 millones de euros imputados a la temporada 20-21.

La gran incógnita no resuelta

El porqué se optó por esa vía es una pregunta que nadie es capaz de responder de forma definitiva y mantiene aún hoy varias vías de interpretación. Hay quienes opinan que se trataba de erosionar toda la gestión de la anterior junta, liderada por Josep Maria Bartomeu, pero también se interpreta como un movimiento que, si salía bien, habría permitido convertir en beneficios las depreciaciones realizadas un año más tarde, algo que ya se llevó a cabo en 2003 (la Audiencia Provincial de Barcelona no acabó admitiendo tal depreciación de las amortizaciones), con el propio Laporta al frente, pero también con Bartomeu en su equipo de gobierno. Evitar tener que afrontar un aval desorbitado sería la última finalidad, una opción que ayudaría a entender todo lo demás. Ernst&Young, empresa que auditó aquellas cuentas, hizo constar en la auditoría que esos casi 300 millones de pérdidas eran una decisión, en parte, subjetiva de la junta.

Archivo - El expresidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu.

Archivo - El expresidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu. / FC BARCELONA - Archivo

El problema es que a veces las cosas no salen como uno las planifica y, en este caso, así fue. Por un lado, Pedro Sánchez, con los votos del PNV, Junts y Esquerra eliminó la obligatoriedad de avalar a los directivos electos de asociaciones deportivas como el Barça (esto, en principio, debería ser positivo para la junta de aquel momento, pero no había sido previsto por la misma y el futuro daño ya estaba hecho) y, por el otro, las operaciones previstas de salidas de jugadores como Umtiti o Coutinho, no fueron posibles. En algún caso incluso tuvo que ampliarse su contrato para restar pérdidas.

Es obvio que Joan Laporta no lo tenía fácil cuando llegó al club, tanto como el hecho que muchas de sus primeras decisiones han provocado consecuencias graves que el club sigue arrastrando. Una de ellas es la que más lastra los movimientos de la entidad a nivel deportivo. Estar excedido en el límite salarial es una de ellas, como también lo es, incluso de forma más importante, no haber logrado las condiciones necesarias para actuar con plena normalidad en el mercado de fichajes o, lo que es lo mismo, no estar en la mal conocida regla del 1:1, la forma coloquial que se ha adoptado para explicar que el Barça tiene un problema gordo. Desde hace ya casi cuatro años.