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Okunowo: Volver a empezar

Fue lateral derecho en el primer curso de Van Gaal (1998-99) y jugó 21 partidos

Gracias a la Fundació de la Agrupació gestiona ahora una segunda oportunidad

Gbenga Samuel Okunowo afronta una segunda etapa en el FC Barcelona, ahora con la Agrupació Barça Jugadors
Gbenga Samuel Okunowo afronta una segunda etapa en el FC Barcelona, ahora con la Agrupació Barça Jugadors | sport

Ascendió rápido a la cumbre. Tenía 19 años. Vivió media temporada de ensueño en las filas del FC Barcelona (1998-99) de la mano de Louis van Gaal. Luego empezó a torcerse todo: competencia feroz, la lesión, un eterno peregrinaje por el fútbol ‘invisible’, el fuego que lo dejó sin nada y volver a empezar. De cero. Okunowo, hoy, con 40 años, está de vuelta gracias a la mano que le tendió la Fundació Barça Jugadors. Ahora gestiona desde la experiencia y un agradecimiento infinito la segunda oportunidad como azulgrana.

Nacido en Ibadan (Nigeria) el 1 de marzo de 1979, Gbenga Samuel Okunowo es un fijo del equipo de la ABJ y acude con regularidad a actos con las peñas. Se forma en los cursos que se imparten a los exjugadores, conserva una envidiable forma física y colabora en todo lo que puede. Es admirado y respetado por sus compañeros. 

Pese a las adversidades y estrecheces por las que ha pasado mantiene su característica sonrisa y buen humor. “Estoy muy agradecido a la Agrupació por todo lo que han hecho por mí. Lo he pasado mal durante un tiempo pero de nada sirve lamentarse. Lo pasado, pasado está. Ahora me centro en el presente. Tengo retos por delante y me preparo para afrontarlos”, asegura Okunowo, feliz y con ganas de seguir peleándole a la vida.

Recuerda que se incorporó al filial de Juande Ramos en abril de 1997, después de estar a prueba un par de semanas. Convenció, pero por problemas burocráticos la firma se retrasó hasta noviembre, aunque no pudo jugar por su condición de extracomunitario y encontrarse el Barça B entonces en 2ª B. “Había llegado al fútbol base del Barça después de despertar el interés de los ojeadores que tenía el club en la Copa Meridian sub-17 de Portugal, jugada en febrero de 1997”, dice, para agregar que “llegué procedente del Shooting Stars (costó 60.000 €) para jugar de pivote organizador o central. Los primeros días en La Masia compartí habitación con Babangida, entonces en el Cadete. Después ya me mudé a un piso”.

Okunowo siempre le estará agradecido a Louis van Gaal. Le dio la oportunidad de debutar con el primer equipo. “Siempre me ayudó. Le debo mucho. Confió en mí. Yo siempre me mostraba rápido, listo, fuerte, abierto a aprender… Hablaba con todos los jóvenes. Creía en nosotros”, dice no sin cierta nostalgia.

Días felices

Debutó oficialmente el 18 de agosto de 1998 en la ida de la Supercopa contra el Mallorca (2-1) en el Luis Sitjar, junto a Xavi, Cocu, Zenden y Luis García. El carril derecho fue suyo hasta la llegada de los gemelos De Boer en el mercado de invierno. Su última aparición fue contra el Betis (0-3) en Sevilla el 17 de enero de 1999. Ahí desapareció Okunowo después de 21 partidos (1.408 minutos), 15 titularidades, 8 victorias, 5 empates y 8 derrotas. Sus competidores, Reiziger y Ronald de Boer, le cerraron el paso. “Tenía que asumirlo”, dice.

Fue entonces cuando llegaron las cesiones y le tocó vivir la cara más amarga del fútbol. Pasó por “una buena experiencia” en el Benfica 1999-2000 (Portugal), donde firmó su primer gol como profesional y su rendimiento lo llevó a los JJ.OO. de Sídney. Cuando regresó, con Serra Ferrer en el banquillo azulgrana, no tuvo sitio y se quedó sin ficha.

En abril de 2001 pasó por el quirófano para superar una lesión condral del cartílago de la rodilla izquierda que arrastraba desde hacía un tiempo y estuvo más de tres meses en el dique seco. Se fue al Ionikos (Grecia) y empezó el calvario. La lesión volvió a hacer mella en Okunowo y se convirtió en un trotamundos para “volver a sentirse futbolista”. Pasó por el Dinamo Bucarest (Rumanía), SK Tirana (Albania), Metalurh Donetsk -donde se sintió recuperado- y Stal Alchevsk (Ucrania) y VB Sports Club (Maldivas). Durante este tiempo se entrenó y estuvo a pruebas en equipos de Suecia y Holanda. Y no llegó a un acuerdo con el Aboomoslem (Irán).

Colgó las botas en el Sunshine Stars, en 2012, y en su país vivió uno de los peores momentos de su vida. Un incendio en una central eléctrica afectó su domicilio, en Abidan, y las llamas acabaron con todas sus pertinencias. Perdió la casa, los documentos… “Todo, absolutamente todo. El fuego no dejó nada. Empezó sobre las dos de la madrugada y en apenas dos horas se quemó todo”. Vivió una pesadilla y sufrió lo que nunca imaginó para salir adelante.

Las cosas más simples se le complicaron, como solicitar un nuevo pasaporte. Salió a flote gracias a su perseverancia y ayudó a varios clubs de su país en asesoramiento, aunque sin apenas remuneración. Se agarró al Barça. La Fundació de la Agrupació le tendió la mano. Regresó a Barcelona para volver a empezar 22 años después, ahora soñando con formar parte de los Legends.

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