Un nuevo plan para Jordi Alba

La llegada de Xavi Hernández al vestuario del Camp Nou ha removido tácticamente el Barcelona

Sus innegociables ideas han provocado movimientos en todas las líneas y novedades, para los futbolistas

Bayern Múnich - FC Barcelona: Alba tuvo una tímida ocasión antes de caer lesionado | TELEFÓNICA

A Jordi Alba le echaron del fútbol base del Barcelona en 2005, como delantero, y regresó al Camp Nou siete años después -fichado del Valencia a cambio de 14 millones de euros-, por la puerta grande, ahora como lateral izquierdo ya internacional por España.

Diez temporadas después, el futbolista de L'Hospitalet acumula 16 títulos y 514 partidos con el primer equipo del Barça del que, además, es el cuarto capitán. Su rendimiento, sin duda, ha sido fantástico.

 Alba, en todo este tiempo, ha mantenido su espíritu de delantero y su influencia en el juego ha obligado al equipo a bolcar permanentemente el peso del ataque hacia su banda izquierda, tradicionalmente convertida en la más peligrosa.

Su sociedad con Leo Messi ha pasado a la historia del club, ya saben, balón al espacio para la carrera del lateral, amago de centro al segundo palo y llegada del 10 al primero para recoger el pase atrás de su compañero. Gol. Una vez y otra. Y a pesar de que todos los rivales estaban avisados, carrera, pase raso atrás y balón a la red. 

Sin embargo Messi ya no está y la llegada de Xavi parece no atender al pasado. Lo visto en los dos últimos partidos ante el Elche y el Sevilla plantea una nueva vida para Jordi Alba, esta vez, casi como un centrocampista más.

Sorpresa ante el Elche

Jordi Alba es el lateral izquierdo del Barça de Xavi. Por tanto, en fase defensiva, debe trabajar sin novedad: defender para que Ter Stegen no encaje. Su velocidad le ha ayudado a solventar muchos problemas pero su pasado y su mentalidad ofensiva le delatan.

Por decirlo de otra manera, Alba no hubiera sido titular del Barcelona ni de la selección española por sus prestaciones defensivas. Sin embargo, en su carrera como futbolista de Primera División -trece temporadas, en el Valencia y el Barcelona, desde 2009- se registran 28 goles y 91 asistencias, sobre todo en este sentido, un dato extraordinario. Nos quedamos aquí. Con Alba jugando con balón.

En su búsqueda de lo ideal -ya saben, atacar a partir de la posesión del balón, juego de posición y presión para jugar en campo contrario-, Xavi alineó ante el Elche a Dembélé como extremo derecho y a Abde, como extremo izquierdo.

Ya hemos explicado en estas páginas la necesidad del técnico de Terrassa de jugar con dos futbolistas atacantes muy abiertos para desarrollar el fútbol que pretende. En este sentido, todo muy transparente. Sin embargo, ante el conjunto ilicitano sorprendió la nueva posición de Alba. Tanto, que hasta Francisco Rodríguez, entrenador del Elche, lo verbalizó en la rueda de prensa.

 La cuestión es simple: Jordi Alba no jugó por fuera porque, en sus ataques, hubiera chocado con Abde, siempre abierto en el frente zurdo del ataque. Como la prioridad es abrir el campo para atacar desde el extremo o para abrir las defensas para encontrar pasillos interiores, las bandas son para los delanteros. Por tanto, la obligación del lateral es reforzar el centro del campo, casi siempre, jugando por dentro.

Sus nuevas obligaciones

Resumiendo mucho, nos centraríamos en dos cuestiones. La primera, generar superioridades en la zona de creación. Se trata de que en su sector, entre Gavi -interior zurdo-, Jutglà -delantero centro- y Alba puedan hacer un tres contra dos contra los dos centrocampistas rivales de su zona ya que los centrales tienden a no perseguir al 9 azulgrana cuando éste huye del área.

A partir de la superioridad se genera una ventaja en el ataque que acerca al equipo a la oportunidad de gol. Superados los medios se abren muchas posibilidades para acabar la jugada entrando por el centro en acción individual o en pared, jugando con la diagonal del extremo o, incluso, con el chut desde la frontal.

Sin generar una superioridad, como se ha explicado o a partir del regate -como en el gol de Gavi-, atacar de azulgrana se hace muy complicado por la tradicional reducción de espacios que plantean los equipos contrarios. 

En este sentido, Alba se siente cómodo con el contacto con el balón. Contra el Elche estuvo muy participativo -112 intervenciones, el futbolista que más- aunque, como el equipo, mejor en la primera parte que en la segunda.

Para jugar por dentro es necesario pensar que cualquier pérdida origina el contraataque rival y apelar a la responsabilidad de los jugadores es fundamental: por ahí, Alba perdió seis balones. Alerta. Sin embargo se valoran sus pases al hueco (minutos 34 y 44), entre lateral y central, para impulsar la velocidad de Abde.

Papeles cambiados: hasta ahora él corría al espacio para recibir y centrar y ahora él es el pasador. Lo que hace falta ahora es que Abde elija bien la continuación de la acción, coordine bien con sus compañeros y la jugada acabe en remate.

 La segunda cuestión tiene que ver con la presión tras pérdida. La idea de Xavi se basa en la siguiente premisa: el delantero ataca mejor y el defensa, defiende mejor. O sea, el extremo -que debería estar más preparado que el lateral para jugar sin espacios-, que juegue en ataque para generar peligro y el lateral -que debería ser más agresivo en el robo de balón que el extremo-, que apriete defendiendo hacia delante -como un centrocampista más- para recuperar el balón cuando el equipo lo pierde, y cuanto más cerca del área rival, mejor.

Es verdad que la premisa, en este caso, genera dudas ya que, una vez más, las prestaciones de Alba en ataque hasta el momento han sido muy destacadas. Hace falta tiempo para valorar la apuesta del entrenador. La realidad es que, contra el Elche, las estadísticas señalan 6 recuperaciones suyas.

Mejor contra el Sevilla

Mismo planteamiento en el Sánchez Pizjuán, con un Barça muy atrevido en la primera parte apretando las tuercas al Sevilla en su propio campo y con Julen Lopetegui fuera de sus casillas al ver la incapacidad de sus futbolistas para sacar el balón desde atrás.

En cuanto a Alba, de nuevo muy participativo -99 intervenciones-, buena connexión con su banda (con Abde, 21 acciones; con Gavi, 19) y con el medio centro (con Sergio, 19) y aportando un nuevo elemento, también importante en su nuevo rol: la llegada para el chut desde la frontal. En el minuto 14 remató alto tras el quinto córner de su equipo y en el 97, tuvo el partido en sus pies pero su lanzamiento raso encontró a Bono.

 En este sentido no hace falta decir que la fórmula no es nueva. Para no irnos muy atrás en el tiempo recordaremos a Manolo Jiménez en el Sevilla 2007-08 convirtiendo a Dani Alves en el número uno de los chutadores de la Liga o a él mismo, a partir de la temporada siguiente, en el Barça de Guardiola. De hecho, Pep también llevó a ejercer la misma función a Joshua Kimmich, en el Bayern, o a Kyle Walker, Oleksandr Zinchenko y últimamente a Joao Cancelo -con un éxito increíble-, en el Manchester City.

Volviendo al Barça, que nadie dude de que Dani Alves repetirá la fórmula en su regreso al Camp Nou. Su fútbol combinativo, agresivo y de vocación atacante se alinea con lo descrito. Veremos si la edad y la energía se lo permiten. 

Tiempo al tiempo

El experimento está verde y hace falta perspectiva para valorar la decisión de Xavi, también para comprobar si la opción es pasajera o definitiva. En cualquier caso, la fórmula debe evolucionar para encontrar las mejores prestaciones para el equipo.

Ante el Elche, ni el Barça ni Alba controlaron las transiciones defensivas por su banda por donde, además, llegaron los goles de Morente y Milla para empatar un 2-0 favorable. Ante el Sevilla, en este sentido, todo fue mejor. El técnico de Terrassa tiene un nuevo plan para el equipo. Y también para Alba. Veremos.

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