“¡Ya tenemos nuevo campo!”

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“¡Ya tenemos nuevo campo!”

Una imagen del acto de colocación y bendición de la primera piedra del campo de Les Corts, el domingo 19 de febrero de 1922. “Mossèn” Lluís Sabater, acérrimo barcelonista, fue el encargado junto al párroco de Les Corts, de llevar a cabo la misión religiosa del evento
Una imagen del acto de colocación y bendición de la primera piedra del campo de Les Corts, el domingo 19 de febrero de 1922. “Mossèn” Lluís Sabater, acérrimo barcelonista, fue el encargado junto al párroco de Les Corts, de llevar a cabo la misión religiosa del evento         | FCB

Este sábado se cumplen 100 años de una ceremonia que cambió el rumbo del Barça. El presidente y apóstol Joan Gamper lideró una mudanza visionaria, tanto a nivel social como deportivo

Así se expresó Joan Gamper el día que se puso la primera piedra en el futuro terreno de Les Corts

Un siglo atrás, el 19 de febrero de 1922, el barcelonismo vivió una jornada histórica con la colocación de la primera piedra del futuro campo de Les Corts. En este terreno de juego el FC Barcelona jugó su primer partido de Liga (1929) y de la Copa de Ferias (1955), celebró títulos, experimentó decepciones y asistió al nacimiento del mítico equipo de las Cinc Copes, entre otros acontecimientos de relevancia, como la consolidación definitiva del fútbol como deporte y espectáculo de masas o los festejos de las Bodas de Oro (1949). El recinto convivió con el Camp Nou (inaugurado en 1957) hasta su demolición (en febrero de 1966) y venta definitiva (en mayo del mismo año).

Punto de partida

El origen del campo de Les Corts se encuentra en la Junta General Extraordinaria del 27 de junio de 1920. Fue entonces, bajo la presidencia de Ricard Graells, cuando se propuso la creación de una ponencia encargada de adquirir los terrenos para edificar un nuevo terreno de juego. Explica el historiador azulgrana Manuel Tomàs en el libro “Les Corts i el Barça”, editado por el Ajuntament de Barcelona en 2007, que “el campo de la calle Indústria se había quedado pequeño” y, por si fuera poco, la zona donde se ubicaba “estaba bajo amenaza de próximas edificaciones”. Así, desde un principio, la idea de los dirigentes barcelonistas no fue otra que comprar y no alquilar.

Las gestiones por adquirir el terreno donde levantar el futuro terreno de juego del FC Barcelona quedaron paralizadas un tiempo y no fue hasta la Junta del 10 de julio de 1921 cuando el entonces presidente Joan Gamper activó una nueva comisión para seguir adelante con el proyecto. Se resolvió la financiación del mismo con obligaciones hipotecarias de 100 a 100.000 pesetas, la emisión de cédulas de cooperación y el aumento de la cuota de socio. El coste total de la operación ascendió hasta las “928.500 pesetas”, apunta Tomàs.

El 8 de febrero de 1922 se firmó la escritura de compraventa de los terrenos de Can Guerra y once días después, tuvo lugar la emotiva y espectacular ceremonia de colocación y bendición de la primera piedra. El semanario ‘Catalunya Gràfica’ lo explicó con todo lujo de detalles: “Abrían la marcha los municipales a caballo; seguía el pendón antiguo del Club, portado por el luchador de grecorromana, señor Ardèvol; seguían los cuatro equipos con las banderas azulgranas, siendo del mismo color los lazos que en ojal llevaban todos los manifestantes”.

Ceremonia

La bendición de la primera piedra corrió a cargo del sacerdote Lluís Sabater, socio número 79 y conocido como “mossèn Lletuga”, que fue asistido por el párroco de Les Corts. Acto seguido se firmó el acta, con la rúbrica de Joan Gamper y los jugadores Josep Samitier y Agustí Sancho, entre otras personalidades, y se selló en un tubo de cristal. Cayó el mortero sobre el hoyo y la primera piedra descendió entre “grandes aplausos” y “al mismo tiempo, la bandera del Club fue izada. La banda interpretó Els Segadors, que fueron sonoramente ovacionados”.

Lewis, en el semanario ‘Fútbol’, desveló algunas curiosidades del acto: “la bendición se hizo a las 10.40”, “una de las paletas de plata usadas en la ceremonia fue regalada por los empleados de las oficinas del club” y “el acto acabó a la una de la tarde”.

Después fue el turno del presidente Gamper. Su discurso, en catalán, pasaría a la historia por la emotividad y vaticinios ante el fervor popular: “En este campo, conquistado a fuerza de trabajo y de amor, echaremos raíces. Recordando las victorias pasadas, en este cercado bendito, florecerán las futuras victorias. ¡Arriba los corazones! ¡Ya tenemos nuevo campo! Las multitudes nos han traído (…) Nuestro pueblo ha hecho suyo el Barcelona y el Barcelona se ha hecho el Club de todos. Su fama mundial ha llenado de orgullo a Catalunya, este pedazo de tierra adorable, tan amante de todas las luchas, que, cuando son nobles, fortalecen y elevan (…) A los jugadores les pido fidelidad. Sobre el pecho llevan el escudo del Barcelona, bajo el escudo laten sus corazones”. Al día siguiente empezaron las obras y poco después, el 20 de mayo de 1922, se procedió a la inauguración.

La nostalgia de un histórico

El ‘barraquer’ y conserje Manuel Torres, en sus memorias publicadas en 1953 por el semanario Club, rememoraba aquellos tiempos: “En mis horas de nostalgia, cuando el campo de Las Corts se queda solitario, sentado en una silla recuerdo todos aquellos hechos ocurridos en la inauguración del campo. Me parece ver todavía a don Juan Gamper, a mosén Sabater, al señor Peris de Vargas, al señor Deop, el señor Jover, el señor Julinés... Es decir, a todos los viejos barcelonistas que después de inaugurar el terreno de juego acudieron a mi casa para celebrar una comida en familia... Aquellos recuerdos me hacen entristecer, pero puedo asegurar que paso momentos deliciosos. Cuando me voy a mi casa, debajo de la propia tribuna de Las Corts, he de pasar ante el busto del señor Gamper. Parece que el presidente del club, me dice siempre:

–Vaya, vaya, Torres. Tú todavía por aquí, como en los mejores años”.

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