La nueva vida de Dembélé tras la crisis

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La nueva vida de Dembélé tras la crisis

Laporta da su versión del caso Dembélé y la respuesta de Xavi | TELEFÓNICA

La llegada de Aubameyang ha sido una inyección anímica y no es ni mucho menos un foco de conflicto en el vestuario

Tiene también un buen 'feeling' con el grupo de jóvenes, que incluso se ríen con él, aunque "a veces cuesta pillar sus bromas"

Ousmane Dembélé respira aliviado. El francés pasó una segunda mitad del mes de enero desagradable después de recibir la consigna del club y ratificada por Xavi Hernández de elegir solo dos escenarios posibles: renovar o salir del FC Barcelona. Finalmente no se cumplió ninguna de las dos premisas. Dembélé continuó y este mes de febrero se le abrió una nueva vida que era toda una incógnita.

Xavi tomó las riendas y decidió que Dembélé volvía a ser un activo de la plantilla. Regresó a la convocatoria frente al Atlético de Madrid y ya tuvo minutos ante el Espanyol. Pese a la profunda decepción con el galo por asegurarle que quería renovar, el técnico antepuso los intereses deportivos y como él mismo dijo "no vamos a tirarnos un tiro al pie".

Dembélé, por tanto, jugará en su cuenta atrás con el Barça antes de marcharse el 30 de junio con la carta de libertad bajo el brazo... salvo sorpresa monumental y el caso diera otro giro radical hacia una renovación.

La amistad de Aubameyang

Aunque sabe el enojo de la directiva y dirección deportiva y que Xavi está aliado con la política del club, Dembélé se queda con la parte positiva que le ofrece el escenario deportivo. No ha entrado en conflicto ni genera mucho menos mal ambiente.

Al contrario, está más contento que nunca. La llegada de Aubameyang, con quien coincidió con el Borussia Dortmund, ha sido una alegría para él. No se separa del gabonés y nadie diría que a priori vive en una situación incómoda por el mal final que puede tener en el Barça.

Dembélé disfruta del entrenamiento con Aubameyang

| Javi Ferrándiz

Ousmane se siente cómodo en el vestuario, donde tiene afinidad con el grupo de franceses como Lenglet o Umtiti, y también se lleva especialmente bien con los más jóvenes. Le gusta incluso bromear con ellos, aunque en la caseta reconocen que "a veces cuesta pillarle las bromas". Dembélé no es un tipo convencional en ninguno de los sentidos, aunque, en general, cae bien.

"Llega, se entrena como uno más y pasa bastante desapercibido", comentan también fuentes próximas al vestuario. Ousmane nunca ha hecho ruido y ahora tampoco ha cambiado de actitud, pese al conflicto vivido con el club.

De todos modos, a Dembélé aún le queda por vivir uno de los capítulos más complejos como puede ser jugar de nuevo en el Camp Nou. La bronca parece asegurada y su reacción es impredecible. La división de opiniones de la afición hasta final de temporada está asegurada y se pondrá a prueba su carácter despreocupado que, por ahora, le ha permitido estar cada día en el foco en los últimos meses y casi ni inmutarse.

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