La noche del Mini

Juan Carlos Moreno
Canteranos como Juan Carlos Moreno tuvieron que suplir a varios de los extranjeros que estaban lesionados y dieron un recital | Ignasi Paredes

Jordi Blanco

El 7 de octubre de 1995, se cumplen veinte años, Diego Armando Maradona reapareció con Boca Juniors tras cumplir una sanción de quince meses por dar positivo durante el Mundial de Estados Unidos.

Aquel 7 de octubre, sábado, Radomir Antic, entrenador del Atlético de Madrid, expresó que los sueños de Jesús Gil (ganar la Liga tras 19 años) “son buenos, pero no tienen nada que ver con la realidad” y Jorge Valdano exigió una “reacción” a la plantilla del Real Madrid, tras ceder dos derrotas y dos empates en las primeras seis jornadas. Al cabo de poco tiempo el incendió en el Bernabéu se lo llevó por delante, con Luis Enrique Laudrup en el ojo del huracán.

Pero el 7 de octubre de 1995 es un día para recordar en la historia del Barça. Ni se ganó un título, ni se fichó a un crack o cerró un contrato publicitario millonario. Solo se jugó un partido de Liga y el Barça lo ganó, 1-5, en el Benito Villamarín al Betis. Fue, sin embargo, un partido especial y quedó marcado en la memoria.

Última de Johan Cruyff en el banquillo, en la temporada 1995-96 el Barça fichó a Popescu. Y a Figo, Kodro, Prosinecki... Y además de recuperar a Òscar del Albacete Carreras del Racing dio la alternativa a un grupo de jóvenes canteranos que provocaron la admiración de un barcelonismo que por un tiempo llegó a pensar que, como en la década de los 50, la base del equipo pudiera proceder del fútbol base. Fue lo que se conoció, y pasó a la historia, como La Quinta del Mini.

Porque eso que hoy se da tan por supuesto, a pesar del peligro con que se contemplan ciertas miradas al mercado de fichajes, hace dos décadas era impensable. “Faltó continuidad” lamenta Òscar al recordar aquel tiempo, una opinión con la que coincide Carreras: “Aquel grupo mereció mejor suerte”.

El Bayern y el Atlético de Madrid (éste por partida doble) provocaron que el Barça que aspiraba a todo no ganase nada, que Cruyff saliera 'en globo' y que la directiva de Núñez cambiase a base de fichajes la personalidad de aquella joven plantilla. Pero el recuerdo del siete de octubre no pudo ser borrado.

Aquella noche Cruyff se presentó en Sevilla con un equipo de circunstancias, con las ausencias de Kodro, de HagiProsinecki, Popescu Bakero. Las lesiones mermaron al equipo y provocaron que Johan respondiera al pesimismo presentando la alineación más revolucionaria que se recuerda: ocho canteranos, algo que no se veía en un partido de Liga desde cuatro décadas antes.

Había muchas bajas, pero yo no me veía titular. Me lo dijo en la charla antes del partido y me dio un auténtico subidón” recuerda Juan Carlos Moreno, el único delantero disponible junto a Figo y que se sonríe al recordar que “marcaron todos menos yo...”.

"Fue muy especial porque era mi debut en Liga. Aquel grupo tenía mucha calidad”, rememora Toni Velamazán, que redondeó su aparición con un gol, el 1-4, a pase de Iván de la Peña, el que cerró la goleada con un disparo digno de crack... Y a quien al día siguiente bajó los humos con su acostumbrada ironía Johan Cruyff. “Ángel Mur tiene más calidad que Iván con la izquierda", proclamó el holandés, cuya relación con el genio cántabro no fue precisamente cariñosa.

De hecho, Iván se quedó en el banquillo y no salió hasta la segunda mitad, como Celades Guardiola, para sentenciar la victoria y convertirla en exhibición. Un cabezazo de Figo y un remate cruzado de Roger llevaron el 0-2 al descanso antes de que Pier (recordado por su militancia en el ‘estimado Tenerife’ cuatro años antes) acortase para los andaluces.

Busquets salvó el empate en un par de ocasiones y el joven Barça comenzó a jugar con el tiempo y el Betis, desesperado ante la precisión de Roger, la velocidad de Sergi, los requiebros de Figo, la calma de Guardiola Òscar y la revolucionaria entrada de Iván.

Ocho canteranos que fueron once con las sustituciones en un Barcelona en el que Abelardo, Nadal Figo les acompañaron en el campo y Lopetegui en el banquillo. Que sentenció su victoria tras una jugada espectacular de Sergi por la banda izquierda para que su centro raso lo rematase Celades antes de que Velamazán De la Peña lo convirtieran en esa goleada para la historia.

A partir de aquel día se instaló alrededor del Camp Nou la sensación de que la Quinta del Mini era mayor de edad. Con el Madrid derrumbado en la clasificación, la Liga se entendió como una lucha entre el Atlético de Antic, perseguidor de un título que no ganaba desde 1977, y el ‘Baby Barça’ parido por Johan Cruyff.

Fue una época excelente, muy buena de recordar” admite dos décadas después Roger, mientras Carreras no puede por menos que advertir “la importancia que tuvo Cruyff para nosotros pero, también, para el futuro del club”.

Las cosas pasan como pasan. No soy amigo de pensar en supuestos que no se dieron” corta Velamazán ante la duda de si pudieron tener mejor suerte, mientras Òscar entiende que aquella quinta del Mini “fue la mejor generación hasta la que lo ha ganado todo. Faltó algo, continuidad, un par de resultados... Fue una lástima”.

Al cabo de muchos años aquellos sueños de cantera se impusieron, con el empuje de Rijkaard y la decisión de Guardiola, precisamente capitán cuando tras el despido del entrenador holandés se desmoronaba la apuesta y él, en persona, proclamaba y pedía al club la necesidad de “ser valientes” en aquel camino que ni Robson ni Van Gaal siguieron bajo el mando de un Núñez decidido con el apoyo de sus directivos a borrar todo lo que pudiera recordar a Johan Cruyff.

Diez días malditos de abril, en 1996 convirtieron el sueño en pesadilla. Derrota ante el Atlético en la final de Copa por 1-0, con Guardiola cojo, un remate al palo y el gol en la prórroga con un centro de Geli rematado por PanticDerrota (1-2) y eliminación en el Camp Nou en la semifinal de la Copa de la UEFA ante el Bayern después de un grandioso 2-2 en Múnich y, por fin, el 1-3 en la Liga, a seis jornadas del final del torneo que sentenció el campeonato a favor de los colchoneros, con un Caminero estelar y un Barça sobrepasado a la vez que gafado.

"Estuvimos en la carrera de ganar mucho y al final no conseguimos nada. A la que nos ganó el Atlético en el Camp Nou se desmoronó todo", rememora Carreras mientras Moreno incide en que “como delantero yo tenía casi imposible mi continuidad, pero varios de mis compañeros de quinta podían haber hecho historia en el club”.

Al cabo de los años, en diciembre de 2011 y con Guardiola al frente, el Barça atropelló al Santos en la final del Mundial de clubs, con nueve canteranos en el once inicial más la entrada de Fontàs Pedro. Con Pep en el banquillo el fútbol base ganó la batalla y se puso al frente tal como había querido Cruyff dos décadas antes.

Este es el reportaje del partido

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