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Neymar da el primer paso

El brasileño está dispuesto a admitir errores

Si solo dependiera de él, su vuelta al Camp Nou sería una realidad

Neymar quiere normalizar relaciones con el Barça | Rubén Moreno

Ni pedido de disculpas, ni acto de contrición público o privado, sencillamente normalizar las relaciones con los más altos estamentos institucionales del Barcelona. Este es el deseo que a Neymar le encantaría realizar al inicio de un verano con muchísimas turbulencias, en el que grandes nombres, como el propio Ney, pueden cambiar de aires. 

Que Neymar tiene la puerta del vestuario blaugrana abierta quedó literalmente demostrado cuando en octubre de 2017 -ni se habían cumplido tres meses de su espantada al PSG - apareció un domingo por la mañana en la Ciutat Esportiva acompañado de su hijo Davi Lucca.  A finales de agosto del año pasado, aprovechando  un permiso de su club, volvió a pisar el centro de entrenamiento en Sant Joan Despí, donde departió con algunos de sus excompañeros. 

No es ningún secreto, que el núcleo duro del vestuario barcelonista vería con buenos ojos un hipotético regreso del ‘hermano pródigo’ en un escenario en que la secretaría técnica tiene la obligación de inyectar savia nueva a un equipo, que se estrelló en Anfield y sucumbió, aún psicológicamente hundido, en la final de Copa. 

En el plano teórico, el deseo de las ‘vacas sagradas’ está perfectamente definido, sin embargo, a la hora de aterrizar en el mundo real, la secretaría técnica y la dirección general del club tendrían que afrontar el nivel de complejidad que invita a pensar que la posible repatriación de Neymar es, a día de hoy, tan inaccesible como improbable. Después, ya se verá.

En los tanteos previos del mercado estival, en que los grandes se observan y donde las operaciones  de calado aún no se han materializado (con excepción de la de De Jong), a Neymar le gustaría tener canales de comunicación en abierto con todos sus hipotéticos futuros destinos, si consigue encontrar un agujero en el muro del PSG. Y en el caso del Barcelona es algo absolutamente prioritario para el brasileño, porque si dependiese de él, su vuelta al Camp Nou sería una realidad.

Que el Barcelona tenga, desde agosto de 2017, en un notario de la capital catalana un cheque con 26 millones de euros correspondientes a la prima de renovación de un contrato que el brasileño rompió un año después y que el propio Neymar haya buscado judicialmente el cobro de este montante, no es un escollo insalvable para sentarse a hablar con la cúpula barcelonista.

Neymar aún no ha entrado en contacto con el Barcelona, ni viceversa. Sin negociaciones entre las dos partes (por tanto, sin ningún tipo de acuerdo), es imposible que el Barcelona ya haya tanteado al PSG, sabiendo, además, que los propietarios catarís igual ni se ponen al teléfono. Todo está muy embrionario. 

El acercamiento entre Neymar y Barcelona, si se produce, será de forma natural, en Brasil, donde el crack ya está concentrado con la Seleçao preparando la Copa América, y sin ningún tipo de filtraciones. El Barça escuchará lo que Neymar tiene que decirle y, a partir de entonces, se empezarían, o no, a tomar cartas en el asunto en un verano en que el delantero no tiene ningún atajo para salir de París. 

Otro de los aspectos que Neymar desearía solucionar con el Barcelona es la demanda que tiene interpuesta contra el club catalán por una comisión de la renovación no cobrada. Neymar quiere transmitir al Barça que este detalle no sería un problema ante una eventual negociación, sino una arma de un mayor acercamiento. 

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