Neymar empieza a cuestionarse el cambio de aires...

Y Neymar descubrió que no todo era oro en el PSG...

Una liga menor, rivales violentos, críticas de la prensa, técnico con el que no conecta...

"Neymar se ha dado cuenta que él es mayor que la liga que disputa", asegura una persona de su entorno

Una liga menor, unos rivales violentos, un vestuario ríspido, un técnico con el que no conecta y las críticas de la prensa hastían al crack, que echa de menos el Barça y el tridente.

Neymar se ha dado cuenta en una velocidad récord que el carruaje, en realidad, era una calabaza. Y antes de cumplir un trimestre en París, el brasileño empieza a mostrar signos de irritabilidad y de arrepentimiento.

Los petrodólares catarís y el mejor contrato que nunca ha tenido un futbolista no pueden esconder el paso atrás, deportivamente hablando, que representa haber fichado por el PSG y jugar en la Ligue-1.

Su frustración es un compendio de factores deportivos y culturales. No entiende las reticencias internas y externas que despierta y se aburre al saber que se juega toda la temporada, a una sola carta: la Champions League.

Ligue-1, un drama

“Neymar se ha dado cuenta que él es mayor que la liga que disputa”. Con esta frase, una persona del entorno del crack desvelaba la decepción del astro con un campeonato, que por su nivel de juego, está a años luz de la LaLiga o la Premier League.

Estadios pequeños con medias de público irrisorias, rivales de calidad ínfima, partidos el viernes… “Sabe que ganará la liga con 30 puntos de ventaja, como ocurrió con el PSG hace 2 temporadas, y esto le desmotiva”, revelan desde Brasil. La Ligue-1 es una competición secundaria en Europa, lo que resta visibilidad internacional.

Cosido a patadas y a críticas

Neymar siente que no se ha sido bien recibido en Francia, obviando que es una reacción a la prepotencia que el PSG destila en sus operaciones a golpe de un talonario untado por los petrodólares.

Al brasileño le ha sorprendido la dureza con la que se emplean las defensas rivales, mucho más ásperas, provocativas e intransigentes de lo que había experimentado en Brasil y España. Y Ney acabó explotando, lo que le costó la expulsión ante el Olympique de Marsella.

El brasileño, con un ego propio de un supercrack, no ha digerido que la prensa parisina abandere las críticas y que esté constantemente en el punto de mira, por su comportamiento extra campo, por sus prebendas y por su gestión del vestuario.

La temporada a una sola carta

El asalto a la Champions League es el gran objetivo (y obsesión) del PSG. Y para Neymar el único, ya que no está encontrando motivación alguna en las competiciones domésticas, que, de antemano, sabe que conquistará con un esfuerzo limitado.

Al brasileño se le hacen muy largas las semanas, hasta disputar la máxima competición continental de clubes. Sabe que casi 10 meses de temporada quedan reducidos a cuantos encuentros el conjunto catarí-parisino podrá disputar en la Champions. Y si no la gana, la temporada será un fracaso. El peligro que el astro se despiste es muy elevado.

La insurrección del vestuario

El clan brasileño del PSG apabulló a Ney para que se fuera a París. Con la incorporación de su amigo y escudero Dani Alves, el crack pensó que su nuevo vestuario estaría bajo control y que sería venerado y respetado como vio que ocurre con Messi en el Barça.

Pues no. Lo que nunca esperaría es que, a las primeras de cambio, Edinson Cavani le plantase cara en público, poniendo en duda su condición de líder supremo. La intervención de Nasser Al Khelaifi explicita el tamaño de la sublevación.

El uruguayo no es el único rebelde. Las voces críticas internas se multiplican, y, por ejemplo, prácticamente no hay diálogo con el sector argentino: Di María (muy díscolo con él), Pastore (que le tuvo que ceder el dorsal 10) o Lo Celso. El vestuario del PSG es un campo de minas para Ney.

El PSG no es el Barça

Neymar se le cayó muy rápido la venda de los ojos. No hay comparación posible entre el PSG y el Barcelona. El crack siente que ha dado un paso atrás en su carrera. “Se ha dado cuenta que en los partidos con floja entrada, jugaba en el Camp Nou ante 60.000 espectadores, en el Parque de los Príncipes caben menos de 50.000”, indican desde su entorno. El brasileño se retroalimenta de su presencia médica.

El PSG es irrelevante cuando no juega la Champions, lo que dificulta el asalto de Ney al Balón de Oro. El astro añora la pegada mediática, y la complicidad, que tenía en el tridente blaugrana, que nada tiene que ver con el trío que conforma ahora con Cavani Mbappé.

Bunkerizado en una mansión

Por indicación del club, Neymar se estableció en Pedralbes cuando llegó a Barcelona. Próximo al Camp Nou, a la Ciutat Esportiva e, insertado dentro de la ciudad, el brasileño se adaptó rápidamente gracias al papel activo del Barcelona y de Nike, que no querían que se repitiese el desfase de Ronaldinho Gaucho en Castelldefels. Desde un principio, Ney salía constantemente a cenar fuera de casa y disfrutaba de la oferta de ocio nocturno de la ciudad.

En París, el delantero se ha establecido en una propiedad ajardinada y arborizada de 5.000 m2, a solo 15 minutos de la ciudad deportiva del PSG. La mansión está localizada en la bucólica Bougival, que cuenta con solo 9.000 habitantes y donde no siente ni ha cogido el pulso de la capital francesa.

Estar lejos del mundanal ruido, no es el perfil deseado por Ney y por los Toiss. Que se hayan convertido en asiduos de la noche londinense (donde se desplazan con el jet privado del astro) ejemplifica su nula adaptación a París.

Una cuestión aparte es la climatología. Neymar va a sufrir y mucho, con el invierno parisino que nada tiene que ver con las bondades del Mediterráneo.

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