La maldición de Neymar

Dembélé, Coutinho y Griezmann no han sabido llenar el vacío que dejó el brasileño

El PSG dejó 222 millones en caja, pero la inversión en los tres es de 345 millones y 80 más en variables

Comenzó el show de Neymar en el PSG: el brasileño afina la puntería | Twitter

No es que el hombre sea capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, es que la segunda vez puede dejar el primer tropiezo en una simple piedra en el zapato. El Barça malgastó los 10.000 millones de pesetas dejados por Figo en caja en Overmars y Petit. Una operación realizada deprisa y corriendo, como si el dinero quemara en los bolsillos. Unos cuantos años más tarde, los 222 millones pagados por Neymar para comprar su libertad y marcharse a París no solo se han esfumado, sino que el club ha invertido 200 millones más en busca de un sustituto que aún no ha encontrado. El 3 por 1 no siempre es una buena oferta.

UN FICHAJE ENORME

Neymar llegó la temporada 2013-14 al Camp Nou procedente del Santos. Más allá de la polémica y consecuencias judiciales que provocó su fichaje, su rendimiento deportivo fue excelente. Se integró como extremo zurdo y muy pronto congenió con Leo Messi. El primer año, el de adaptación, jugó 41 partidos, marcó 15 goles y dio otras 15 asistencias. El segundo explotó. Coincidió con la llegada de Luis Suárez, que acabó de completar una de las mejores líneas de ataque del Barça de su historia, si no la mejor. Fue su mejor temporada de blaugrana, en la que más partidos jugó (51) y más goles marcó (39 más 11 asistencias), pero, sobre todo, fue la campaña del segundo triplete de la entidad. Campeones de todo, incluida la última Champions lograda por el Barça, la de Berlín ante la Juventus.

Mantuvo un nivel espectacular en los dos años posteriores, tanto de participación como a nivel goleadora (31 goles y 25 asistencias la temporada 15-16; 20 y 26, la 17-18). Pero se cansó de ganar con el Barça y decidió, de forma unilateral y gracias a una operación poco transparente, marcharse al PSG para volar solo, en busca del cetro mundial que le confirmase como el mejor jugador del mundo. Un sueño que no se ha hecho realidad. Su adiós no le sirvió para cumplir sus objetivos y, además, provocó, de forma indirecta, graves consecuencias deportivas y económicas que aún colean.

UN VACÍO ENORME

Al Barça le cogió por sorpresa la salida previo pago de la cláusula de rescisión de Neymar. El golpe fue tan duro que los mandatarios culés buscaron recomponerse lo más rápido posible. Y las prisas, ya se sabe...

. El francés ha insinuado mucho más de lo que ha ofrecido. Gran parte de la culpa la tienen las lesiones, pero también su falta de adaptación y carácter infantil. 74 partidos, 19 goles y 17 asistencias es un pobre bagaje en tres temporadas. A día de hoy sigue lesionado.

Coutinho, que llegó en enero de 2018, costó más: 120 más 40 en variables injustificables para un rendimiento escaso (76 partidos, 21 goles y 11 asistencias). Este verano regresará tras un año de cesión al Bayern, donde no ha cuajado. Griezmann parece estar siguiendo los mismos pasos que sus compañeros un año después de aterrizar en Barcelona. Costó los 120 millones de su cláusula y, en 43 partidos, ha aportado 14 goles y 4 asistencias. Peor, incluso, que los números, es la sensación de fracaso en tres operaciones ruinosas. La maldición de Neymar no encuentra hechizo que la deshaga.

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