Nagelsmann potencia la 'fórmula Flick'

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El joven técnico del Bayern está sabiendo darle algunos matices al juego del entrenador anterior, que logró levantar un triplete

El Bayern y Nagelsmann, revolucionario y obsesionado por la táctica, amenaza al Barça en Champions

El Bayern confía en las ideas de Nagelsmann | Perform

Julian Nagelsmann y Bayern estaban condenados a entenderse. Quizás por eso al club no le tembló el pulso para desembolsar 25 ‘kilos’ y convertirlo en el técnico más caro de la historia. Sabía la directiva bávara que no había nadie más preparado que él para dar continuidad al proyecto que Flick había iniciado con el triplete. La llegada del joven entrenador era sinónimo de ganar, de mantener un estilo, pero también de darle una vuelta de tuerca a un juego que, pese a los éxitos, tenía aún margen de maniobra.

Por encima de todo, el técnico es un revolucionario y un obsesionado de la táctica: “El fútbol debe dejar de esconderse detrás de la tradición y revolucionarse. El americano es más avanzado tecnológicamente. Solo hay medio tiempo para discutir cuestiones tácticas con los jugadores”.

En los cuatro meses que llevamos de competición, el Bayern ha demostrado que sabe trabajar en distintos registros, que no teme a defensas posicionales y que tiene soluciones para mil circunstancias. Eso sí, le gusta más y le cuesta menos atacar a campo abierto. Ahí el equipo se divierte y termina ‘matando’. “Todo se entrena”, decía Nagelsmann.

La llegada del germano no ha supuesto un punto y aparte respecto a lo que proponía Flick en cuanto a cómo encarar los partidos. Julian quiere morder arriba, despliegue físico, ida y vuelta, muchos jugadores asomando en área rival, dinamismo, defensa adelantada… Pero el cuadro bávaro que se va a encontrar el Barça sí ha sufrido algunos retoques respecto al de Flick. ¿Cómo es el nuevo Bayern?

El técnico Julian Nagelsmann, en la última victoria ante el Friburgo.

| EFE

Un técnico intervencionista

“Mi mayor virtud es intervenir en los partidos: cambiar cosas, percibir detalles... y reaccionar rápido para conseguir que el desarrollo del partido vaya en la dirección que queremos. No tengo miedo a adaptar cosas”, insistía. Esa capacidad para intervenir es una de las diferencias entre Nagelsmann y un Flick que apelaba más a cambios de posición por posición.

Mientras Hansi creía en un 4-2-3-1 en ataque, donde los versos más libres eran Goretzka y Müller rasgando por el centro, para Julian el esquema se queda en el vestuario. Todo puede estar sujeto a cambios durante el duelo. No obstante, sí parte de una base en salida de balón. Mientras el lateral diestro cierra para iniciar con tres, Davies, el zurdo, se hace dueño de toda la banda, dejando que el extremo de su zona caiga a la medio para juntarse con los Müller, Goretzka y compañía.

Dos interiores que llegan sin cesar al área, por cierto, y que se escudan en Kimmich, una de las figuras clave del equipo y al que el Bayern no le ha encontrado sustituto. Su presencia o no siempre es clave, tanto en ataque como en defensa.

Por la derecha, es el extremo el que abre el campo y arriba Lewandowski es indiscutible. Una especie de 3-4-3 o 3-4-2-1 asimétrico que se mueve según las exigencias del rival. Con Flick, el dos contra dos en banda de extremo y lateral eran innegociables. Ahora, el juego cae más al centro, con mucho dinamismo.

Atacar y atacar

Lo que no ha cambiado es la vocación ofensiva. En todos los duelos se pueden ver hasta seis jugadores pisando área rival, lo que obliga al Bayern a ser más que disciplinado en la presión tras pérdida. Esta es una de las obsesiones de Nagelsmann y algo que lleva trabajando desde verano, cuando se hicieron virales sus métodos de entrenamiento.

Los centrales sobrepasan el centro del campo para fomentar la presión y obligar al rival al error en esos dos o tres primeros toques. Luego, solo hay que robar y atacar directamente el área rival. Así han llegado buena parte de los goles que ha anotado el Bayern esta temporada. Eso sí, cuando esa presión no es efectiva y el rival la sobrepasa, el cuadro bávaro es un equipo vulnerable.

El Bayern de Nagelsmann ha sabido construirse en estos meses en base a esas primeras premisas, que se han incorporado a la hoja de ruta tejida ya por Flick. Mucho ‘rock and roll’ pero también control y más juego posicional. Un dinamismo brutal que permite que los jugadores de dentro partan, la pidan en corto o caigan a banda.

No hay posición específica más que para el pivote y los centrales. Todo es movimiento en un Bayern que sigue siendo temible en ataque, con un Lewandowski a un nivel excelso. Se encontrará el Barça un cuadro bávaro con las mismas ideas que lo han llevado al éxito, pero con la intervención de un técnico que está sabiendo darle otros matices a un juego ya de por sí intimidador.

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