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Muere a los 91 años Lucien Muller, el primer entrenador del Barça en la 'era Núñez'

Llegó al Barça como jugador en 1965, procedente del Real Madrid, y entrenó al Barça en la temporada 1978-79, pero no logró acabar el curso: fue despedido un mes antes de la recordada final de la Recopa de Basilea

Muller, en su etapa como entrenador azulgrana

Muller, en su etapa como entrenador azulgrana / FCB

El francés Lucien Muler, ex jugador y ex entrenador del Barça, ha fallecido a los 91 años, según ha confirmado el Stade Reims, uno de los clubes en los que actuó como futbolista en los años dorados de la entidad francesa.

Formado en el Stade Reims, Müller jugó en el Real Madrid antes de llegar al Barça, en 1965: dejó un muy buen sabor de boca en su etapa como jugador del Barça ya que la afición valoró su gran clase y capacidad para convertirse en el gran organizador del juego. Esta función la asumía desde la elegancia y sin estridencias.

Fueron precisamente esas virtudes las que le avalaron para llegar, años después, al banquillo del Barça. Su prestigio como jugador pesó más que su incipiente carrera como entrenador. El Barça lo fichó del Burgos, algo que hoy en día parecería una excentricidad.

Este es un documento interno del Barça en el que se archivaban los datos del Lucien Muller jugador

Este es un documento interno del Barça en el que se archivaban los datos del Lucien Muller jugador / Sport

Ferran Ariño, el candidato continuista de Montal, había contactado con él y creía que sería el sustituto ideal para Rinus Michels. Josep Lluís Núñez ganó las elecciones y aunque durante la campaña no había hablado de quién sería su candidato al banquillo le acabó 'robando' la idea a su rival en las urnas.

Müller fue, por tanto, el primer entrenador de la era Núñez, en 1978, pero no llegó a acabar la temporada. El presidente lo destituyó poco antes de la final de la Recopa de 1979, un título histórico en Basilea: aquel día, el Barça ya lo entrenaba Joaquim Rifé.

Un entrenador de brega

En lo futbolístico Muller era un pragmático y la prueba es lo que respondía a la 'Revista Barcelonista' cuando se le consultaba como jugaría su Barça :"Un equipo de entrega más que técnico". El periodista le repreguntó si esto no era contradictorio con la tradición blaugrana: "¡Y que quieres que haga! Un entrenador tiene que hacer el equipo de acuerdo con la gente que tiene y en estos momentos en el Barcelona las cosas están así".

Su trayectoria como entrenador había empezado en Castellón, en una época en la que Castalia era una plaza áspera y ambiciosa. Allí firmó su primera gran tarjeta de presentación: subió al equipo y llegó a estabilizarlo en la élite, en una etapa que lo colocó en el radar de la Liga. España le abrió la puerta y üller se quedó: el paso por Burgos y Zaragoza reforzó esa etiqueta de entrenador “de oficio”, acostumbrado a pelear partidos y vestuarios.

El capítulo más llamativo para el barcelonismo llegó en la temporada 1978-79. Con Núñez recién estrenado en la presidencia, Muller fue la apuesta para liderar un Barça en reconstrucción y con exigencia máxima. No terminó el curso: la presión, los resultados y la trituradora de aquellos años le acabaron pasando factura. Su relevo, ya dentro del club, cerró la temporada europea, y el nombre de Muller quedó como una de esas piezas peculiares del álbum blaugrana: el exjugador que volvió a casa para dirigir desde el banquillo.

Lucien Muller jugé en el Barça en la década de los 60

Lucien Muller jugé en el Barça en la década de los 60 / Archivo

La cumbre de su carrera como entrenador, sin embargo, se escribe lejos del Camp Nou, en el AS Monaco. En el Principado construyó un equipo competitivo: ganó la Coupe de France de 1985 y firmó noches de impacto que aún se recuerdan en la Ligue 1. Allí se vio al Muller más reconocible: el técnico que buscaba orden sin apagar el talento, capaz de convertir un grupo en un bloque y de castigar con contundencia cuando el partido se abría.

Después volvió a España para nuevos retos, con el Mallorca y un último regreso a Castellón, ya en el tramo final de su trayectoria. Se retiró definitivamente en 1992, cerrando una carrera de entrenador marcada por el viaje constante y la misma idea que le definía como futbolista: el juego se gobierna con cabeza.

Jean-Pierre Caillot, el presidente del Stade Reims, fue de los primeros en reaccionar a la muerte de Muller. "He recibido con profunda emoción la noticia del fallecimiento de Lucien Muller, una leyenda del club. Recordaremos, por supuesto, la inmensa figura del fútbol y de la historia del Stade de Reims que él encarnaba. Pero también quedará en la memoria como un hombre benevolente y respetado por todos".

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