Mourinho y el Barça, una historia de polémicas

Mourinho y el Barça, una historia de polémicas

Tito y Mourinho protagonizaron un incidente mítico
Tito y Mourinho protagonizaron un incidente mítico | SPORT

El portugués volverá al Camp Nou como técnico de la Roma, el rival del equipo azulgrana en el trofeo Joan Gamper el 6 de agosto

En los años en el Chelsea y el Real Madrid exprimió su faceta más provocadora contra el FC Barcelona

José Mourinho volverá a pisar el Camp Nou este verano. Será el 6 de agosto y como técnico de la Roma, el rival del FC Barcelona en el tradicional trofeo Joan Gamper, que en esta edición disputaran el equipo masculino y el femenino. Será el retorno de una figura controvertida para el barcelonismo, que nunca acabó de comprender con exactitud como llegó a llevar a límites inauditos su rivalidad con el club azulgrana pese a que él también llegó a formar parte, primero como traductor y asistente de Bobby Robson y luego formando parte del cuerpo técnico de Louis Van Gaal. Además, estuvo cerca de volver cuando ya era un entrenador consagrado pero finalmente Joan Laporta se decantó por Pep Guardiola, aunque algunos miembros de aquella junta directiva preferían la mano dura que ofrecía el portugués.

La rivalidad llegó a su máximo cuando fue técnico del Real Madrid, sobre todo durante aquellos cuatro clásicos seguidos en el año 2011, pero ya en su etapa en el Chelsea no paró de provocar al Barça. "El Barcelona es un gran club, pero en más de 100 años de historia sólo ha ganado una Copa de Europa. Yo soy entrenador solo desde hace unos pocos años y he ganado las mismas Copas de Europa que ellos", dijo. En el 2006, en la ida de los octavos de final de la Champions, el Barça visitó Stamford Bridge. Fue una noche muy recordada por el mal estado del césped y las acciones violentas de Asier Del Horno a un joven Leo Messi. Pese a que todo el mundo vio juego duro, para Mourinho todo fue una exageración. "Barcelona es una ciudad cultural, con teatros importantes y este chico ha aprendido muy bien. Teatro del bueno". En la vuelta, el público del Camp Nou le cantó. "Vete al teatro, Mourinho vete al teatro".

Si el Barça y el Real Madrid ya son históricamente eternos rivales, los duelos entre ellos durante la etapa de José Mourinho y Pep Guardiola en los banquillos se llevó al extremo. Incluso los jugadores que compartían vestuario en la selección española dejaron de hablarse y los capitanes tuvieron que mediar para volver a encauzar las cosas. Mourinho siempre acusó al club azulgrana de estar favorecidos por los árbitros, restando méritos a los grandes triunfos del Barça de Pep, uno de los mejores equipos de la historia. Después de perder en las semifinales de la Champions y de quedarse con diez por la expulsión de Pepe por una fea entrada a Dani Alves, dejó para el recuerdo estas frases. "¿Por qué? ¿Por qué? Ovrebo, De Bleeckere, Busacca, Frisk, Stark... ¿Por qué en cada semifinal pasa lo mismo ? Es un equipo fantástico, pero ¿por qué cada año? No sé si será la publicidad de Unicef, Villar que se lleva muy bien con la UEFA o es que son muy simpáticos. Enhorabuena por todo lo que han conseguido. Los otros no tienen ninguna posibilidad".

No cesaron sus ataques a Guardiola, al que le recriminó que quisiera presumir de títulos porque entendía que los había logrado con ayudas. "Es un fantástico entrenador, pero ha ganado una Liga de Campeones que a mi me daría vergüenza ganarla con el escándalo de Stamford Bridge". Cruzo todas las líneas en la final de la Supercopa de España en el 2011 cuando en medio de una tangana le puso el dedo en el ojo a Tito Vilanova, que era el segundo entrenador de Guardiola, y del que luego hizo burla en la sala de prensa al no decir su nombre correctamente.

La última gran polémica entre Mourinho y el Barça se vivió cuando era entrenador del Inter de Milán y dejó a los azulgrana sin la final soñada en el Santiago Bernabéu. Los eliminó en el Camp Nou y justo después que el árbitro decretara el final salió corriendo levantando el dedo dirigiéndose donde estaba el público italiano. Icónica es la imagen de Valdés intentando sacarlo del césped mientras se encendieron los aspersores.