19 minutos para sacar conclusiones

Xavi necesita urgentemente una pretemporada para trabajar los conceptos de su plan y futbolistas de calidad, con ambición y capaces de interpretar y ejecutar su idea

El técnico del Barça dijo, tras la victoria contra el Celta, que “el balón es oro”. Pues eso. No se puede entregar con tanta facilidad

Xavi reconoció que la continuidad de Frenkie depende de la situación económica del club | Perform

El Barça de Xavi jugará la próxima Liga de Campeones y, probablemente, la Supercopa de España. Desde su llegada, el equipo ha sabido competir para ganar sus partidos ante los nueve primeros clasificados de la Liga y auparse a la segunda posición sumando tantos puntos como el campeón, el Real Madrid. En cuanto a números, misión cumplida. En cuanto a fútbol, a pesar de ser capaz de ofrecer una buena imagen durante un par de meses -con un 0 a 4 en el Bernabéu incluido-, el equipo no ha cubierto las expectativas. Sirva como ejemplo el partido del martes ante el Celta. Hablemos de fichajes y de futuro.

Tras su contratación en noviembre, Xavi Hernández lanzó un mensaje optimista a la afición. Sus informaciones le daban para pensar en una resurrección rápida del fútbol como paso previo al retorno de los éxitos. El técnico creía que la calidad de la plantilla era alta y suficiente para implantar los mecanismos de su idea de juego cruyffista. Desde la distancia sacó sus conclusiones tras ver al Barça por la televisión y tras recibir los inputs, principalmente, de sus excompañeros Jordi Alba, Sergio Busquets y Gerard Piqué. Se equivocó.

El martes, ante el Celta, Xavi eligió el icónico 3-4-3 de Johan para sacar ventaja del posicionamiento habitual del equipo del ‘Chacho’ Coudet, es decir, un 4-4-2 con un centro del campo en rombo. Se trataba de encontrar superioridades en la salida del balón con un tres contra dos y, también, en el centro del campo, con un cinco contra cuatro. Lo que sucedió, sin embargo, es que nada salió bien. El Barça perdió el balón -en la primera parte, el Celta tuvo el 53% de la posesión- y, como consecuencia, creó menos peligro que su rival -en tiros a puerta, dos contra tres; en córners, 1 a 4-. Eso sí, se hartó de correr y de hacer faltas -9 a 2- para tratar de detener el juego gallego.

El 3-4-3 duró 19 minutos. En ese instante, Xavi llamó a la banda a Gavi para transmitirle el cambio de idea: Alba volvió al lateral puro y Memphis escoró su posición para convertirse en interior. Poco después, en el descanso, con la entrada de Riqui por Ferran, el equipo volvió a su dibujo más habitual, el 4-3-3, con jugadores y demarcaciones naturales.

La decepción

Esos 19 minutos fueron dolorosos para Xavi. En su cabeza todo está claro pero en la de sus futbolistas, no. Y no parece fácil que la transmisión de información en una pizarra sea hoy suficiente para sacar partido de su plan. Hacen falta muchas horas más de trabajo. Quizás si los veteranos Piqué y Sergio, sus jugadores más formados tácticamente en el método, hubieran estado en el campo, todo hubiera sido diferente. O incluso con Pedri algo hubiera podido cambiar. La realidad es que el equipo se mostró desorientado, desordenado e impreciso (Xavi dijo, tras el partido, “el balón es oro”. Pues eso. No se puede entregar con tanta facilidad...). Eso sí, un día más, compitió y ganó.

A nivel individual hay una cuestión muy importante: la lectura del juego. Se trata de entender lo que sucede para tomar las decisiones adecuadas, con y sin balón. Ante el Celta, por ejemplo, ni Araujo ni Eric fueron capaces de sumar desde el primer pase; Frenkie es un mediocentro tan poco posicional que su dinamismo confunde a sus propios compañeros de línea; y, a pesar de su experiencia, Alves como tercer central y Alba como interior zurdo no entendieron sus misiones. Con el Celta presionando hombre a hombre, Xavi se quejó en la rueda de prensa de que “no hemos sido capaces de encontrar al hombre libre”. Resultado: un Barça irreconocible, sin sucesiones de pases para progresar, sin el control del juego, sin balón...

Sin embargo, esta vez la moneda salió cara porque el equipo encontró espacios por los que pudiera correr Dembélé. Y en esta ocasión el francés estuvo lúcido, con excelentes esláloms y dos asistencias de gol, a Memphis (1-0, 30’) y Aubameyang (3-0, 48’). Más o menos lo mismo que le sucedió a Memphis, incapaz de darle continuidad al fútbol del equipo como cuarto centrocampista pero fantástico a la hora de atacar los espacios, con gol y asistencia (para el 2-0 de ‘Auba’, 41’). ¿El problema? Que el Barça va a encontrar escenarios abiertos como el del martes en cinco (o seis) partidos durante toda la temporada. ¿Y para el resto? Como dijo Xavi, “habrá que mejorar”. Hasta cierto punto hacer buenas jugadas es sencillo; lo complicado es jugar bien al fútbol. 

Aprender el idioma

Esos 19 minutos dolorosos para Xavi sacan a relucir, un día más, los ‘hándicaps’ del equipo. Es evidente que Johan Cruyff tuvo un impacto descomunal en el fútbol mundial y, por supuesto, en la historia del Barcelona. En este sentido, todo es fácil de entender: antes de su llegada al Camp Nou como entrenador, cero Copas de Europa; desde entonces, cinco; antes de llegar él, 10 ligas; después, 16 casi en la mitad del tiempo. Pero además de los resultados -de ganar más que nunca, porque de eso se trata el fútbol profesional-, buena parte de los socios y seguidores del club sienten el orgullo de pertenencia a una idea exclusiva. Esta diferencia, sin embargo, complica el camino porque el lenguaje del método cruyffista es complicado de entender, de aplicar y de jugar. Por eso es conveniente aprenderlo de pequeño y, por eso, tiene sentido invertir tantos recursos en la Masia. Como cualquier idioma, el del fútbol azulgrana también entra mejor sin vicios.

Todos los jugadores que han llegado al club procedentes de clubes de todo el mundo –¡excepto Pedri!- han sufrido una dura adaptación y solamente algunos sobreviven y pueden disfrutar de la experiencia de jugar este tipo de fútbol. En el embudo de la base, más de lo mismo. En todos los equipos campeones de Europa la gente de la casa lució su fútbol: gloria y honor para los Amor, Ferrer, Guardiola, Iniesta, Messi, Oleguer, Pedro, Piqué, Puyol, Sergio, Valdés, Xavi... Todos ellos, además del talento, contaron con buenos maestros. Ojalá Ansu, Eric, Gavi, Nico y compañía puedan decir pronto lo mismo. El balón, sin embargo, no engaña y esos 19 fatídicos minutos del 3-4-3 del martes ante el Celta evidenciaron los límites tácticos del grupo

Fichajes inteligentes

Xavi necesita urgentemente una pretemporada para trabajar los conceptos sobre el terreno de juego y futbolistas de calidad que sean capaces de interpretar y ejecutar su idea. Al mismo tiempo, los jugadores requieren de un entrenador-maestro que sea capaz de hacerse entender porque ni la mayoría de los futbolistas que llegaron de lejos ni los que se formaron en el club ofrecen hoy los mínimos exigibles para ganar con el estilo de fútbol que pretende su técnico.

Y en esta línea trabaja el club, en encontrar futbolistas inteligentes que sean capaces de aprender rápido y que lleguen con la ambición necesaria para perseguir sus sueños y los del club bajo el paraguas de una identidad que ha convertido el Barça en más que un club, también en lo deportivo. Como decía Johan Cruyff, al fútbol se juega con la cabeza y se utilizan los pies. Tiempo y paciencia, pero no mucha. Por fortuna, el culé se ha acostumbrado a celebrar títulos mayores...

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