El Manchester United ofrece a Thiago 4,4 millones

Jordi Blanco

El Manchester United ya tiene preparada la estrategia a seguir para hacerse con el fichaje de Thiago. Convencido el padre del futbolista a base de razonamientos deportivos, el aspecto financiero también se considera óptimo en el entorno del club inglés, que ofreciéndole una ficha anual de 4,4 millones de euros colocará al hispano-brasileño entre el segundo y tercer peldaño de la escala salarial en la plantilla.

En cuanto al fichaje, al traspaso, el campeón de la Premier pretende ponerse en contacto oficialmente con el Barça la próxima semana para presentarle una oferta en firme. Si bien estaría dispuesto a hacer frente a los 18 millones de euros que cuesta la cláusula de rescisión de Thiago (que se convertirían en 21,78 con el IVA correspondiente), el club de Old Trafford pretende negociar la operación entre ambas partes. Más por un aspecto de imagen que por el propio de dinero, algo que se tiene en gran consideración en el club.

Que la imagen está por encima del propio aspecto financiero lo explica que David Moyes, principal valedor del hispano-brasileño y que ya ha obtenido el beneplácito de su `asesor¿ Alex Ferguson, tenía en el primer lugar de la lista, de forma indiscutible, a Cesc Fàbregas, cuya trascendencia en Inglaterra es incuestionable y por cuyo fichaje el club estaba dispuesto a hacer un sobreesfuerzo. El entrenador escocés intentó un acercamiento al entorno del catalán para presentarle su proyecto en el ManUnited y conocer su predisposición a incorporarse a él, pero entendió rápidamente la imposibilidad de su fichaje.

El club inglés estaba dispuesto a poner sobre la mesa hasta 45 millones de euros por el fichaje del jugador de Arenys pero no hizo ni falta que el Barça pudiera valorar nada por cuanto Cesc dejó clara su intención de seguir en el Camp Nou.

Cerrada esta puerta, el nuevo entrenador de los Diablos Rojos no dudó en elegir a Thiago, quien, en algún sentido incluso ofrece mayores ventajas, por cuanto económicamente es mucho más asequible y deportivamente, más joven, tiene un margen de crecimiento mucho mejor. 

Moyes no pretende que Thiago sea la estrella del Manchester United el próximo mes de agosto. De entrada porque los roles en la plantilla de Old Trafford son muy claros y a la espera de conocerse el futuro, aún dudoso, de Wayne Rooney, es evidente que Van Persie es hoy por hoy el crack del equipo. La intención del técnico, y la base a través de la cual despejó todas las dudas del padre del futbolista, es que, ganándose el sitio desde el primer día en los entrenamientos (eso de prometerle un puesto de titular ni se contempla), Thiago se habitue sin prisa pero sin pausa al ritmo del fútbol británico, tan diferente a la Liga española y, también, a los esquemas propios del Barça.

Pero la elección del jugador es, precisamente, por su condición de `diferente¿ y la imagen que desprende. Al nuevo entrenador del United le sedució y convenció absolutamente su descaro y determinación. Y también (hecho muy importante para Moyes) la insólita madurez que a sus 22 años muestra en el terreno de juego, donde es tan capaz de aceptar sin más un error como sigue la línea marcada sin esconderse.

La jubilación de Scholes, el papel residual que se aventura en el eterno Giggs, la invisibilidad de un Fletcher que aquejado de una colitis ulcerosa apenas ha disputado 20 partidos en dos temporadas y la decepción que ha significado el rendimiento de Ashley Young (por quien el United pagó al Aston Villa 18 millones de euros en julio de 2011), son los `otros¿ datos definitivos para entender una operación que fuentes cercanas a Moyes afirman tiene la bendición “absoluta” de Alex Ferguson.

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