Memphis-De Jong: química para liderar al Barça

Ambos exhibieron en San Mamés un gran entendimiento

El centrocampista ofreció su versión total; el delantero, su instinto 'asesino'

El empate del Barça en San Mamés fue un bajón anímico tras el esperanzador debut liguero ante la Real Sociedad. Más por el juego que por el resultado, pues un punto ante el Athletic a domicilio nunca puede considerarse un fiasco. Sin embargo, el equipo fue incapaz de generar peligro suficiente como para merecer la victoria y se vio superado en la primera línea por la alta presión del Athletic. Seguramente, lo más positivo para los de Koeman fue el ejercicio de liderazgo y personalidad que llevaron a cabo tanto Memphis Depay como Frenkie de Jong. Ambos mostraron, además, una química ilusionante entre ellos.

No es ningún secreto que el fichaje del ex jugador del Olympique de Lyon supuso una alegría para De Jong. Compañeros de selección, se conocen a la perfección. Tanto dentro como fuera del terreno de juego. De hecho, Frenkie está siendo pieza protagonista en la adaptación del delantero. Por cierto, su acogida en el vestuario ha sido sensacional.

En San Mamés, ambos hicieron una demostración de entendimiento. De Jong y Memphis pusieron de manifiesto que, cuando el balón rueda, hablan el mismo idioma. Así se comprobó cada vez que el atacante ofrecía el movimiento perfecto para el centrocampista, multiplicado ante un Athletic que creó muchos problemas a los azulgranas con su planteamiento atrevido. De hecho, fue en el escenario de ida y vuelta cuando quedó reflejado la capacidad vertical de ambos. En guiones de partidos sin control, pocos jugadores se adaptan mejor a dicha situación. Otra cosa es si el Barça debería caer en dicha trampa, ya que la mayoría de sus jugadores responden a un perfil de juego de control y no de ida y vuelta.

MULTIPLICADOS

A Frenkie le tocó emplearse a fondo en tareas de contención, sobre todo durante la primera hora de juego. Los 'leones' cortocircuitaron al Barça en el primer tramo de partido y eso provocó que Memphis participara lejos del área. Aún así, todos los balones que pasaban por las botas de Depay suponían mejorar la jugada. El problema para el ariete es que encontrar en De Jong su mejor socio no habla nada bien de sus dos compañeros de ataque, Griezmann y Braithwaite.

En el tramo final, los dos holandeses dieron un paso adelante en busca del tanto del empate. De Jong envió un magnífico balón picadito al larguero, mientras que Memphis reventó las mallas con un zurdazo que valió un punto. Koeman debe corregir infinidad de aspectos, pero tiene en los dos tulipanes dos armas más que fiables para tirar del carro.

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