La mejora de contrato de Messi, en marcha

La revisión del contrato de Leo Messi será una realidad en los próximos meses. El Barça, a través de Sandro Rosell, ha tomado la determinación de actualizar la ficha del futbolista para que quede al mismo nivel del resto de grandes cracks mundiales. Aunque se cumple solo un año de la anterior renovación, los movimientos en los últimos tiempos han sido intensos y otros futbolistas han visto subido su sueldo, quedando el de Messi un tanto desfasado. Por ello, Rosell quiere mostrarle al jugador que el Barça sigue considerándolo el mejor futbolista del mundo en todos los aspectos, incluido el económico. El jugador ya dejó claro en sus últimas declaraciones que no ha pedido nada, pero el club quiere que se sienta absolutamente cómodo.

El máximo dirigente blaugrana mantuvo una toma de contacto con el padre y agente del futbolista, Jorge Messi, antes de iniciarse las vacaciones navideñas y en plena polémica por las declaraciones del vicepresidente económico, Javier Faus, quien se había mostrado públicamente disconforme con una futura revisión del contrato. Rosell pactó que nada más iniciar el año, con Leo ya en Barcelona, se iniciarían las conversaciones. El futbolista llega el jueves y será a partir del martes, después de la festividad de Reyes, cuando se empiece a hablar de forma concreta. Messi ya sabe de primera mano que el Barça lo valora como corresponde y esto era fundamental antes de sentarse de forma formal.

En el seno de la directiva existía cierta inquietud por el posible malestar que podía sentir Leo tras los últimos acontecimientos en el club. Sus palabras contra Javier Faus encendieron todavía más las alarmas y Rosell dio un paso al frente. El presidente dio a Jorge Messi su palabra de que el jugador tendría la justa revisión del contrato. Una noticia que reconfortó al entorno del jugador y no se alteró el ambiente de tranquilidad en el que Messi está llevando su recuperación de la lesión muscular en Argentina.

El acuerdo de palabra debe plasmarse a partir de ahora en unas conversaciones que habitualmente corren a cargo del vicepresidente deportivo, Josep Maria Bartomeu, y el ejecutivo Raül Sanllehí. Estas dos figuras han sido las encargadas de llevar el peso negociador en la última gran renovación, la de Andrés Iniesta, y están especializados en este rol. Bartomeu y Sanllehí abren el fuego hasta que en la última fase entra en juego Sandro Rosell para cerrar el pacto y, por último, la junta directiva dará el visto bueno definitivo. El aumento de ficha no irá acompñado de años. El contrato seguirá hasta junio de 2018 como está ahora.

La mejora se concretará en una serie de ajustes necesarios para hacer justicia a los últimos movimientos de mercado. Las correcciones están encaminadas a equiparar su contrato al de grandes estrellas como Cristiano Ronaldo o Zlatan Ibrahimovic.

El sueldo de Leo Messi se mueve alrededor de los 16 millones de euros y está atrás, por ejemplo, de los 21 que le paga el Real Madrid a Cristiano Ronaldo después de la última renovación del portugués. La duración del contrato no se moverá. Tanto el club como el jugador están de acuerdo en mantener la vinculación hasta el 2018. Por tanto, el jugador tiene firmadas cinco temporadas y, una vez se alcance el acuerdo, se ejecutaría el aumento de forma automática, como es práctica habitual en este tipo de revisiones.

Rosell es un perfecto conocedor del mercado futbolístico y sabe que debe subir la ficha de Messi de los 16 a los 21 millones de Cristiano. Por tanto, el incremento sería de unos 20 o 25 millones, que repartidos entre las cinco temporadas de contrato significaría cinco millones de aumento para cada uno de los ejercicios. Unas cantidades que permitirían alcanzar el acuerdo sin grandes dificultades.

Messi confía ciegamente en el presidente y en su compromiso personal. Rosell no ha fallado hasta la fecha a ningún futbolista al que le ha prometido una revisión del contrato, por lo que no tiene argumentos para dudar. El presidente se ha ganado la confianza del vestuario por la seriedad con que actúa cuando da su palabra y no hay motivo para pensar que pueda producirse una excepción.

El presidente quiere a todos sus cracks contentos y que ninguno pueda sentirse menos valorado que otro, sobre todo, tras el elevado montante económico que significó el fichaje de Neymar.

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