Entrevista SPORT
YA NO TE ACORDABAS | Mario Rosas Exfutbolista del FC Barcelona
Mario Rosas: "Van Gaal me cogió un día por el cuello"
“El bueno era Mario”. La frase de Xavi Hernández aún resuena cuando se habla de este mediapunta llamado a marcar una época. Charlamos con Mario Rosas sobre sus días en el Barça, su leyenda nocturna y sus historias más insospechadas

Jaume Marcet nos habla sobre Mario Rosas, el jugador que considera la promesa del siglo XX / J. MONFORT
Mario Rosas (1980, Málaga) es un exfutbolista que consiguió cosas extraordinarias fuera del campo de fútbol: que todavía hoy Xavi e Iniesta digan que el bueno era él, pese a no haber triunfado en Primera, y que un local de moda en Castellón le pusiera su nombre a un cóctel por su fama nocturna.
“Mario Rosas fue el primer futbolista que me sacó de fiesta, pero yo no era el primer periodista que Mario sacaba de fiesta”, recuerda el escritor castellonsense Enrique Ballester.
Que todavía hoy se hable de Mario demuestra hasta qué punto nos atraen las historias de futbolistas que iban para estrella y se quedaron a medias. Que otros tampoco cumplan las expectativas nos consuela. Así de miserables podemos llegar a ser.
Pero volvamos al fútbol: los que asistían con asiduidad al Mini en 1998 solían clavar la mirada en el dorsal 10 del filial, aunque en aquel equipo había Xavi y Puyol, entre otros.

Las fichas de algunos canteranos de la época / JOAN IGNASI PAREDES / Enviados
Yo era más vistoso pero Xavi era un espectáculo. Con Jofre decíamos: ‘al hijo de puta este no hay manera de quitarle el balón’. Equipo que iba con él, equipo que ganaba. Todos querían jugar con Xavi
Mario Rosas era de esos futbolistas que entraban por los ojos. De lejos era fácil detectar aquella media melena, cortada por el patrón de la época, y su regate tenía el encanto del futbol callejero.
“Xavi era muy bueno, pero, ¿qué pasaba? que quizás yo era más vistoso. Jugaba más arriba, metía muchos goles, daba asistencias. Xavi jugaba detrás mío y tenía otra misión. Pero era un espectáculo: yo me acuerdo que con Jofre decíamos: ‘al hijo de puta este no hay manera de quitarle el balón’. Equipo que iba con él en los entrenamientos, equipo que ganaba.Todos querían jugar con Xavi”, recuerda al otro lado del teléfono.

Jofre, en el medio, junto a otros canteranos como Mario en la antigua Masia el año 1998 / JAVI FERRANDIZ / EDECASA
Mario ya era “el niño bonito de La Masia” antes de llegar al Barça Atlètic y empezar a asomarse al primer equipo. Pero tuvo varios encontronazos con Serra Ferrer.
El entonces director del fútbol base montaba una vez por semana un entrenamiento premium que reunía a la élite de la cantera con futbolistas de distintas categorías. Allí era habitual ver a un Iniesta adolescente, pero no a Xavi y Mario, que ya estaban en dinámica del primer equipo.
“Serra Ferrer era insoportable. Tenía muy mal genio, mucho. Yo me llevaba especialmente mal con él. A él no le gustaba que Xavi y yo entrenáramos con el primer equipo. Prefería otros perfiles de jugador. Pero Van Gaal dijo: ‘No, estos dos jugadores ya son del primer equipo’. Entonces nosotros seguíamos compitiendo con el filial, pero quedábamos un poco al margen. Y eso a Serra Ferrer le molestaba”, recuerda.
El broncazo de Serra Ferrer
Las tensiones entre ambos venían de lejos, por temas contractuales, pero también porque Mario había liado alguna gorda en La Masia.
“Lo que pasa es que cuando nos fuimos a un piso —yo me fui con Gabri, con Pepín y con Albert Jorquera— tirábamos globos de agua por la ventana y, bueno, liábamos alguna traca. Un día tiramos un globo de agua y, con la mala suerte, golpeamos a una persona en los… en los huevos. Y el tío prácticamente se cayó, se desmayó en el suelo. Era un quinto piso. Nos cayó una bronca enorme de Serra Ferrer”.

Jofre, Mario y Xavi cuando buscaban su sitio en el primer equipo / J. MONFORT / Sport
Bogarde era un animal en los entrenamientos: si tenía que reventarte, te reventaba. Un día terminó a puñetazos con Figo”
Xavi y Mario se convirtieron en habituales en los entrenamientos del primer equipo, pero ahora reconoce que el día antes de su primer día estaban “cagados” y decidieron no separarse ni un momento. “Pero desde el primer momento en el vestuario no nos pudieron tratar mejor. Luis Enrique, Abelardo, Amor, Figo, Guardiola… nos acogieron como si lleváramos 20 años allí. La calidad humana de aquel vestuario era brutal”.
"Balones a Figo"
Mario no tardó en darse cuenta del peso de Figo dentro de aquel grupo: “Impresionaba oírles decirlo sin ningún problema: ya sabéis, chicos, si la cosa se complica, balones a Luis”. En aquel vestuario de “una calidad humana brutal” también se vivieron escenas de una intensidad bastante menos civilizada. Mario nunca olvidará el día que vio a Bogarde y Figo acabar a puñetazos. Y tiene su propia teoría sobre el tema:
“Bogarde era un tipo extraño. Prácticamente no hablaba con nadie, se llevaba con Kluivert, que era como un hermano para él. Y siempre venía de negro, con gorra, muchas cadenas", aclara de entrada.
"Era un tío al que le costaba socializar. Recuerdo un día que se lío a puñetazos con Figo en un stage de pretemporada. Es verdad que Figo era fuerte, pero Bogarde era un animal. Te daba la sensación de que estaba loco. Bogarde estaba siempre estaba a punto de pelearse con todo el mundo. En los entrenamientos, si te tenía que reventar, te reventaba. La gente cambiaba de acera, como se suele decir”. [risas].

Puyol, Reina, Nano, Xavi, Van Gaal, Gabri y Mario, juntos posando / JOAN MONFORT / Sport
En aquellos entrenamientos Van Gaal era el maestro de ceremonias. Y Mario también recuerda el día que lo levantó unos metros del suelo.
“A mí Van Gaal un día me cogió del cuello en el entrenamiento. Tal cual. Estábamos haciendo un partidillo de tres contra tres en espacios cortos y dejé chutar a uno, bueno, no es que lo dejara chutar… es que se me fue y chutó. No sé si era Guardiola o Sergi y se lió. Igual que si le gustaba lo que hacías podía aplaudirte y se ponía a gritar, ese día me cogió del cuello delante de todo el mundo. Fue brutal".
Van Gaal era igual de intenso para meterte una bronca que para felicitarte el día menos pensado. “Tenía esos arrebatos. Un día estábamos entrenando con Koeman y en una jugada, con Bogarde, le metí el cuerpo, metí un gol y Koeman se lo contó. Al día siguiente Van Gaal me vino y me dijo: ‘increíble, me dijeron que ayer se la hiciste a Bogarde y metiste un golazo’”.
Mario también coincidió con un Guardiola que ya apuntaba maneras: "Me acuerdo de un amistoso que jugamos en Berlín, contra un equipo de allí. Yo era un poco, no sé si individualista, pero sí de hacer la mía. Y en algunas ocasiones, te salía bien la jugada. Pero él venía y te decía: “Mario, está de puta madre, pero mira, si hubieses hecho esto, de esta otra manera, habría sido mejor. Tienes que hacer esto, dejarla de cara…”. Te corregía cosas que tú pensabas: “Hostia ¡si lo he hecho bien!”.

Mario, en un duelo con Bogarde durante una sesión / V. ENRICH / Sport
Mario debutó con el primer equipo en el último partido de la temporada 97-98, junto a Jofre, ante el Salamanca. Pero, cansado de tener pocas oportunidades, se armó de valor y fue al despacho de Van Gaal para decirle que necesitaba jugar más.
“Imagínate: tenía 17 años cuando debuté. Era la niña bonita del Barça, todo el mundo hablaba de mí. Era internacional con la sub-21. Y un día fui a decirle a Van Gaal: ‘Escúchame, tengo que jugar. ¿Cómo puede ser que no juegue?’. Claro, tenía por delante a Figo, Kluivert, Rivaldo, Luis Enrique… Y él me respondió: ‘Sí, Mario, ¿y a quién quieres que quite?’. Ahí lo entendí y decidí marcharme, equivocadamente. Xavi sí tuvo esa paciencia”.

Mario junto a Bogarde, Xavi, Luis Enrique y Arnau, en el banquillo / V. ENRICH / Sport
Leyendas nocturnas: "Lo llamaban Mario Four Roses"
Fuera de la burbuja del Barça —Alavés, Salamanca, Numancia, Cádiz, Girona, entre otros— no encontró su sitio hasta recalar en el Castellón, donde todavía hoy es una leyenda.
Así lo recuerda Enrique Ballester: “Es el futbolista con más talento que ha pasado por aquí en las últimas décadas. Pepe Moré lo reconvirtió de mediapunta a mediocentro con excelentes resultados. Hace poco, uno de sus compañeros, Aarón Torlá, contó que en sus últimos meses en el Castellón jugó con una lesión en el tobillo derecho y aun así golpeaba el balón con la izquierda sin que nadie notara la diferencia”.

Mario, en la redacción de SPORT / V. ENRICH / Sport
Ballester también apunta que, cuanto mejor jugaba Mario, más crecía su leyenda nocturna en discotecas y bares. “Tenía fama de salir mucho, pero ni era ni será el único futbolista que lo hace. Lo llamaban ‘Mario Four Roses’, por el whisky. Entrar con él en un pub era como acompañar a tu abuela al centro de salud: todo el mundo dejaba lo que hacía para acercarse a saludarle”.
Más en serio, matiza que ese aspecto se ha exagerado: “A veces se señala esto como el motivo de que no cumpliera las expectativas, pero no creo que fuera la razón. En mi opinión, no salía tanto, pero tampoco se escondía”.
El propio Mario, actualmente director deportivo del Eldense, lo explica así: “He salido mucho, sí, pero cuando se podía. La gente convierte el cincuenta en cien. Yo nunca he faltado a un entrenamiento, siempre he cumplido. Eso sí, nunca me he escondido”.
—¿Entonces qué le faltó a Mario?
“Claramente, tomar mejores decisiones. Tenía nivel para jugar en el primer equipo del Barça, y cualquiera te lo dirá. Pero estuve mal aconsejado y no fui paciente. Xavi pasó años sin jugar y estuvo a punto de irse, pero aguantó y tuvo buenos consejos en casa. Yo me fui pensando que haría un buen año, jugaría bien y volvería con otro rol. ¿Qué pasó? Que me fui y no jugué. En el Castellón volví a parecerme al que era en el Barça, pero ese nivel nunca lo recuperé del todo”.
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