El 'mosquito' quiere la etiqueta de líder

Ousmane Dembélé se disfrazó de héroe y salvó al Barça en su sufrida victoria contra el Valladolid

El francés desequilibró mucho y no dejó de buscar el gol del triunfo hasta que lo consiguió

Para Ousmane Dembélé, el último parón de selecciones fue sinónimo de liberación. De confirmación. El francés está viviendo su mejor temporada desde que fichó por el Barça y, después de más de dos años, fue convocado por su combinado nacional. El ‘mosquito’ obtuvo un merecido premio que materializó el indudable paso hacia adelante que ha dado en los últimos meses. Alejado de la polémica, de las inseguridades, de las lesiones y de actos de indisciplina, el extremo ha empezado a colocarse la etiqueta de futbolista decisivo. Y no tiene ninguna intención de quitársela.

En la primera parte del partido contra el Valladolid, el planteamiento visitante descoló al conjunto de Koeman y, en consecuencia, los delanteros culés sufrieron para participar y marcar diferencias. El ‘11’, que jugó en la punta del ataque azulgrana, no fue ninguna excepción. Estuvo bastante incómodo y recibió demasiados balones de espaldas a la portería de Jordi Masip. A él que le gusta correr y encarar, le costó fijar a los centrales rivales y fue el que más agradeció que el Barça cambiara de esquema después del descanso. Cuando abandonó las posiciones centradas, fue capaz de adivinar que su equipo necesitaba amplitud y desborde.

Dembélé tardó poco en tener en sus botas una oportunidad muy clara. En el minuto 58, recibió un pase en profundidad de Messi y realizó un disparo cruzado que Masip desvió con una buena intervención. Griezmann no pudo aprovechar el rechace. Fue el futbolista del Barça que más intentó evitar el empate y forzó la discutible expulsión de Óscar Plano. Aunque a medida que avanzó el encuentro acusó el cansancio y perdió precisión, tanto en la distribución (acabó con 14 pérdidas) como en la definición, en el último minuto se disfrazó de héroe y marcó el gol de la victoria local. Recogió un remate imponente de Araujo y desde el segundo palo espetó un zurdazo impecable que puede llegar a valer mucho más que tres puntos.

Con 57 intervenciones, 34 pases con un 82% de acierto, cinco disparos, 9,5 kilómetros recorridos y un tanto decisivo, Dembélé demostró que quiere la Liga. Y, sobre todo, que no quiere dejar de mejorar y crecer para liderar el Barça de los próximos años.

Temas

cerrar
Sport

SPORT.es

Descarga gratis la app en tu móvil