La lucha por el otro Balón de Oro

Fernando Baquero

En dos meses, el próximo 13 de enero del próximo año se conocerá el nombre del mejor futbolista del planeta del 2013, que designarán los votos de los capitanes y los seleccionadores nacionales junto a los representantes de los medios internacionales de France Football. Antes, el 9 de diciembre se elegirán los cinco finalistas que saldrán de la lista de 23 candidatos confeccionada por la FIFA y la propia revista francesa.

La designación del rey del fútbol no será, sin embargo, una disputa exclusivamente deportiva. Será también el enésimo capítulo de la batalla que desde hace años vienen entablando en el terreno de juego del marketing las más importantes multinacionales de ropa deportiva: Adidas y Nike. Sólo ellas dos representan a 21 de los 23 aspirantes a mejor futbolista del año. Sólo una de ellas podrá explotar publicitariamente el nombre del ganador en lo que será, sin ninguna duda, su mejor negocio de los últimos años.

El pulso entre Adidas y Nike alcanza uno de sus momentos culminantes cuando el mundo del fútbol corona a su rey. La elección del mejor futbolista del año no solo concierne a los aspirantes y a sus clubs, sino que es de vital trascendencia para las marcas deportivas a las que ceden su imagen. Entre ambas aportan a casi la totalidad de los aspirantes. Sólo Puma, con el colombiano Radamel Falcao y el marfileño Yaya Touré, se entromete en la guerra entre los dos titanes del marketing deportivo. En juego hay demasiados millones de euros como para dejar el nombramiento al azar.

Dualidad histórica

No es casualidad que 21 de los 23 candidatos al galardón pertenezcan a Adidas y Nike. Son las más poderosas económicamente y, lógicamente, han destinado gran parte de su potencial a la contratación de los mejores jugadores del mundo. Todo aquel que es alguien en este deporte ha firmado contrato con ellas. La pugna entre ambas compañías, que se forjó en la década de los noventa es, por tanto, otro de los grandes alicientes de la proclamación del mejor jugador del planeta fútbol.

Nike comenzó a convertirse en la gran rival de Adidas cuando decidió apostar por el mercado futbolístico –por aquel entonces casi exclusivo de la compañía alemana–, ante la imposibilidad de hacerse con futbolistas de renombre internacional en Estados Unidos o Japón. Su trampolín fue el contrato que firmó con la selección brasileña en 1994. Cuatro años después, en el Mundial de Francia, asistimos al primer gran cara a cara entre ambas marcas: la final que disputaron Brasil (Nike) y Francia (Adidas), lideradas entonces por los dos grandes cracks de la época: Ronaldo (Nike) y Zinedine Zidane (Adidas). El triunfo del equipo europeo derivó en un brutal éxito mediático para la empresa de las tres rayas.

Desde entonces, ambas multinacionales han rivalizado en apropiarse de los mejores futbolistas internacionales, de los clubs más importantes y de las selecciones más pujantes, algo que en muchísimos casos ha supuesto emplear una única estrategia de captación.

Esta escalada por hacerse con los principales activos del fútbol ha llevado a convertir a la mayoría de ellos en simples vehículos para la obtención de mayores beneficios económicos. El objetivo es ganar dinero y presentar al final del ejercicio un balance lo más positivo posible. Un reciente estudio desvelaba que entre 2004 y 2012, Nike había registrado un beneficio neto de casi 1.700 millones de euros, por casi 800 millones de Adidas, descontada la fortísima inversión que tuvo que hacer para comprar Reebok.

Trasvases de un lado a otro

No es extraño, por tanto, que en los últimos años los grandes jugadores mundiales hayan estado casi en exclusividad en la nómina de estos dos gigantes del marketing. Incluso no han sido pocos los que han pasado de Adidas a Nike o viceversa al ver mejoradas sus ganancias en un nuevo contrato o por tener que cumplir con las obligaciones publicitarias del nuevo club por el que ficharon en un momento determinado de sus carreras. Mesut Ozil, Leo Messi, Gonzalo Higuaín, Dani Alves, Fernando Torres, Marcelo o más recientemente Mario Götze son sólo unos ejemplos de estos trasvases.

Lo que no es tan extraño es ver a un futbolista vistiendo ropa deportiva de una marca diferente a la del club propietario de sus derechos. Es el caso de los dos futbolistas más mediáticos del momento: Leo Messi (Adidas) en el Barça (Nike), Cristiano Ronaldo (Nike) en el Real Madrid (Adidas) y del que se apunta como tercer gran aspirante, el francés Franck Ribery (Nike) en el Bayern (Adidas).

La elección del Balón de Oro 2013 supone además un acicate para la marca estadounidense, que ante el dominio de Messi en las últimas cuatro ediciones, se ha visto a rebufo de la firma alemana. Sólo la presencia de Andrés Iniesta en la terna final ha permitido a Nike aspirar al máximo galardón en 2010 y 2012.

La relevancia de estas marcas deportivas en el mundo del fútbol queda reflejada en la aportación económica que realizan a las partidas económicas de los clubs más importantes, especialmente en Europa y en Sudamérica. Ejemplo de ello es la presencia de Adidas en el consejo de administración del Bayern, en el que participa con un 10% del presupuesto anual.

Un reflejo del Barça - Madrid

La competencia entre Adidas y Nike también se escenifica en la rivalidad que mantienen Barça y Madrid en la Liga española. La multinacional alemana es el mayor patrocinador del club blanco con una inyección económica de 40 millones de euros anuales, mientras que el blaugrana recibe cerca de 30 millones de la estadounidense. De este modo, los dos gigantes del marketing han tenido y tienen mucho que decir en la confección de las mejores plantillas del mundo.

Nike y Adidas acudirán a la gala en la que se elegirá al próximo Balón de Oro con la esperanza de que el ganador pertenezca a su legión de cracks. Y ambas se presentan con un caballo ganador. La firma estadounidense presenta la candidatura del francés Franck Ribéry, gran favorito después de haber conquistado el triplete la pasada temporada y la compañía de las tres rayas llega de nuevo con el gran dominador de los últimos años, el barcelonista Leo Messi, que perteneció a Nike hasta 2006. El tercer aspirante, Cristiano Ronaldo, es la otra baza que maneja la empresa afincada en Oregón.

¿Quién reúne los mejores jugadores?

De todas maneras, es difícil asegurar cuál de las dos compañías cuenta con mejor plantel de futbolistas. En ellas están los mejores del mundo, sin discusión. Se podría decir que Nike y Adidas disponen de las más poderosas selecciones de futbolistas de la historia. 

Capitaneada por Leo Messi, el indiscutible sucesor de Pelé y Maradona, la nómina de la firma alemana reúne a una constelación de estrellas prácticamente insuperable. Además del Balón de Oro de los últimos cuatro años, encontramos cracks del nivel de Gareth Bale (Real Madrid), Robin van Persie (Manchester United), Xavi Hernández (FC Barcelona), Mesut Özil (Arsenal) o el uruguayo Luis Suárez (Liverpool). El campeón de Europa y de la Bundesliga, el Bayern, aporta lógicamente al mayor paquete de candidatos, con la presencia en la lista de Arjen Robben, Bastian Schweinsteiger, Phillip Lahm, Thomas Múller o el guardameta Manuel Neuer.

La plantilla de Nike, aunque inferior en número, está compuesta por el resto de los más grandes futbolistas del planeta. Con Cristiano Ronaldo como máximo estandarte publicitario, cuenta con el que está llamado a convertirse dentro de muy poco en otro gran coleccionista de balones de oro, Neymar. El reciente fichaje barcelonista se sitúa este año en un segundo plano pero su entrada en el fútbol europeo y la repercusión mediática que le otorga la camiseta blaugrana le convierten en el candidato del futuro. Su compañero Andrés Iniesta, Andrea Pirlo (Juventus), el delantero de moda, Robert Lewandowski (Borussia Dortmund) o el sueco Zlatan Ibrahimovic (PSG) reúnen tantas condiciones como cualquiera para llevar la etiqueta de mejor futbolista del planeta. Sin embargo, Nike es la que cuenta con mayores opciones de ver inscrito su nombre en el palmarés.

¿Quién tiene mejor equipo? ¿Adidas? ¿Nike? Es difícil decidirse. Lo que no arroja ninguna duda es que las dos multinacionales del marketing deportivo seguirán mantieniendo una guerra por hacerse con la imagen de los mejores futbolistas del momento. Tanto Nike como Adidas tratarán de convencerles a base de poner millones en la mesa, unas veces para hacerles cambiar de ‘equipo’ y otras para que se queden. De momento, los gestores de ambas multinacionales se frotan las manos con la futura explotación comercial y publicitaria de la imagen del próximo Balón de Oro del fútbol mundial. 

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