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Los siete pecados del Barça en San Mamés

El Barcelona evidenció estar lejos de su mejor nivel en su estreno liguero

Sin Messi, el equipo careció de gol y de liderazgo ante el Athletic

No pudo empezar peor el Barcelona el campeonato de Liga. Después de diez años consecutivos sin conocer la derrota, el equipo de Valverde se estrelló en el nuevo San Mamés ante un Athletic que demostró estar mucho mejor preparado qie el once azulgrana.

Los barcelonistas evidenciaron que les falta todavía mucho para ser el equipo que la temporada pasada ganó el campeonato de Liga y luchó hasta el último momento por todos los títulos en juego. A los nuevos fichajes se les vio fuera de contexto mientras que sin los lesionados Messi y Suárez, el equipo careció de gol.

Estos son los problemas del Baça en San Mamés:

1) Juego lento y previsible

A lo largo de los noventa minutos, y especialmente en la primera parte, el ritmo de balón del Barcelona fue extremadamente lento lo que facilitaba la tarea defensiva del Athletic. De hecho el equipo de Valverde en este primer periodo solo disparó dos veceas a puerta, una tras un fallo defensivo local (Suárez) y otra en una acción individual de Rafinha. 

Este ritmo lento también se vio muy claramente en el segundo periodo en el que el dominio fue total del Barcelona pero que en muy pocas ocasiones pudieron romper la telaraña local. El Athletic se encerró en su parcela de campo y el Barcelona movió el balón con demasiados toques para lograr entrar en el área y cuando lo consiguió las imprecisiones impidieron crear ocasiones. 

A lo largo de los 90 minutos el juego del Barcelona fue previsible, ningún jugador se atrevió a realizar acciones individuales y hubo demasiado juego estático.

2) Dependencia de Messi

Leo Messi no pudo estar en San Mamés como consecuencia de su lesión en el sóleo y su ausencia se notó en demasía en el debut liguero. Se sabe que cuando el mejor jugador del mundo no está sobre el terreno de juego se nota pero en San Mamés el equipo fue vulgar, sin chispa, sin ningún destello de calidad...

Messi es el aglutinador del juego del equipo. El crack argentino mueve a sus jugadores con sus pases, sus regates, sus acciones...Algunos compañeros, especialmente Jordi Alba, notaron su ausencia. El lateral azulgrana apenas si creó peligro en sus acciones y cuando pudo centrar nadie lo aprovechó.

Se esperaba que sin Messi, Antoine Griezmann diera un paso adelante pero el delantero francés no apareció en ataque ni tampoco bajó su posición para tener más contacto con el balón.

3) Falta de gol

Sin Leo Messi y con Luis Suárez lesionado a los 32 minutos, el Barcelona careció de gol ante el Athletic. Se quedó sin ver puerta en los 90 minutos y aunque estrelló dos balones en la madera apenas si pudo crear oportuniades de gol en todo el partido.

Es evidente que sin Messi y Suárez el gol se resiente. Ambos fueron los dos máximos goleadores no solo del equipo si no de la Liga la temporada pasada. Pero un equipo como el Barcelona debe tener gol aunque ellos no estén en el campo. Griezmann tiene buenas cifras tanto en la Real Sociedad como en el Atlético y Dembélé demostró el año pasado que también posee gol, pero...

Eso sí, en la plantilla sigue faltando un recambio para Luis Suárez. Cuando el uruguayo no está en el campo, el equipo carece de un jugador de similares características. Griezmann no lo es pese a que el viernes ocupó esa demarcación

4) Acoplamiento de los fichajes

Debutaron De Jong y Griezmann en partido ocicial con la camiseta del Barcelona y su estreno no fue como se esperaba, especialmente porque a ambos todavía les falta entender el juego del equipo y de sus compañero.

Frankie de Jong empezó como pivote defensivo para iniciar el juego desde atrás. El Athletic tenía muy estudiado como frenarle y situó a Raúl García encima suyo para frenarle. El holandés no pudo desplegar su juego y Valverde decidió situarlo en la segunda parte como interior pero en esa demarcación no tuvo tanto contacto con el balón como él desea y necesita. Actuación correcta pero lejos de la exhibida en el Gamper o ante el Nápoles.

Por lo que se refiere a Griezmann sus prestaciones fueron escasas. El francés estuvo desdibujado, sin apenas crear peligro y notando que le queda mucho trabajo para tener total compenetración con sus compañeros. Además, quedó claro, que situarlo como referente ofensivo anclado en el eje central es una merma a sus cualidades.

5) Desconexiones preocupantes

En Liverpool o en la final de Copa ante el Valencia, el Barcelona tuvo preocupantes desconexiones en tareas defensivas en diversas fases del partido. En San Mamés volvió a ocurrir. Lo señaló Piqué tras el partido, "no nos pueden sorprender al final del partido en un saque de banda". El gol de Aduriz fue de gran belleza plástica pero en el minuto 88 no puedes permitir que un rival centre con tanta facilidad como lo hizo y que nadie esté encima de un delantero de las cualidades de Aduriz.

Hubo también despistes defensivos en diversas fases del partido salvados por un Ter Stegen que volvió a ser el mejor del Barcelona y salvó al equipo en la primera parte evitando el gol, especialmente en dos disparos de Williams.

6) Pretemporada nefesta

Valverde no ha podido trabajar como él deseaba durante toda esta pretemporada. Tres continentes han visitado los azulgrana para jugar cinco partidos amistosos. Casi ha habido más viajes que dias de entrenamiento para poner a los jugadores bien físicamente, trabajar el aspecto táctico y buscar la conexión en todos los jugadores.

Se puede entender que el equipo necesite hacer 'cash' para pagar fichas y fichajes pero esta no ha sido la meior pretemporada posible, especialmente la gira por Estados Unidos. El Barcelona viajó al país del 'Tio Sam' cuando restaban quince días para el inicio del campeonato y regresó seis días antes. Valverde solo trabajó tres días para preparar el incio liguero y eso se antoja demasiado poco.

7) La falta de un líder

Ausente Messi, nadie del equipo asumió el rol del argentino. Quizá porque quien debería hacerlo aún no tiene el liderazgo con sus compañeros. Por eso en San Mamés quedó claro que la llegada de Neymar no es un capricho de Bartomeu o Messi. El delantero brasileño ejerció de líder del equipo cuando Messi estaba lesionado o incluso cuando el '10' tenía un mal día como ante el PSG (6-1).

En San Mamés, el Barcelona careció de ese jugador que se echara el equipo a sus espaldas, de un jugador que desequlibrara con su juego, de un jugador que riompiera al rival con un detalle, con una genialidad.

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